0
Publicado el 23 Abril, 2021 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

ARTES ESCÉNICAS

Protagonistas de una cultura viva

Homenaje a propósito del aniversario 15 de una sui generis agrupación, reconocida entre las más destacadas exponentes del arte lírico en la mayor de las Antillas: Ópera de la Calle. Según su director general, Ulises Aquino, “ha revolucionado la música clásica, con nuevas sonoridades y formas interpretativas”
Protagonistas de una cultura viva.

Las cualidades artísticas de la nómina de Ópera de la Calle rebasan las aptitudes para el canto, la actuación y la danza; además, deben dominar algún instrumento musical. (Foto: Cortesía de Ópera de la Calle).

Por ROXANA RODRÍGUEZ TAMAYO

A lo largo de tres lustros Ópera de la Calle, liderado por el notable barítono, promotor y director teatral Ulises Aquino Guerra, ha conquistado la aceptación y el reconocimiento de la crítica y seguidores de la escena. En su original modo de crear en el panorama operístico antillano confluyen esencias plurales que van de lo culto a lo popular, de lo autóctono a lo universal; el colectivo revisita la tradición y asume la contemporaneidad con armonía y desprendimiento, para rendir honores a la cultura e identidad nacionales.

Surgida como proyecto comunitario el 28 de abril de 2006, la agrupación se convirtió en compañía al año siguiente. Comenzaría una agitada y difícil empresa por concederle un matiz inédito al arte lírico en Cuba, que contribuyera a modelar el gusto estético del pueblo y atraer nuevos públicos hacia una expresión por siglos considerada de grandes élites.

Los ensayos se desarrollaban en el cine teatro Arenal, del municipio de Playa, mientras el novedoso y sugerente programa de conciertos se desplegaba en el portal del propio espacio cultural. En el decurso, y por reparaciones del primigenio lugar de acogida, las actuaciones llenarían de goce las noches de lo que se convirtió en su sede principal: El Cabildo.

Este sitio fue gestionado en principio como local de ensayos  por el propio Aquino; gracias al respaldo del gobierno municipal, el Consejo Nacional de las Artes Escénicas y, en especial, los artistas y trabajadores del grupo, devino uno de los concurridos centros recreativo-culturales de la ciudad.

Ópera de la Calle “ha revolucionado la música clásica, con nuevas sonoridades y formas interpretativas. Los artistas ya no solo cantan, sino que bailan y actúan. Hemos democratizado el género lírico, lo hemos llevado a todas partes, sin tener en cuenta las clases ni sustratos sociales del público”, confesó hace poco más de una década el director general, a quien el legado de su padre, el barítono Rafael Aquino, lo revitaliza y nutre constantemente.

Por primera vez en nuestra historia escénica la ópera, como concepto artístico, se apartó de los marcos físicos y convencionales del teatro y llegó, además, a parques, plazas, estadios, ferias, romerías y frecuentadas arterias, con propuestas al alcance de grandes masas de espectadores, capaces de apreciar las cualidades excepcionales de un intérprete lírico integral.

La excelencia en la teatralidad de los espectáculos operáticos concebidos por Ulises Aquino Guerra es el colofón de una conjunción de saberes, cimentados durante años, a partir de su debut en 1985, en el otrora Gran Teatro de La Habana, con la obra Los Payasos, de Ruggero Leoncavallo. Apenas dos años más tarde ganó una beca de estudios en La Scala de Milán, donde ahondó saberes con figuras del relieve de Giulietta Simionato; y poco después, en España recibió clases magistrales de la diva del bel canto, la soprano Montserrat Caballé.

Galardonado en diversos certámenes internacionales, Aquino ha actuado en coliseos de Europa, Norteamérica, Latinoamérica y el Caribe; y compartido escenario con prominentes orquestas sinfónicas y figuras de la ópera mundial, como Plácido Domingo, Victoria de los Ángeles, Pedro Lavirgen, Gian Piero Mastromei y la propia Caballé. Su labor docente se ha extendido a Estados Unidos y por supuesto, a Cuba.

Desde 2016 lidera el proyecto infanto-juvenil de la compañía, el cual, aunque no se propone funcionar como cantera de nuevas hornadas de artistas, representa un vehículo eficaz para que los más jóvenes hallen en el canto lírico un modo de expresión y crecimiento espiritual.

Y es que Ópera de la Calle legitima un precepto vital: “El principio es poder demostrar que el género es parte de una cultura viva y abierta a todas las manifestaciones del arte, que se alimenta del quehacer popular, clásico y folclórico”, ha dicho su principal mentor; y de ello no hay dudas.


Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez