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Publicado el 6 Mayo, 2021 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

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Complicidades imprescindibles

Valoraciones sobre la influencia de la visualidad electrónica en el universo cultural donde deben prevalecer las buenas ideas, el rigor estético y la imaginación creativa, tanto en la literatura como en el cine
Complicidades imprescindibles.

El cineasta Manuel Herrera pondera la riqueza de pintar con luces, mediante cualquier tecnología, para nutrir el resultado artístico. (Foto: LEYVA BENÍTEZ).

Por SAHILY TABARES

En la sociedad contemporánea los medios de comunicación audiovisuales instauran otros modos de leer. Desde un enfoque transdisciplinario, destacados investigadores privilegian la pluralidad de lenguajes y códigos, que construyen un flujo y reflujo informativo, complejizan los procesos de lectura, facilitan transformaciones de paradigmas en esta práctica.

En consecuencia, prevalece una variación de sentido en las relaciones sociales, a partir de los avances tecnológicos, el desarrollo de infraestructuras y la inclusión de soportes no impresos.

Sin distinción de países, la visualidad electrónica forma parte del universo cultural devenido entorno tecnológico, construye un nuevo imaginario, el cual recupera la oralidad y organiza las gramáticas perceptivas del cine, la radio, la televisión.

Sin duda, leer hoy tiene múltiples significados, involucra dimensiones histórico-sociales, políticas, culturales, a partir de la industria y las experiencias narrativas ficcionales. De hecho, constituye una cuestión de envergadura antropológica, debido a los múltiples cambios que establecen en el quehacer diario de las mayorías.

Imposible diseñar una estrategia dirigida a la difusión masiva de la cultura, sin la sistemática y responsable promoción nacional del arte y la literatura, que debe motivar en el televidente la necesidad de conocer los valores auténticos, y la formación de un lector crítico, participante, reflexivo.

Lo propicia el programa Letra fílmica (Canal Educativo, martes, 9:30 p.m.), donde se proyectan obras clásicas y contemporáneas inspiradas en libros, escrituras literarias. Muchas de ellas incentivan el interés por autores y realizadores que en el mundo contribuyen a la mejor identificación con circunstancias, conflictos, urgencias de las mayorías.

Quizá no se divulga como lo merece. Joyas de la literatura inspiran a guionistas, actores, actrices, directores de fotografía, músicos, para devolvernos una narrativa otra, reformulada sin un apego didáctico, el cual lastra la sugerencia artística.

¿Y qué ocurre con la técnica? Según opina en exclusiva para BOHEMIA el reconocido cineasta Manuel Herrera: “Lo que los grandes clásicos de la fotografía llamaban pintar con luces ha pasado a la historia con las nuevas tecnologías, no obstante, nunca olvidamos de dónde venimos para seguir exigiendo creatividad y rigor estético en el séptimo arte”.

El placer de seguir conquistando una relación dinámica con las diversas manifestaciones influye de manera decisiva en el crecimiento personal y colectivo. La trama comunicativa de la revolución tecnológica introduce en las sociedades nuevos modos de relaciones entre el proceso simbólico y la distribución de bienes, servicios.

En Cuba leer es un derecho conquistado. Todo resultado artístico audiovisual que en cualquier formato facilite el dominio de textos novedosos, abre horizontes al intelecto y a la imaginación, los cuales debemos cultivar para estimular la curiosidad, las necesidades afectivas, los saberes en cada ser humano.

La imagen es un texto discursivo que habla sin palabras en momentos secuenciales del relato. Ni en la literatura ni en el cine bastan una buena idea, la intención de renovar lo dicho, hay que concretar el desarrollo de las inquietudes mediante la dramaturgia, aprovechar las potencialidades de los medios para cautivar a los públicos. La complicidad entre creadores y destinatarios es imprescindible, cuando prevalecen la incomunicación, la rotura de un nexo definitivamente mágico, insustituible, duradero.


Sahily Tabares

 
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