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Publicado el 13 Mayo, 2021 por Jeiddy Martinez Armas en Cultura
 
 

HUMORISMO GRÁFICO

En la risa está la fuerza

La Bienal Internacional de San Antonio de los Baños ratificó que los escenarios virtuales pueden convertirse en galerías y museos, y aglutinar a mayor cantidad de participantes y públicos
En la risa está la fuerza.

“Comprendimos lo importante que es crear un buen diseño publicitario para promover el evento”, reconoció Jape. (Foto: Roberto Garaicoa/ Cubadebate).

Por JEIDDY MARTÍNEZ ARMAS

“Después de a los médicos, cuando termine toda esta pesadilla de la Covid-19 hay que hacerle un altar también al humor gráfico, que ha sido, sin duda, uno de los modos más importantes de transmitir mensajes, unir criterios y mantener a las personas atentas a lo que está sucediendo sin que falte la sonrisa y la reflexión”.

Así expresó en entrevista exclusiva a BOHEMIA el escritor, guionista y humorista Jorge Alberto Piñero (Jape), miembro del Comité Organizador de la 22ª edición del evento, celebrado días atrás bajo el sugerente lema: El humor nos acerca.

— ¿Cuáles fueron los retos y enseñanzas de esa Bienal casi completamente virtual?   

—Representó un desafío desde que nos reunimos la primera vez, a finales de 2019. Pensamos que el coronavirus no iba a ser tan complicado. Convocamos a participar en las actividades virtualmente y físicamente.

“Según fue pasando el tiempo nos dimos cuenta de que era más difícil de lo que imaginábamos; sentíamos zozobra porque no teníamos claro qué iba a pasar. Apenas a una semana de comenzar, tuvimos grandes problemas, se agudizó muchísimo la pandemia en la capital, se habló hasta de nuevas medidas, las cuales nos mantuvieron en vilo. Pero el Ministerio de Cultura, uno de nuestros aliados, nos dijo que íbamos a seguir adelante.

“Ahora que ha concluido la Bienal percibimos cuánto hicimos, valió la pena porque descubrimos y redimensionamos la labor virtual. La experiencia con las redes fue novedosa, fructífera. La gente respondió a la convocatoria y comenzó a haber frutos. La coyuntura nos llevó a usar herramientas que teníamos al alcance de la mano y nunca habíamos valorado ni utilizado en su totalidad y eran fundamentales para que hubiera más participantes, sobre todo en esos momentos de mayor tránsito online.

“Fueron muy buenas las respuestas a nuestras transmisiones en vivo, muchos se conectaron a ellas, inclusive de otros países; eso dio la medida de cuántas posibilidades tuvo este escenario. Si hubiésemos hecho el evento solo en San Antonio o en La Habana, como siempre, diariamente hubiéramos recibido unos 200 o 300 participantes –y estoy siendo espléndido–; sin embargo, de este otro modo fueron miles los que vieron la Bienal; son enseñanzas que no debemos de olvidar y, por supuesto, las hemos guardado para el próximo año.

“Jugó un papel fundamental el trabajo de dirección efectuado por el presidente del Comité Organizador, Jorge Legañoa, quien fue también un puntal a la hora de tomar decisiones. Ares, como presidente del jurado internacional, realizó asimismo un gran quehacer para lograr la participación de sus homólogos de otras partes del mundo. Igualmente es importante destacar la labor hecha por el equipo de trabajo de la UPEC dedicado a promover el encuentro a través de las redes sociales y a crear el diseño gráfico a partir del cartel hecho por Falco.

En la risa está la fuerza.

La exposición Superhéroes, desplegada en las afueras del Ministerio de Cultura, será exhibida en otros emplazamientos. (Foto: Cortesía del entrevistado).

“Paradójicamente, esta vez -aunque todos estábamos un poco más lejos- hubo una mayor unidad. El Museo del Humor incluso creó su página web y un sitio en Facebook. Las instituciones participantes tuvieron enorme presencia e intercambio, agradezco mucho a todas y a los caricaturistas que respondieron a nuestra convocatoria, tanto en Cuba como en el exterior, lo cual evidencia que la Bienal se está recuperando. Ya veremos después si fue o no debido al trabajo virtual, lo cierto es que sí tuvimos un evento superior”.

— ¿Qué ocurrirá con las obras de la exposición colectiva de caricaturas Superhéroes, apreciadas en las afueras del Ministerio de Cultura?

—La muestra aunó creaciones sobre el enfrentamiento a la crisis sanitaria. Fue el primer gran suceso de la Bienal, asumió ese espacio para demostrar quiénes son los verdaderos protagonistas de los tiempos actuales. Dio la medida de cuál es la posición de los humoristas cubanos y de la mayoría del mundo sobre temas que nos están afectando a todos.

“Viajará por distintos lugares, puede crecer incluso en autores y obras. Será un ejemplo de cuánto podemos hacer para mostrar el trabajo, muchas veces desconocido, de nuestros gráficos, quienes no solo en este momento de pandemia han estado activos, sino que siempre han tenido un criterio saludable y de consenso en cada situación que han atravesado nuestro país y otras naciones.

“Es una experiencia que debemos recobrar, volver a exhibir las obras, ya sea en el Ministerio de Cultura, en los jardines de un museo, o como se pensó, en los alrededores del Castillo de la Fuerza. De entrada, se ganó mucho transmitiéndola en vivo, porque llegó no solo al pueblo cubano, sino a numerosos lugares del planeta”.

—Ustedes celebraron la vida y obra de notables exponentes del humorismo gráfico en Cuba.

—Honrar honra, ya lo dijo Martí. Y esta expresión artística en Cuba mantiene una riqueza de autores inmensa, desde etapas anteriores de nuestra historia. Eso es bueno destacarlo. Lamentablemente, Francisco Blanco murió apenas dos días antes de que comenzara la Bienal y a tres del homenaje que con tanto entusiasmo le habíamos preparado, son ironías que nos guarda el destino; pero estuvieron con nosotros su hijo y muchas otras personas. Igual de fructíferos fueron los agasajos en honor a Virgilio Martínez y a Juan Eduardo David (Juan David).

En la risa está la fuerza.

El joven avileño Michel Moro Gómez ganó por unanimidad el Gran Premio Eduardo Abela en la recién efectuada 22ª Bienal Internacional de Humorismo Gráfico. (Foto: Cortesía del entrevistado).

— ¿Por qué no se deciden a convertir en grandes exposiciones virtuales las obras resguardadas en el Museo del Humor en San Antonio de los Baños?

—Es un buen momento para demostrar cuán valioso es todo ese arsenal, no solo en originales, sino en historia. Esta es otra de las grandes experiencias que servirá a las nuevas generaciones de humoristas para confrontar su trabajo y darse cuenta de que este tipo de arte es tan viejo como el hombre mismo.

“Ahí están las creaciones que eran difundidas en las bienales de décadas anteriores, hechas por notables artistas, no solo de Cuba, sino también de Europa del Este y del mundo entero. Ese pasado lo estamos olvidando y ahí hay una inmensidad de conocimientos y enseñanzas”.

— ¿Perspectivas para las futuras citas de la Bienal?

—Es pronto para hablar de ello, lo más importante es haber aprendido y aprehendido que no debe pensarse solo en organizarla cada dos años. Nos corresponde continuar trabajando, convocar, mostrar, proteger los espacios que hemos logrado. Seguir con proyectos en los próximos meses hasta que arribemos a la edición número 23.


Jeiddy Martinez Armas

 
Jeiddy Martinez Armas