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Publicado el 31 Mayo, 2021 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

ARTES VISUALES

Energía revelada desde los clásicos

Importante museo de la mayor de las Antillas exhibe original selección de piezas, atesoradas en sus fondos y que no forman parte de la muestra permanente de la institución
Energía revelada desde los clásicos.

San Sebastián es una de las obras representativas del estilo sintético que singularizara a Joaquín Sorolla Bastida a principios del siglo XX; recrea la playa La Concha, en la urbe guipuzcoana. (Foto: CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN)

Por ROXANA RODRÍGUEZ TAMAYO

Desde tiempos inmemoriales, las tablas o láminas de madera comúnmente empleadas por los artistas plásticos para poner los pigmentos de color mientras pintan, han significado una fuente de información inestimable en el estudio y análisis de la obra de uno u otro creador.

No obstante, además de ese evidente valor de uso, en varias oportunidades tales recipientes se han convertido en soporte pictórico apreciable por sus cualidades decorativas y coleccionables. Esta dualidad de alcances, en lo artístico y lo documental, constituye el eje central de la exposición virtual Paletas pintadas. Pintura española del Museo de La Habana (1909-1916), propuesta sui generis del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), por medio de la red colaborativa para las artes visuales Behart, coordinada por la institución cubana.

Energía revelada desde los clásicos.

Alegoría de las letras, de Antonio García Mencía, además de su belleza impresiona por la singularidad de su dedicatoria concebida en versos, al estilo del poeta español José Espronceda. (Foto: CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN).

Inaugurada a propósito del Día Internacional de los Museos, la selección está integrada por unas 33 piezas, de 31 autores ibéricos, y estará a disposición de los públicos, cubano y de cualquier latitud, a través del sitio https://behart.net/paletas-pintadas-espanolas-mnba. Sugerente y original a la vez, el conjunto representa un acervo excepcional para ilustrar sobre elementos históricos relacionados con el coleccionismo hispanoamericano.

De acuerdo con sus curadores, los especialistas Manuel Crespo y María Lucía Bernal, el museo habanero atesora casi la totalidad de los ejemplares promovidos por el acaudalado comerciante español José Artal, quien llegó a convertirse en marchante de numerosos artistas, coterráneos suyos, mientras vivía afincado en Buenos Aires, Argentina, desde finales del siglo XIX.

Energía revelada desde los clásicos.

Chula y majo, estampa costumbrista de José García Ramos, conquistó gran aceptación en el mercado del arte de la época, por su intenso sentido anecdótico y sugestiva visualidad. (Foto: CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN).

Por espacio de tres lustros, este banquero y empresario organizó exposiciones con fines de venta, donde divulgaba obras españolas relevantes y las ponía en circulación en el mercado del arte, las cuales eran adquiridas por comerciantes que las difundían por toda Hispanoamérica. Con este negocio se favoreció extensivamente el desarrollo del patrimonio artístico a partir de colecciones privadas y públicas.

Según plantean los expertos del MNBA, el repertorio perteneció a la esposa del marchante, la señora Carmen Artal, a quien los pintores agasajaban con paletas que mostraban detalles de algún cuadro ya difundido en los salones expositivos, o fragmentos de obras en las cuales trabajaban, o simplemente eran el soporte elegido para una creación nueva.

Energía revelada desde los clásicos.

Eminentemente naturalista, aun en su esencia moderna, Dos niños, de Fernando Álvarez Sotomayor Zaragosa, exhibe pulida técnica y exactitud en la concepción de las figuras. (Foto: CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN) .

Algo llamativo y curioso: en esta muestra resalta la originalidad de las dedicatorias, la diversidad de estilos a la hora de pintar y las corrientes estéticas asumidas; así como la variedad temática que comprende retratos, estampas costumbristas, paisajismo, figuración, alegorías, entre otras.

Esencialmente, son piezas de una calidad pictórica impresionante que ofrecen signos, amplios y representativos, acerca de los patrones de gusto en materia de arte en la América de la época, muy influenciada por la cultura hispana. Sin duda, una colección atractiva para aquellos que aprecian la energía revelada desde los clásicos.

Energía revelada desde los clásicos.

El retrato Muchacha mora, de 1911, cautiva por su expresividad y la exquisita selección de los tonos y matices, elementos característicos de la obra de Alfonso Grosso Sánchez. (Foto: CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN).


Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez