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Publicado el 30 Mayo, 2021 por Redacción Digital en Cultura
 
 

Muralismo con esencia de mujer y solidaridad

Pinceladas sobre un grupo de artistas plásticos, que desde México participará en el próximo Salón Internacional del Caribe 2021, de Santiago de Cuba
Muralismo con esencia de mujer y solidaridad.

Mural dedicado a la no violencia contra la mujer. (Foto: Cortesía de David Celis).

Por IRINA LASALLE TAMAYO

Es la mujer personaje protagónico en el grupo Segundo Movimiento Muralismo Mexicano -radicado en la Alcaldía Álvaro Obregón- que mantiene viva una singular técnica ornamental y arquitectónica usada hace milenios: el esgrafiado.

El artista David Celis Castillo, su director, es también coordinador de intercambios culturales de muralismo, y promueve por estos días la campaña sobre la igualdad de género y la importancia de la figura humana en dicho arte. “Los muros son libros abiertos que siempre enseñan a la gente y es hora de que nuestras obras cobren la señal del rechazo a todo acto violento contra la mujer. Para ello nos apoyamos en el esgrafiado, técnica pictórica utilizada por los mayas y aztecas.

“Originalmente se componía de cuatro capas de color de 2 centímetros cada una, de diferentes colores, pero como innovación, nuestro movimiento ha modificado la forma de trabajo, usando un esgrafiado renovado con una sola capa de 3 a 5 centímetros de espesor, sellada con cemento y pintura. Esta nueva técnica permite que el mural esté mejor conservado con el paso del tiempo”, explica.

Muralismo con esencia de mujer y solidaridad.

Mediante sus performances, Luna Oz representa a la mujer empoderada y valiente ante la vida. (Foto: Cortesía de David Celis).

Luna Oz es modelo de fotografía artística, desnudo, dibujo y escultura. Ella es la musa del grupo. Utiliza el lenguaje de su cuerpo para romper esquemas y asumir la defensa feminista. Al respecto, desea “que quede plasmada en los muros, como tantas otras historias de la revolución mexicana. En esta época de revolución, debemos denunciar el acoso psicológico, físico y laboral que día a día sufren las mujeres. Soy la voz de todas las que caminan en silencio”.

Ambos -junto a otros 50 artistas de 12 países- han tenido a bien combinar sus inquietudes humanas y creativas para forjar verdaderas obras de arte. Desde su óptica de los posibles conflictos, y mediante esa suerte de crónicas iconográficas que son sus vistosos murales, conciben reflexiones en torno a la discriminación de género.

La obra del grupo se caracteriza por presentar la figura femenina como hierática y frontal, con la fuerza y uniformidad de la línea que a su vez recrea el carácter expresivo del cuerpo humano. Los colores, conceptos y una técnica refinada es la suma de herramientas que logran un lenguaje genuino y trascendente. Por eso, es usual que el espectador reciba una intensa carga emocional.

Además de la femineidad, el tiempo, la memoria, el sujeto y la cultura constituyen elementos puntuales en el discurso estético del Segundo Movimiento Muralismo Mexicano, que asume la denuncia como acto vindicatorio y busca equilibrar una realidad a través de sus colores y simbolismos.

Dejando huellas
Muralismo con esencia de mujer y solidaridad.

El director David Celis destaca que el próximo Festival del Caribe, en Santiago de Cuba, será una buena oportunidad para dar a conocer la obra del grupo. (Foto: Cortesía de David Celis)

En el alma de este grupo laten los sentimientos de identidad y pertenencia nacional, pero también los de solidaridad con otros pueblos, especialmente latinoamericanos. Ignorar los límites y estereotipos deviene incentivo para crear y dejar huellas en diferentes espacios sociales tanto de México como del extranjero.

Recientemente, participaron en la elaboración del mural más grande de la ciudad de Quito, capital de Ecuador, en el contexto de la Cumbre Mundial de las Artes por la Paz y la Vida que se realiza cada año en ese país andino. Con sus 20 metros de largo y 3,50 de alto, la obra perfila una mujer encadenada y de rodillas que se va levantando, en señal de libertad.

Asimismo, el director David Celis Castillo anuncia desde ya que el quehacer del Segundo Movimiento Muralismo Mexicano estará presente en el Salón Internacional del Caribe 2021, que se celebrará en la mañana del próximo 5 de julio en la Galería Oriente, de Santiago de Cuba.

Muralismo con esencia de mujer y solidaridad.

El Segundo Movimiento Muralismo Mexicano ha dado nuevos aires a técnicas pictóricas de los mayas y aztecas. (Foto: Cortesía de David Celis).

Esta cita de artes plásticas -integrada a las actividades del tradicional Festival del Caribe (en su edición 40 y dedicado al país Belice y a la resistencia cultural)-, será esta vez mediante la modalidad virtual, debido a la actual pandemia.

“El mundo actualmente vive momentos difíciles a raíz de la pandemia, motivo que impide este año viajar a la hermosa Isla para dejar huellas mediante el muralismo. Aun así, estaremos presentes en esta edición del Festival, de manera virtual. En ese evento prevemos presentar parte del recorrido cultural del Movimiento de Muralismo Mexicano y afianzar los lazos de amistad, para próximamente, cuando las condiciones lo permitan, viajar a Santiago y legar algo de nuestro trabajo a la cultura cubana”; adelanta Celis.

El muralismo mexicano fue un movimiento artístico pictórico que surgió a principios del siglo XX como expresión de las ideologías nacionalistas del México posrevolucionario. En este sentido, los artistas toman su ideología, principios y valores para esbozarlos como un reclamo constante de los problemas sociales. El muralismo no calla.

Muralismo con esencia de mujer y solidaridad.

La huella creativa –que ansían compartir con Cuba– es tangible en varios espacios públicos de México y las Américas. En la foto: elaborando un mural en Costa Rica. (Foto: Cortesía de David Celis).


Redacción Digital

 
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