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Publicado el 21 Mayo, 2021 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

Seducciones de una voz cantante

Valoraciones sobre un fonograma de notable valor estético en visualidad y sonoridades y con amplia participación colectiva, que fue nominado en las categorías de cancionística y concierto en vivo en Cubadisco 20-21
Seducciones de una voz cantante.

Ella siente profundas emociones al darle vida a las canciones que selecciona.

Por SAHILY TABARES

Fotos: LEYVA BENITEZ

El escenario se ilumina y allí está Ivette Cepeda con una sonrisa espléndida, de esas que invitan a compartir en silencio ideas, pensamientos, alegrías, sinsabores, reencuentros, añoranzas, en fin, las complejidades de la vida…

Parece sorprenderla la ovación, saluda mediante un gesto afectuoso, de entrega intensa, total.

De ese disfrute quedó constancia en el DVD 10 años. El concierto, un testimonio audiovisual del espectáculo ofrecido por Ivette Cepeda los días 10 y 11 de noviembre de 2018 en el teatro Karl Marx, donde celebró 25 años de vida artística y la primera década de labor creativa junto al grupo Reflexión.

La propia selección del repertorio da fe de la verdad que busca en textos disímiles: un nuevo sentido, el del aprendizaje intenso sin la mediación del tiempo. Al entonar El sol no da de beber, de Silvio Rodríguez, o Ay del amor, de Mike Porcel, revela sentimientos, los cuales hace suyos en tonos, pausas, revelaciones… Según ha dicho, es una persona callada, pero cuando está alegre, como ahora, desborda la ternura más íntima y las pasiones redescubiertas en cada una de las 20 canciones recreadas durante la presentación.

Mientras dialoga con los asistentes a la acogedora sede de Producciones Abdala, donde se presentó el DVD, establece sólidos nexos de comunicación. Quizá ha pensado en contar la dicha de este momento, y la hace grande al evocar Tal vez, de Juan Formell, o Te perdono, de Noel Nicola.

Seducciones de una voz cantante.

El disco (Sello Unicornio de Producciones Abdala) fue nominado en las categorías de cancionística y concierto en vivo, en Cubadisco 20-21.

La savia acumulada durante los años en que impartió docencia ahora le sirve para acercarse a personas de diferentes edades y sexos, en La Habana, cualquier lugar del país o allende los mares.

Así lo reconoció en la conferencia de prensa. Allí dejó viajar la memoria hacia la experiencia vivida y confesó: “Un disco es como un collar de perlas, en el que todas las canciones se parecen, la estética está dada por la imagen del producto comunicativo”.

En ese continuo ir y venir, recordamos una confesión que nos hizo en exclusiva para BOHEMIA hace algunos años: “Es difícil arraigarme a un lugar. Me acostumbro rápido al nuevo sitio. En cierta oportunidad, al volver a mi ciudad natal, Sancti Spíritus, la reconocí por el olor, es lo que me queda de los lugares”.

Aunque parezca exagerado, Ivette Cepeda revela ese don en su quehacer artístico. Tiene olfato al seleccionar lo que mejor puede interpretar. De alguna manera patentiza otro rasgo de su personalidad al ser y hacer en la profesión y en lo personal: la sinceridad.

Hay que escucharla con detenimiento. De ningún modo resume el acto de recreación a un tema bien aprendido. Le entrega el alma, la piel, la nostalgia, los deseos de indagar en el fuero interno de otros.

¿Cómo lo ha conseguido? Sin ambages cuenta sobre influencias y hallazgos: “Todo ha sido posible gracias a la buena música de mi país. Estoy muy agradecida”.

A diario reflexiona sobre por dónde debe ir, lo que debe hacer. Es consciente de la envergadura del arte, de las exigencias de los públicos, del panorama sonoro amplio, diverso, rico, el cual constituye un contexto difícil.

Fortuna de la felicidad

Seducciones de una voz cantante.

Rafael Guedes destacó la complacencia que sintió al trabajar con Ivette Cepeda. A su lado, Mabel Muñiz, gerente de Producciones Abdala.

Imposible es pensar que Ivette Cepeda ha estado sola en este empeño. La acompañaron un total de 40 músicos, de la Orquesta Sinfónica Nacional y la Camerata del Son, con Rafael Guedes a la batuta. Al frente del grupo Reflexión estuvo su director, José Luis Beltrán (guitarra).

La impronta de ambos emana del proyecto hecho realidad debido a la inteligencia colectiva. Saben que recorrer diferentes caminos posibilita armar uno nuevo de múltiples significaciones.

Guedes es graduado en la especialidad de guitarra, en el Instituto Superior de Arte, donde estudió también composición. La vitalidad del son y de la trova emerge en el disco que Ivette protagoniza. Él ha trabajado de manera consciente la idea de llevar a formato sinfónico algunas de las obras más importantes del cancionero cubano.

Seducciones de una voz cantante.

La dramaturgia del concepto visual del espectáculo fue dirigida por Yeandro Tamayo.

Dicho acervo emerge poderoso en este fonograma. Las raigambres y la contemporaneidad se manifiestan en tanto formas culturales. Los participantes en el proyecto dominan conceptos esenciales, entre ellos que el contenido de la música está dado por grados superiores de abstracción, estos solo aparecen en una actividad concreta, como resultado de producciones desarrolladas históricamente.

De igual modo, la maestría de Yeandro Tamayo en la dirección general y artística del audiovisual realzó la intención de contar una historia vívida de repercusión social. Su formación teatral influyó en la dramaturgia del espectáculo, revelador de la valía de tradiciones y la personalidad de una voz cantante que seduce a las mayorías.

La identificación entre los participantes en el hecho artístico emana de la visualidad de una puesta indagatoria, en la cual alcanzan especial brillantez armónica y rítmica las guitarras, los metales y la percusión. Otro elemento aglutinador del todo es la belleza que codifica procesos cognoscitivos y emotivos tan intensos como la propia música.

Seducciones de una voz cantante.

José Luis Beltrán, compañero de Ivette y director musical de Reflexión.

Tanto es así que en el fonograma la fortuna de la felicidad toma elementos de lo culto y lo popular para nutrir el acervo sustancial de la gran síntesis de lo cubano.

Pero, sin duda, el mérito mayor reside en el nivel de información estética del conjunto. No hay puntos discordantes o pensados al azar, ningún paso fue dado en falso, la valía cinematográfica de decir algo diferente anuda cada propósito de Ivette Cepeda, quien siempre vuelve al escenario plena de gozo.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares