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Publicado el 19 Julio, 2021 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ, LA TV: promover con tiempo

Reflexiones sobre la necesidad de pensar científicamente los cambios en la programación y el anuncio de las nuevas propuestas concebidas especialmente para el período veraniego, teniendo en cuenta la importancia de la recepción por parte de las mayorías
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AQUÍ, LA TV: promover con tiempo.

Omara Portuondo defiende la calidad y la riqueza del danzón en Cuba. (Foto: LEYVA BENÍTEZ).

Por SAHILY TABARES

¿Por qué seducen un filme, una telenovela o un concierto? ¿De qué depende recordar personajes, conflictos, relatos, músicas, presentados en pantalla?

La percepción artística no es solo un acto de reproducción, sino de co-creación. Además de actores o intérpretes de talento también existen espectadores de talento, reconoció Stanislavski. Las velocidades de la información y el audiovisual instauran nuevas experiencias en el hogar, donde audiencias de diferentes edades, sexos, preferencias e intereses, comparten nuevos modos de estar juntos.

El diverso, amplio, a veces controvertido universo de temas, contenidos, soluciones formales, que circula por disímiles corrientes subterráneas, forma parte del desafío que la comunicación le plantea a los sistemas educacional, cultural y a la sociedad.

Por esto no se podía perder la opción de promover con anterioridad la programación de verano que, al parecer, por los estrenos y las reposiciones en pantalla, se diseñó hace varios meses. Los públicos necesitan un período de reconocimiento primero, identificación después, habitualidad más adelante y dependencia al final. Lo que no se visibiliza, no existe. Incluso hubo cambios de horarios que rompieron con la parrilla habitual, había que anunciarlos.

Ciertamente, los llamados de última hora propician conocer estrenos o determinadas oportunidades para volver a disfrutar puestas novedosas, pero ¿eran necesarias esas prisas?

No pocos espectadores deseaban ver en la TV un espacio al estilo de Danzoneando (Cubavisión, jueves, 8:30 p.m.) Este programa ha sorprendido a las mayorías. En opinión de Omara Portuondo: “Es un acierto que coincidan especialistas y músicos defendiendo un género siempre de actualidad. Los jóvenes podrán conocerlo mucho mejor, hasta querer bailarlo”.

Ganar adeptos, nutrir la cultura musical, favorece el conocimiento, los saberes de las personas.

Estos tiempos de inusitada dinámica mediática exigen estrategias comunicativas que contribuyan a la correcta utilización de normas y preceptos, no basta con trazar pautas, definir contenidos, buscar formas de representación, si estos propósitos se diluyen en la dinámica de la cotidianidad y el programa que pudo conquistar, pasó inadvertido.

El consumo cultural es apropiación, recepción y uso. Los espacios de televisión tienen valores agregados. Cada producto audiovisual debe desplegar su distinción simbólica, una manera propia de decir, ocurre con el programa mencionado. Nunca lo olvidemos, el lenguaje modifica, transforma condiciones del comportamiento social del sujeto hablante y del destinatario. No basta el empleo correcto de las palabras, de igual modo la sintaxis de imágenes, la gramática visual, proponen un sistema de pensamiento, el cual aporta el mensaje de manera sugerente, provocadora.

De ningún modo está aislado el televidente de los procesos creativos que influyen en la mirada holística de las emisiones. El medio, en tanto mediación cultural, reproduce sentidos, suscita nuevas interrogantes; en fin, abre nuevas vías a la investigación, los deseos de profundizar, estos nunca se sacian.

Siempre esperamos que nos ayuden a comprender las esencias de las cosas, y cuando se amplía la cosmovisión de cada ser humano, existe la posibilidad inmediata de estimular en el otro la capacidad de pensar.

A todos los expertos involucrados en la razón de ser de una emisión les debe guiar un fin premeditado: convencer mediante la calidad artística.

Promover a tiempo y con tiempo garantiza el interés de las audiencias. Tres niveles de decisiones a corto, mediano y largo plazo exigen los cambios en la programación, ¿por qué no prepararlos debidamente? Como sucede en cualquier otra industria, en la TV el perfeccionamiento nunca se detiene. Directivos, guionistas, directores deben seguir reflexionando con mentalidad científica para cautivar a las mayorías.

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Sahily Tabares

 
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