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Publicado el 13 Julio, 2021 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

Esperanza a la altura del Sol

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Esperanza a la altura del Sol

Ares, Premio Nacional de Humorismo (2020), y uno de los autores; el otro es el periodista Félix López. (Foto: granma.cu).

Por SAHILY TABARES 

Fotos: YASSET LLERENA ALFONSO

Las imágenes necesitan de las palabras y a la inversa. Ambas permiten establecer nuevas estrategias de conocimiento acerca de lo social. Las primeras deben ser interpretadas como cultura en movimiento que fluye con toda su carga de condicionamientos y discurso de poder. Las segundas contribuyen al enriquecimiento del pensamiento crítico.

De esto da fe el libro El mundo después del coronavirus (Ediciones Arte Cubano), de Arístides Hernández (ARES) y Félix López, quienes, tras reencontrarse en Facebook después de veinticinco años, dedicaron su cuarentena a reflexionar en profundidad sobre las interioridades de un fenómeno que afecta la vida de los seres humanos en el mundo.

Esperanza a la altura del Sol.

Sugerente es la cubierta del libro.

Amplio, abarcador, sustancioso en cuanto a ideas y análisis, es este volumen de 126 páginas que recorre en 19 capítulos y un epílogo, zonas complejas de la existencia abatida por una epidemia que dejará secuelas, a ellas debemos sobreponernos.

La tesis planteada propicia comprendernos mejor: por más grave que sea el escenario post pandemia, la esperanza se pondrá a la altura del Sol.

El discurso verbal y las caricaturas colocan en la mira angustias, dolores, pérdidas irreparables… Más de una interrogante viral nos sorprende: ¿Qué lugar van a ocupar los médicos y la ciencia en este nuevo ciclo de la vida? ¿Cuál será el próximo reto? Al despejar unas y otras se despierta la conciencia, emprendemos una especie de viaje en retrospectiva y de él emergen datos, razones, informes, cifras, todos son señales convincentes, demuestran una verdad irrebatible: ya nada será igual que antes de la covid-19.

Palabras y caricaturas alertan, sugieren, redescubren, definitivamente ponen en guardia al lector participativo. Dudas, causas, consecuencias, son reveladas sin medias tintas. Quizá poco pensamos en lo que advierten Félix y Ares desde sus respectivos lenguajes: “En el mundo post coronavirus, de seguro, mucho niños necesitarán de apoyo psicológico. Padres y educadores tendremos que dedicarnos a ellos desde una perspectiva diferente. Vienen cambios importantes en todas las esferas de la vida y la educación no quedará al margen”.

Huellas imperecederas
Esperanza a la altura del Sol.

El arista muestra preocupaciones éticas y filosóficas en sus planteamientos.

En la memoria, la piel y el alma quedarán la escritura y la visualidad de este volumen que hace énfasis en los últimos avisos de la naturaleza, en los vacunados por el humor que induce a meditar y en el tránsito del mundo real a la galaxia internet.

Provocadores son los planteamientos de Ares. Su obra se mueve dentro de un contrapunteo que va del humor negro a lo simpático e ingenioso. Preocupaciones existenciales de compromiso filosófico y ético afloran dentro de un universo de personajes donde predominan los humanos, a veces combinados con objetos y animales. La amplia representación le confiere un carácter simbólico a trazos y colores en una sugerente sintaxis. Cuando la idea lo requiere, lo grotesco y lo simple se combinan en las expresiones gráficas.

También actitudes diversas emergen de situaciones, escenografías, conjuntos pensados para activar la imaginación y el raciocinio.

Varias imágenes equivalen a muchas palabras. Ambos discursos devienen espacios de investigación. No hay tiempo para el silencio moroso, algo es preciso hacer, por lo pronto detenernos en las dimensiones lingüísticas, sociales, culturales, y establecer órdenes de prioridad; en primer lugar deberá estar siempre el ser humano, su desarrollo espiritual e integridad.

Esperanza a la altura del Sol.

Ingeniosos y simpáticos son sus personajes.

El lenguaje artístico produce señales construidas según una narrativa que alcanza un alto grado de consenso social, deviene surtidor de conceptos. Ver más que mirar nos dejará avanzar por un camino cierto. De acuerdo con Félix López: “El arte tiene esa extraordinaria condición de salvarse y sobrevivir a los relojes, las guerras y las pestes. Lo confirmamos con la pandemia del coronavirus que detuvo la vida cotidiana en la Tierra, despejó los cielos de aviones y dejó los mares sin cruceros, pero no pudo parar la música, la creación artística y el pensamiento del hombre”.

Para la posterioridad quedarán huellas imperecederas, sobre todo en el interior del sujeto que observa activamente, busca dentro de sí motivaciones y sigue creciendo todos los días.

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Sahily Tabares

 
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