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Publicado el 14 Julio, 2021 por Jeiddy Martinez Armas en Cultura
 
 

Para “arrancar” una sonrisa

Escritores, músicos, instructores de arte, ofrecen a vecinos del Cotorro momentos de solaz y crecimiento espiritual durante una jornada en que estos son inmunizados contra la covid-19
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Para “arrancar” una sonrisa.

Maikel José Rodríguez Calviño presentó el volumen Locura de amor, cuya autora es una personalidad de la literatura cubana: Renée Méndez Capote. (Foto: Cortesía de MJRC).

Por JEIDDY MARTÍNEZ ARMAS

Abre un libro cada día antes de acostarse a dormir, puede ser digital o impreso, pero desde los seis años viaja así a otros mundos sin necesidad de visas. Al mismo tiempo pone su música favorita, crea así una burbuja de confort. Desde hace unos meses ella aprende danza. Esas acciones han hecho que sea más sensible, crezcan sus ilusiones y anhelos.

El arte es un aliciente para cada uno de nosotros en diversos momentos de nuestras vidas: niños, jóvenes y adultos beben de su miel a diario. Tal vez usted sea alguien similar a las personas descritas, o quizás simplemente pertenece a ese amplio grupo al que se le hace difícil enfrentar con calma situaciones de tensión o espera. En cualquier caso, seguro agradecerá una iniciativa acogida por afiliados a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y a la Asociación Hermanos Saíz: acompañar con presentaciones literarias y artísticas la labor en los centros de vacunación donde hoy se inmunizan miles de personas contra la covid-19 en distintas partes de Cuba.

Le brindamos el testimonio del narrador y editor Maikel José Rodríguez Calviño, quien pertenece a la Uneac y junto a otros creadores dijo presente a ese llamado:

“Fui convocado por la Editorial Gente Nueva a participar en una actividad organizada el pasado 4 de junio, en uno de los vacunatorios del municipio Cotorro, aunque, según tengo entendido, la idea del encuentro partió del Instituto Cubano del Libro. Acepté gustoso, pues esta es una de las editoriales cubanas por las que apuesto y que más han contribuido a mi trayectoria como escritor.

“Ahí estuvieron músicos, instructores de arte de la localidad. Interpretaron canciones de corte trovadoresco y se produjo una venta de libros. El sitio se encontraba ambientado además con reproducciones de obras realizadas por significativos artistas de la plástica cubana. La otra narradora invitada fue Laidi Fernández de Juan, quien asistió acompañada por Olga Marta Pérez, directora de Ediciones Unión. Fue una experiencia agradable. Mediar entre libros y lectores potenciales es, para mí, una labor tan necesaria como placentera.

Para “arrancar” una sonrisa.

Laidi Fernández de Juan compartió con los reunidos en el centro de vacunación el contenido de Sucedió en Copperbelt. (Foto: Facebook).

“Tuve el gusto de reseñar el volumen Locura de amor, una selección de textos de la escritora y periodista Renée Méndez Capote, publicada por Gente Nueva como parte de la colección Homenaje, centrada en rendir tributo a figuras significativas dentro de la literatura cubana para niños y jóvenes. La editorial obsequió ejemplares a los vacunados una vez que culminó la presentación. Además, hablé un poquito de mí, eso permitió a quienes me escuchaban el conocerme e interesarse por lo que escribo. Basta con que uno de ellos se acerque a las historias de Renée o a mis propios relatos para considerar hecho el trabajo”.

Puedo imaginarlo allí, en el restaurante El Resplandor, donde se habilitó el centro de vacunación. Las personas a su alrededor lo miran, algunas muy atentas; él no solo tiene un objeto valioso en las manos, sino que desea transmitirles sabiduría, como un maestro. Durante una conversación posterior, a través de WhatsApp, rememora para BOHEMIA sus sentimientos al compartir aquel día un bálsamo en tiempos tan difíciles:

“En mí afloraron la preocupación y la ternura. Traté de transmitir algo de alegría y de pasión por los libros, la literatura y la escritura. Creo que dio resultado, las personas se sorprendieron un poco. No es común que un grupo de artistas y escritores vayan a amenizar la espera de quienes están a punto de vacunarse o que aguardan el tiempo prudencial luego de recibir las respectivas dosis.

“Lo importante es que conseguimos motivar el interés hacia la lectura –prosigue– y que, de paso, quienes estaban allí disfrutaran de un momento cultural ameno. A veces los escritores andamos tan metidos en nuestros propios asuntos, escribiendo o soñando historias, que parecemos lejanos o inalcanzables a los lectores.

Para “arrancar” una sonrisa.

La cámara guarda el testimonio de una actividad inusual en el restaurante El resplandor, del Cotorro. (Foto: Cortesía de MJRC).

“Yo fui paciente de covid-19 y sé de la desesperación que se siente cuando la prueba de antígeno da positiva y eres recluido en un centro de aislamiento. Más, si el PCR también da positivo y eres ingresado. Una mano amiga, una frase de consuelo, una sonrisa en una circunstancia como esa es más valiosa de lo que se cree. Por supuesto, en el Cotorro no interactué con personas diagnosticadas, pero sí lo hice con quienes están en un proceso de vacunación no exento de preocupaciones e incertidumbre. En ningún instante me sentí en riesgo de una reinfección porque antes y durante el encuentro se tomaron todas las medidas sanitarias pertinentes”.

Esa es la solidaridad que puede desprenderse del arte, una palmada en el hombro mientras esperas por los no deseados síntomas adversos luego del ansiado pinchazo; apoyo lleno de buena energía e ilusión, fraternidad del diálogo. Sigo leyendo su testimonio. Maikel José Rodríguez me hace sentir el deseo de estar en aquel lugar, o en otro similar de nuestra geografía, brindando mis cuentos.

“Soy bastante histriónico; como suele suceder. Tras la presentación del libro se me soltó la lengua y empecé a contar historias relacionadas con mi trayectoria como escritor. Arranqué un par de sonrisas, en especial a un señor quien, tras ser vacunado, aguardaba el tiempo prudencial para que le tomaran la presión arterial y poder regresar a su casa.

“Me gustaría participar en experiencias similares en apoyo a la vacunación de los niños y adolescentes. A fin de cuentas, gran parte de mi obra va dirigida a ellos. E iría no solamente para hablarles sobre mis libros, sino de aquellos que, conocidos por mí, pudieran cautivar su atención. Cualquier esfuerzo es poco con tal de despertar la curiosidad de las nuevas generaciones hacia el arte y la literatura”.

Maikel José Rodríguez Calviño ha obtenido, entre otros galardones, el Premio La Edad de Oro 2011, por el libro de cuentos Puertas de papel; y el Premio Calendario 2017 en literatura para niños y jóvenes, por el volumen La isla iluminada. Para esos lectores también escribió las novelas Cerezas al óleo y Los enigmas de la Rosa de Marfil (Gente Nueva, 2014). De su autoría son igualmente los relatos que componen Fantasmacromía (Ediciones La Luz, 2016). (Fuente: La Jiribilla).
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Jeiddy Martinez Armas

 
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