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Publicado el 30 Julio, 2021 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

Paradigma de todos los tiempos

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Paradigma de todos los tiempos.

Palabras a los Intelectuales abrió el camino a un diálogo permanente y abierto entre el líder histórico de la Revolución y la intelectualidad, de la cual él también fue uno de sus más ilustres exponentes. (Foto: cubadebate.cu).

Por ROXANA RODRÍGUEZ TAMAYO

Han transcurrido seis décadas desde aquellas intensas jornadas cuando, en diálogo coherente y plural, se tocó la fibra más honda y diversa de la espiritualidad de la nación. Cultura e historia resonaron entonces en su más pura esencia por encima de los debates necesarios e ineludibles, relacionados con la creación artística y literaria, y los resquemores sobre lo que suscitaría cierta adherencia al realismo socialista de la época.

Los sucesos acaecidos, los días 16, 23 y 30 de junio de 1961, entre artistas, escritores e intelectuales, y la dirección de la naciente Revolución, en particular con su líder histórico Fidel Castro, vuelven a movilizar el pensamiento y demostrar su trascendencia en Un texto absolutamente vigente. A 55 años de Palabras a los Intelectuales, de Elier Ramírez Cañedo.

Lo más notable de la intelectualidad cubana, representada en varias generaciones, confluye en esta selección que propone nuevas miradas, relecturas y enfoques para además, del homenaje por el aniversario 60 del suceso, celebrado en meses recientes, ponga en manos de los jóvenes un material de referencia extraordinario para comprender el presente y el futuro de la colosal transformación cultural que es en sí la Revolución.

El alcance del discurso conocido como Palabras a los Intelectuales aparece en este volumen desde la visión de figuras de la cultura y el arte que fueron testigos presenciales de los acontecimientos junto aquellos que, por su juventud, a lo largo de estos años se han impregnado de su permanencia y prominencia en el tiempo y el espacio de cubanos y cubanas.

La frase de Fidel más descontextualizada, la mayoría de las veces intencionada y arbitrariamente, que versa “dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada”, encuentra en el título compilado por Ramírez Cañedo, convincentes y sugestivas reflexiones como asideros que redimen su sentido real tantas veces adulterado y ultrajado.

Queda claro por los dieciséis autores que suscriben juicios y opiniones desde distintas aristas que dicha expresión, analizada en su tejido conceptual, ofrece la perspectiva autentica de cuanto significa la cultura para nuestro proceso social desde los inicios.

Paradigma de todos los tiempos.

El óleo Gente y bandera, de Eduardo Roca (Choco) es la ilustración de cubierta de este volumen, editado en 2016 y reimpreso por Ediciones Unión en 2021. (Foto: cinereverso.org).

“Es bueno recordar no sólo la frase definitoria sino sus antecedentes inmediatos, porque más de una vez en el pasado se quiso interpretar aquella por la vía estrecha para imponer decisiones extemporáneas o criterios de capilla en nombre de la Revolución y del Partido”, plantea el político, economista e intelectual  Carlos Rafael Rodríguez en el discurso pronunciado durante el IV Congreso de la Uneac, en 1988, rescatado para Un texto absolutamente vigente.

Con profunda lucidez, digna de su estirpe, la doctora Graziella Pogolotti, esboza el escenario político, social, ideológico y cultural en que se suscitó esta reunión y las consecuencias que en la práctica redundaron de ello.

Al decir de la notable crítica, ensayista, pedagoga y promotora de las artes visuales, “de ese encuentro y de aquellas palabras, se diseñó una política, se diseñó una acción, surgió nuestra Unión de Escritores y Artistas de Cuba, se multiplicaron nuestros espacios, se diseñó también una profunda política destinada a la democratización de la cultura, a la extensión de la cultura a las zonas más apartadas del país, […] de lo que habría de ser, más tarde, el sistema de enseñanza artística”.

El historiador Elier Ramírez Cañedo, máster en Historia Contemporánea y doctor en Ciencias Históricas, ha juntado en esta obra tres posiciones generacionales: la de algunos de los protagonistas (Graziella Pogolotti, Roberto Fernández Retamar, Lisandro Otero, Armando Hart Dávalos, Carlos Rafael Rodríguez), la de aquellos que en ese momento eran tan jóvenes (niños y/o adolescentes) como para comprender y aprehender el verdadero aliento del momento y la de los intelectuales nacidos en los últimos 30 o 40 años, de la cual forma parte el compilador.

Esta última hornada, debido a la corta edad, alimenta todas sus certidumbres por las referencias leídas y escuchadas de los que sí participaron en el encuentro, y expone juicios, valoraciones con acertada sagacidad, total desprejuicio, ingenio y apego a su tiempo y realidades. Allí, conviven junto a las aseveraciones del escritor, profesor, director, actor, crítico e investigador teatral Jaime Gómez Triana, las intervenciones en el espacio Dialogar, de los miembros de la Asociación Hermanos Saiz, Indira Fajardo Ramírez, presidenta nacional de la Brigada de Instructores de Arte José Martí y el investigador en temas sobre política internacional Rayner Pellón Azopardo.

“Si lo que venimos diciendo puede ser reinterpretado cincuenta años más tarde, de una manera positiva, dinámica, dialéctica, tengo la impresión de que les puede servir de mucho a los jóvenes. Una vez más, se trata de plantearse la actividad revolucionaria como una actividad. Esa palabra se ha ido desacreditando con el tiempo, pero la actividad implica una práctica constante”, ha asegurado en un fragmento de entrevista, concedida al programa Hurón Azul, e incluida en este volumen, el académico, investigador, pedagogo, guionista de cine y editor Ambrosio Fornet, quien es reconocido como un acucioso defensor del papel renovador y cuestionador de la intelectualidad cubana.

Con Un texto absolutamente vigente. A 55 años de Palabras a los Intelectuales nos encontramos frente a una colosal compilación, aun cuando solo poco más de una docena de autores lo conforman, se advierte diversidad de pensamiento y energía innovadora. El escritor, investigador, editor Juan Nicolás Padrón lo deja zanjado con claridad en las glosas finales de la obra:

“Habrá que partir del espíritu de aquellos mensajes para refundar –insisto en que se trata de refundación, no de reestructuración- las instituciones culturales, si queremos contribuir de manera eficaz y verdadera desde el largo camino de la historia, a combatir la enajenación que provoca la opresión y a afianzar las libertades que aseguran la emancipación humana”.

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Roxana Rodríguez

 
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