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Publicado el 8 Agosto, 2021 por ACN en Cultura
 
 

Bailar: un buen “medicamento” para el estrés

Una indagación realizada por una especialista del Grupo de Investigación Estudios en Educación Corporal del Instituto de Educación Física de la Universidad de Antioquia, refiere que análisis antropológicos de la danza permitieron conocer al ver sus bailes, cómo son las personas, cuáles son sus creencias, sus ideas, sus símbolos, cómo consideran su propio cuerpo y qué lugar ocupan en sus vidas el sexo, la muerte, el amor o el poder
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Bailar: un buen “medicamento” para el estrés

Foto ilustrativa: tribuna.cu

Por MARITZA PADILLA VALDÉS

Quizás a muchos les cause asombro, pero para combatir el estrés, la angustia y la depresión, muy presentes en estos tiempos de pandemia, bailar resulta un arma poderosa, el mejor de los medicamentos, al permitir la liberación de endorfinas, que ayudan al ser humano a vivir de forma plena.

Este es uno de los tantos beneficios que la danza aporta a la salud, pues según coinciden páginas digitales, practicarla libera a las personas de ataduras, y les permite sanar, reír, disfrutar y también puede convertirse en un vehículo ideal para expresar las emociones, protestar, llorar y hasta seducir, sin mediar palabras.

Se dice que el baile es una forma de expresión corporal presente a lo largo de la historia, y cuando el hombre aún no se comunicaba por medio del lenguaje, lo hacía por las vías de los movimientos y los gestos, en tanto en algunas cuevas europeas, africanas y asiáticas se hallaron dibujos que representan a los primeros hombres danzando, de acuerdo con las citadas fuentes.

Aunque a ciencia cierta no se conoce cuál fue el surgimiento de esa expresión cultural, si es pura verdad que su surgimiento posibilitó el desarrollo de las sociedades y contribuyó a sentar las bases de la comunicación, afirman.

Una indagación realizada por una especialista del Grupo de Investigación Estudios en Educación Corporal del Instituto de Educación Física de la Universidad de Antioquia, refiere que análisis antropológicos de la danza permitieron conocer al ver sus bailes, cómo son las personas, cuáles son sus creencias, sus ideas, sus símbolos, cómo consideran su propio cuerpo y qué lugar ocupan en sus vidas el sexo, la muerte, el amor o el poder.

Confirma, además, que el baile responde a la necesidad de los seres humanos de crear con su cuerpo una serie de imágenes y percepciones en sí mismos y en los demás para dar a entender una idea.

Y es que, al conservar la intención de comunicar, se convierte en una acción cargada de sentido, mediante la cual se expresa algo ante los demás, como pueden ser la forma de vida, los pensamientos y las emociones, las costumbres y saberes de los antepasados, o simplemente la necesidad de una expresión lúcida, agrega.

También otras investigaciones han demostrado que en media hora de baile se pueden quemar entre 200 y 400 calorías, mientras un estudio publicado por el New England Journal of Medicine asegura que danzar con frecuencia aumenta la agudeza mental y  las personas con Alzheimer son capaces de recordar hechos olvidados cuando escuchan música, en su cerebro asociada a ese placentero movimiento corporal.

Diversos textos digitales lo ratifican: el baile tonifica el cuerpo, fortalece los huesos y los músculos, previene enfermedades cardiovasculares, mejora la postura y el equilibrio, ayuda a perder peso y disminuye el colesterol.

También la mente recibe sus favorecimientos al disminuir la tensión, mejorar la memoria, reducir la ansiedad y la depresión y elevar el ánimo, agregan sitios digitales.

Por constituir una práctica social, ofrece mejores posibilidades para disfrutar de manera plena y sana con el entorno, pues posibilita el fortalecimiento de las relaciones personales, mejora la confianza y robustece la autoestima, añaden.

Vistos todos sus efectos benéficos, no queda de otra: lo mismo solo que en pareja, sueltos o pegados, pero siempre bailar, bailar y bailar… el cuerpo lo gradecerá. (ACN).

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