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Publicado el 21 Agosto, 2021 por Redacción Digital en Cultura
 
 

Dolor en el periodismo y la cultura de Cuba por la muerte de José Luis Estrada

La Covid-19 nos ha arrebatado su gracia y sonrisa cálida. Pero queda su impronta de haz de luz. Su partida física enluta al gremio periodístico y el sector de la cultura en el país, significó JR en su cuenta oficial.
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Jorge Luis Estrada Betancour

José Luis Estrada Betancourt fue merecedor de numerosos premios y distinciones en el gremio periodístico. / Foto tomada de su perfil de Facebook

Artistas, periodistas e instituciones de la cultura en Cuba lamentan hoy la muerte del Premio Nacional de Periodismo Cultural, José Luis Estrada, quien contribuyó a la promoción y defensa del arte nacional y su joven vanguardia.

La Unión de Escritores y Artistas de Cuba junto a la Casa de las Américas expresaron sus mensajes de condolencias por la desaparición física de Estrada, víctima de la Covid-19 a los 53 años.

Compartimos el dolor por la pérdida de un periodista que tanto aportó a la promoción de la cultura cubana y a sus jóvenes talentos. Nuestras condolencias a familiares, amigos y colegas, expresaron en sus plataformas digitales el consejo editorial de la revista Caimán Barbudo, con la cual colaboró asiduamente.

Por su parte, la presidenta del Instituto Cubano de la Música, Indira Fajardo, significó en la propia red social que ‘se nos fue un hombre necesario. Un joven eterno, un ser con la luz suficiente para irradiar a muchos’.

El también director de la página cultural del diario Juventud Rebelde ejerció la cátedra del oficio periodístico y legó a sus discípulos el buen hacer enfocado al realce de nuestras manifestaciones artísticas en todas sus dimensiones.

La Covid-19 nos ha arrebatado su gracia y sonrisa cálida. Pero queda su impronta de haz de luz. Su partida física enluta al gremio periodístico y el sector de la cultura en el país, significó JR en su cuenta oficial.

En sus páginas, Estrada abrazó el periodismo cultural por más de 15 años y registró sus frecuentes coberturas a eventos nacionales e internacionales como las Romerías de Mayo y el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. (Prensa Latina)

A continuación el texto publicado en Cubaperiodistas

Hasta siempre, José Luis Estrada

De pronto la llamada: “José Luis Estrada murió”. Luego la consternación, incluso la duda. No puedo entender; o peor, no quiero. Hace solo un día parecía guardar toda la energía posible que permite la COVID cuando se mete en el cuerpo y te hace creer que todo anda bien.

Hace solo un día Facebook recuerda que estuvo activo y te muestra la prueba de que efectivamente tenía algo de fuerzas. Escribió mucho, que si estaba “cayéndole a trompadas al virus”, que si “se ponía de a lleno con los puños, los estrellones, las zancadillas” porque, desde el hospital, “se había disparado la tanda de Olimpiadas” y se le “montaron los ´bates´ de Mijaín López y Julio César la Cruz”.

Habló sobre cuánto se había cuidado para no contagiarse y también de cómo se enfermó, “en algún punto de ese largo periplo” hacia el Turquino, en la Sierra Maestra; del compromiso que sentía con la Asociación Hermanos Saíz, una organización a la que le hubiera gustado pertenecer “cuando era un muchacho como estos de hoy, con la cabeza llena de canciones, poesías, representaciones, libros”.

Parecía tenerlo delante hablando. En aquellas líneas están él, algunos de sus recuerdos y la mención a su madre, su “energía incombustible”, su “fe ilimitada” a la que debía su “estirpe de guerrero”.

Contó que por encima de él estaban “todos lo ojos, todos los médicos, todos los medicamentos, todas las atenciones, todos los amigos de los amigos”. Prometiendo un parte diario sobre su salud, se despidió en esa publicación, la última, la que más duele, la que ahora, cuando vuelvo a leerla, parece una despedida y me vuelve a estremecer.

En una entrevista con Liset Prego dijo que vivía para el periodismo desde que se instaló con firmeza en todos sus poros. Y nunca antes había tenido tanta razón.

“Me desvela pensando en la entrevista que tendré mañana, en la palabra con la cual intentaré atrapar al lector. Yo no quiero “tragármelos”, pero sí que busquen mi nombre en las páginas del periódico cada día, que me lean y hasta que decidan escribirme, ser mis nuevos amigos”.

No queda alternativa, solo los periódicos, tu nombre y tus letras para esos viejos y nuevos amigos que te seguirán leyendo y ahora, extrañando. (Patricia María Guerra Soriano)

 

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Redacción Digital

 
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