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Publicado el 9 Agosto, 2021 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

El socrático ejercicio de dialogar

Libro de Rafael Acosta de Arriba brinda una polifónica mirada a obras y creadores de las artes visuales, quienes revelan ideas, pensamientos, valoraciones que permiten comprender mejor las esencias culturales, sociales, del mundo contemporáneo
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El socrático ejercicio de dialogar.

La cubierta del libro es obra de Fabián Muñoz. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO).

Por SAHILY TABARES

Un sugerente título, que sitúa a la entrevista periodística como una herramienta primordial para el ejercicio de la crítica, es Conversaciones sobre arte, del doctor Rafael Acosta de Arriba.

Publicado por la editorial Arte Cubano, el volumen de 292 páginas, estructurado en 20 capítulos, deviene una conversación polifónica, fragmentada y diversa sobre artes visuales.

La calidad textual y de las ideas propuestas, lidera en los diálogos con veinte creadores y críticos realizados a lo largo de 13 años. Ellos permiten seguir diversos itinerarios, así como algunos avatares de procesos culturales en Cuba y otros países. En torno al arte, elemento protagónico del libro, se detienen en sus saberes, las dificultades que presenta y los talentos que lo enriquecen.

El socrático ejercicio de dialogar abre nuevas puertas al conocimiento, propicia entender razones, preocupaciones, angustias, dudas e insatisfacciones de los entrevistados.

Altamente ilustrativa de esta aseveración es el razonamiento del italiano Claudio Parmiggiani (Luzzara, 1941), quien reconoce: “Conceptual es una expresión que no amo mucho porque significa todo y nada. No creo que haya existido nunca un arte no conceptual. Ciertamente hubo en las vanguardias de los años 60-70 del siglo veinte, y no solo en las artes, una forma de pensamiento, una idealidad que se abría hacia lo nuevo y, justamente por eso, como una estrella en la noche”.

Es muy interesante profundizar en las vivencias y los modos de hacer de Louise Bourgeois, Hervé Fischer, José Luis Cuevas, Roberto Fabelo y Andrés Serrano, entre otros virtuosos.

Cada acercamiento a estas personalidades establece un fuerte nexo de conexión con sus particulares y respectivas estéticas. Lo evidencia el cubano Tomás Sánchez (Aguada de Pasajeros, Cienfuegos, 1948) al reflexionar sobre la relación paisaje-fotografía: “Aunque me gusta el fotorreportaje, el retrato y el desnudo en fotografía, siempre utilizo el medio en relación con el paisaje. No puedo viajar sin llevar mi cámara fotográfica o en su defecto el celular, es más, me es difícil salir a mi jardín o asomarme a una ventana de mi casa sin fotografiar”.

Disímiles circunstancias, puntos de vista, acercamientos, confluyen en este volumen rico en apreciaciones y verdades personales. En voz de José Luis Cuevas (México, 1934-2017) leemos: “El arte cubano ha tenido un desarrollo verdaderamente increíble. Es una opinión generalizada de quienes han escrito sobre el arte latinoamericano que Cuba es uno de los países que ha tenido siempre un nivel muy elevado en lo que se refiere a la calidad artística desde que se inicia el modernismo con Víctor Manuel”.

El socrático ejercicio de dialogar.

El doctor Rafael Acosta de Arriba reunió a creadores de diversas tendencias y propósitos. (Foto: LEYVA BENÍTEZ).

Las páginas de Conversaciones… denotan la prevalencia de un método en la preparación previa a cada entrevista, la información acumulada sobre las personalidades y sus obras. El mercado de arte es un tema de primera atención y constante preocupación. Nunca lo olvidemos, esta problemática, con todas sus normativas y prerrogativas, comenzó a mostrar su inefable rostro en el panorama artístico insular en 1990, con la exposición Cuba OK, comprada en casi sus dos terceras partes por el coleccionista alemán Piter Ludwig. De entonces a la fecha, el mercado se instaló con su enorme presencia e influencia en la Isla.

Especialmente satisface la actitud cooperadora de los entrevistados, quienes aportaron lo suyo para que los diálogos tuvieran un sentido y liderara la búsqueda del esclarecimiento desde diferentes miradas y aportes.

Para Gustavo Díaz (Sagua la Grande, Villa Clara, 1973) fue significativo su paso por la Academia San Alejandro: “Me aportó el oficio y me dio la oportunidad de introducirme en el mundo profesional del arte. Considero que es un eslabón imprescindible en mi desarrollo. Conocí a muchos artistas, me involucré en proyectos y exposiciones, descubrí maneras y fórmulas que ni siquiera imaginaba antes. Dediqué horas y horas en la biblioteca del centro, y en ocasiones, me quedaba a escondidas para pintar durante la noche”.

Por su parte, Ambra Polidori (Distrito Federal de México, 1954), quien expuso en la Fototeca de Cuba, donde pudo interactuar con creadores cubanos, se refirió a la importancia del arte y su sentido de diálogo con la cotidianidad. “Creo que muchos de los artistas reflejan en su obra el mundo en que viven. Ese mundo puede ser el de la duda, el del espectáculo, el de los conflictos raciales o ideológicos, el de la banalidad, el de la violencia. Otros se expresan más por las emociones o lo inexplicable. Considero que el verdadero artista siempre está en diálogo con su realidad, y esa puede ser también la de la locura o la del visionario”.

La entrevistada aprovechó la ocasión para expresar sus criterios sobre el estado actual de la fotografía mexicana: “Hoy existen en mi país muchos fotógrafos y fotógrafas y varios espacios que se dedican a la exposición de la fotografía, sea la tradicional o aquella que tiene un carácter más vanguardista en el sentido de las propuestas y los grandes formatos. Existen algunos autores con grandes propuestas en el campo artístico, como por ejemplo Gabriel Orozco, o en aquella de la fotografía de prensa que busca la construcción social y simbólica, Marco Antonio Cruz y Pedro Valtierra, y jóvenes talentosos”.

Al atractivo de la obra contribuye el sobrio diseño de Fabián Muñoz, quien despierta la imaginación desde la cubierta de un volumen indispensable para entender la recepción del arte y la hibridación de lenguajes en el universo contemporáneo.

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