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Publicado el 7 Septiembre, 2021 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

Guajiro más cubano que la palma

Acercamiento a un fonograma de Barbarito Torres, baluarte en el universo de las más expresivas raíces campesinas, siempre renovador en la concepción de su obra
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Guajiro más cubano que la palma.

El disco emana cubanía en todas sus expresiones. (Foto: YASSET LLERENA)

Por SAHILY TABARES

Nos propone una mirada al laúd en nuestro país como instrumento solista, mediante el estilo de un artista indispensable en el universo de la cultura. Talento, pasión, magisterio distinguen la valía de sus aportes que devienen brújula para las nuevas generaciones.

Debemos escucharlo con detenimiento. En el fonograma Barbarito Torres. De cuerpos y formas despliega todo lo aprehendido durante su vida profesional. Inteligencia y creatividad dan fe de la entrega, de los estudios sistemáticos que emergen en cada pieza. Cautivan la sonoridad de cuerda pulsada, su función melódica, el timbre fuerte y también dulce a pesar de lo metálico de las cuerdas. Como sabemos, el laúd es el instrumento líder de la música y el punto guajiros en el occidente, pero desde hace algún tiempo ha hecho sentir su influencia dentro del género en casi toda Cuba.

El laureado ejecutante no permite establecer distancias ni olvidos, la propia selección del repertorio define el concepto del disco, este remite a la tradición musical caracterizada por uno de los aportes más significativos que nos legó la cultura hispánica.

Viaje a la semilla

Torres indaga en las expresiones identitarias de la nación. Acude a páginas y músicos de renombre; por ejemplo, El arroyo que murmura, guajira de Jorge Anckerman, es una obra representativa del arraigo del compositor a las raíces autóctonas. El notable autor, contrabajista, director de orquesta, fue un fecundo creador, en el disco se destaca la riqueza de su acervo cultural.

De igual modo brilla con especial connotación Como el arrullo de palmas, inspiración del inolvidable Ernesto Lecuona, quien por su originalidad de estilo no se afilió a ninguna tendencia o escuela en su producción para piano. Sin embargo, los aportes personales pueden enmarcarse en grandes líneas de acuerdo con las temáticas, de las cuales forma parte la cubana, que se expresa en el culto a los géneros nacionales. Dotado de sólidos recursos técnicos y virtuosismo, compuso para el teatro lírico (María la O, El Cafetal, Lola Cruz, entre otras) y bellas composiciones vocales.

El laudista incluye en el compendio un pregón clásico de Moisés Simons: El manisero, con una orquestación muy original, que fluctúa entre lo clásico y lo popular.

Esencias y tributos
Guajiro más cubano que la palma.

Barbarito Torres, laudista de reconocido prestigioso nacional e internacional. (Foto: FACEBOOK/Barbarito Torres. El Rey del Laúd).

Para el protagonista del fonograma este es un homenaje a la cubanía. No puede ser de otra manera, dada su plena identificación con la defensa de lo propio. En gran medida él es portador de la cualidad musical del pueblo. Demuestra plena conciencia de la importancia de la música en la interpretación de los procesos cognoscitivos y emotivos de los humanos en cualquier lugar de la Tierra. Como el trabajo, ella es una actividad social que aparece con el surgimiento, el desarrollo del ser y de la conciencia.

Disfruta plenamente Torres ese sistema de comunicación que transmite información estética. Quizá por esto, en el fonograma se respira complicidad entre todos los participantes, empeñados no solo en ilustrar sino en presentar la riqueza del arte en la más alta dimensión, pues imbrican la subjetividad de cada uno con un propósito común: privilegiar valores positivos, así como instaurar la hegemonía de una vanguardia verdaderamente revolucionaria en el ámbito musical.

Perpetuidad inmanente

La Casa discográfica Bis Music ha hecho posible la revelación de esta joya; en tanto acto de creación y soporte medular del instante de la interpretación musical, permite que se arraigue un arte cuyo elemento esencial, el sonido en sus infinitas combinaciones, es perceptible en un objeto tangible y perdurable.

En tiempos de distanciamiento físico por el bien social, debido a la pandemia, dejar constancia de este criterio de excelencia es una manera de alimentar la plataforma de lanzamiento de la discografía nacional que contribuye a potenciarla en el amplio contexto internacional.

El equipo creativo de Bis Music es consciente de que siendo el disco una creación artística debe considerársele un producto cultural especial, no una mercancía. Por supuesto, sin perder de vista que se realiza en el mercado y un propósito indispensable es convertirlo en un rubro exportable a la altura del reconocimiento y la demanda de otros países.

Con esta propuesta la praxis musical brinda otra opción para conocernos y reconocernos en profundidad, un imperativo que satisface a los diferentes públicos, sobre todo a los de menos edad interesados en saber mucho más de las potentes fuentes presentes en el sentido de lo cubano.

 

Empeño colectivo

“Para plasmar la idea y el concepto general del proyecto colaboraron reconocidos artistas cercanos a la vida de Barbarito Torres. A esa pléyade pertenecen el pintor Ernesto García Peña, quien tuvo a su cargo la dirección escenográfica; Alejandrito Falcón, vecino de Pueblo Nuevo, y a quien Torres conoció desde niño en Matanzas; el percusionista y amigo Andrés Coayo Batista y el contrabajista Pedro Pablo Gutiérrez; Alina Blanco, junto a las talentosas profesoras del quinteto Ventus Habana; Orlando Vistel, en el piano y arreglos; Conchita Torres, la voz guajira de Cuba, y sus hijos Zahily Margarita y Alberto Alejandro”. (Sonia Pérez Cassola, musicóloga y compañera en la vida de Barbarito Torres).

 

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Sahily Tabares

 
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