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Publicado el 25 Octubre, 2021 por Lilian Knight Álvarez en Cultura
 
 

El regreso a las tablas

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El regreso a las tablas.

Los estudiantes de la Escuela Nacional de Ballet poco a poco regresan a sus rutinas tras el confinamiento.

Por LILIAN KNIGHT ÁLVAREZ

Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Luego del 23 de marzo de 2020, cuando fueron suspendidas por primera vez las clases presenciales en Cuba, muchos alumnos vieron los cielos abiertos por una suerte de vacaciones adelantadas. Independientemente de las orientaciones televisivas, los educandos relajaron sus obligaciones y amentaron sus comodidades.

Pero para aquellos que encuentran en la escuela la preparación para su futuro inmediato y su razón de ser, no fue tan fácil. Milaidy Muro Tabares, estudiante de tercer año del nivel medio de la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso, vio desaparecer de un momento a otro su rutina de entrenamiento, ensayos y presentaciones.

“Todos han vivido una etapa muy difícil, con múltiples privaciones, pero para un bailarín es muy complicado buscar otra cosa que hacer y con qué compensar el tiempo y la actividad física”, explica la joven de 18 años.

Milaidy se inició en la danza a los tres años, en los talleres del Ballet de Camagüey -ciudad donde nació y creció-, y desde entonces abocó toda su vida al arte de los giros y las zapatillas de puntas. Quizás por eso le resultó tan frustrante abandonar de golpe el tabloncillo.

El regreso a las tablas.

Milaidy Muro Tabares comenzó desde pequeña en talleres de ballet y por ende, le fue muy difícil abandonar sus rutinas de entrenamiento y prestaciones durante la cuarentena.

Una situación similar vivió su compañero de clases Alejandro Mariño Hechavarría, quien además tuvo que enfrentar una difícil situación de salud en la familia durante la pandemia. Entonces, solo hizo lo que el ballet le ha enseñado: “ser fuerte, no rendirse, afrontarlo y seguir adelante”.

Y justo en esta etapa Alejandro fue reconocido con el segundo lugar en la primera edición virtual del concurso coreográfico Dancecoreo Internacional, convocado por la compañía Lizt Alfonso Dance Cuba, entre mayo y junio pasados.

El premio, en la modalidad de Pas de deux contemporáneo, lo obtuvo con la composición “Recuéstate”, montada de conjunto con Elena Matos. El lauro incluyó una beca para el curso de verano 2022 de la citada compañía danzaria.

Ser galardonado entre más de 200 coreógrafos participantes de más de 13 países es también una distinción al sacrificio que implica la vida del bailarín, que significa madurar más temprano, privarse de juegos, paseos y actividades regulares de los jóvenes, soportar el estrés muscular y el agotamiento físico, comenta Alejandro.

Lecciones virtuales en casa

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Alejandro Mariño Hechavarría a los 9 años quedó paralizado frente al televisor mientras transmitían una función de ballet, desde entonces ha dedicado todo su esfuerzo a convertirse en gran bailarín.

El estilo de vida de los estudiantes de las escuelas de danza y ballet es algo que ni siquiera el coronavirus puede trastocar del todo, de ahí que la enseñanza artística organizara durante la cuarentena actividades docentes televisivas para que sus estudiantes conservaran las habilidades.

Martha Iris Fernández Agüero, subdirectora de la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso, declaró en entrevista concedida al sitio web del Centro Nacional de Escuela de Arte, que la intención de las teleclases era mantener el vínculo entre los estudiantes y la Academia y minimizar el impacto negativo del aislamiento.

Estas orientaciones, impartidas mediante el canal Tele Rebelde tres días de la semana, incluían ejercicios técnicos de trabajo con barra -de mayor posibilidad de realizar en casa-, Historia de la Danza y Educación Musical.

La profesora resaltó en sus declaraciones la participación en las teleclases de egresados de la escuela que ahora forman parte del Ballet Nacional de Cuba, así como el trabajo en los grupos y redes sociales, y la implicación de la familia.

Sobre las clases televisivas, Milaidy Muro refiere que fueron muy difíciles debido a que no tiene condiciones en casa para una buena preparación. “Pero con la guía de los teleprofesores, las correcciones hechas mediante WhatsApp y los videos de ejercicios que buscaba en Internet logré mantener una rutina diaria y continuar activa”.

Para Alejandro Mariño, aunque las clases virtuales eran funcionales, no ofrecían herramientas para afrontar el estrés psicológico generado por la compleja situación epidemiológica. Independientemente de que “recibas lecciones y realices ejercicios diarios, nunca se alcanzará el nivel de preparación y resistencia física que ofrece la escuela, ni se tendrán las correcciones oportunas de los maestros”.

Si bien estos estudiantes estuvieron un tiempo sin poder realizar saltos o ejercicios de punta, supieron compensar esa ausencia con carreras al aire libre, rutinas de aeróbicos, abdominales y estiramientos.

“Incluso, en ese tiempo aprendí a cocinar y cocer, ayudé más en la casa, leí algunos libros y me interesé en aprender otros tipos de bailes, actividades para las que antes no tenía tiempo”, añade Milaidy.

Estos bailarines no dejaron de extrañar los escenarios, al fin y al cabo, llevan más de 10 años entrenando y ensayando solo para brillar sobre las tablas.

De vuelta a la escuela

El regreso a las tablas.

Gracias a las orientaciones televisadas y los ejercicios realizados por iniciativa de los propios bailarines, regresan a las aulas en mejores condiciones.

Saber que de a poco se volverá a la vida cotidiana, que finalmente llegará el reencuentro con compañeros y profesores es suficiente motivación para impregnarle fuerza y deseo al retorno a las aulas.

“Era algo que estaba esperando con ansias por la necesidad que demanda mi profesión de aprender nuevas habilidades y pasos. Conectar nuevamente con mis compañeros fue muy emocionante. Somos un grupo muy unido. Juntos podemos realizar otro tipo de actividades y trabajos de cuerpos de baile que son tan importantes para un bailarín”, aclara Milaidy.

El proceso de recuperación inicialmente es un poco difícil debido a la falta de resistencia. “Por eso las primeras semanas nuestra escuela organizó las clases de lunes a sábado, con el fin de aprovechar el tiempo y sacar adelante las habilidades a vencer en cada nivel. Ahora se retoma el horario habitual y poco a poco recuperamos la confianza en nosotros mismos”, añade Alejandro.

Al decir de ambos estudiantes la escuela se ha organizado muy bien con el plan de horarios y la distribución de alumnos (15) por salones. También se mantienen las medidas higiénico-sanitarias que incluyen pasos podálicos, la desinfección de superficies, el control de temperatura.

Niove Camacho, metodóloga de la Enseñanza Artística en la Dirección Provincial de Educación de La Habana, refirió a Radio Reloj que previo al reinicio del curso 2020-2021 se impulsaron talleres y cursos virtuales para los estudiantes y la preparación metodológica de los profesores.

La transmisión de teleclases, iniciadas el pasado 6 de septiembre, fue el paso previo al regreso a las aulas de los alumnos del último año del nivel medio de las Escuelas de Arte, el cual tuvo lugar a inicios de octubre.

El regreso a las tablas.

Independientemente de todas las limitantes y afectaciones que le generó la pandemia, Alejandro encontró fuerzas para superar sus propios miedos y presentarse al concurso Dancecoreo Internacional.

Tanto estos escolares como los de cursos terminales de preuniversitario, técnico medio profesional y formación pedagógica completaron su esquema de vacunación y por ende, pueden recibir los contenidos de modo presencial.

Según explicó en el acto de reinicio del curso la Ministra de Educación, Ena Elsa Velázquez, los próximos en llegar a las escuelas serán los niños entre 12 y 18 años, que acudirán a partir del 8 noviembre, y finalmente los de nivel primario, que se incorporan el día 15 del mismo mes, según avance la vacunación.

De las 16 semanas necesarias para la sistematización de contenidos y la culminación del presente curso, seis estarán dedicadas al proceso de otorgamiento de plazas para la continuidad de estudios.

Durante el próximo período escolar, que tendrá lugar entre el 14 de marzo y el 26 de noviembre de 2022, probablemente continuará la exigencia de las principales medidas sanitarias, teniendo en cuenta que las vacunas no evitan el contagio.

El regreso a las tablas

Entre los premios obtenidos por Milaidy Muro destacan dos medallas de plata en los Encuentros Internacionales de Academias de Ballet.

Entre tanto, Milaidy y Alejandro sueñan con convertirse en bailarines del Ballet Nacional de Cuba, con coreografiar y aplicar los saberes aprendidos durante los años de estudio: metas que ni siquiera una pandemia, podrán frenar.

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