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Publicado el 26 Octubre, 2021 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

Relatos de cara a los barrotes

Con un sui generis estilo de ahondar en los avatares del régimen carcelario, un volumen que el sello Editorial José Martí pone a disposición de los lectores convida a reflexionar mientras entretiene
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Relatos de cara a los barrotes

La cubierta e interiores cuentan con dibujos del pintor cubano Denis Núñez Rodríguez, cuya obra ha sido exhibida en países de América y Europa. (Foto: trabajadores.cu)

Por ROXANA RODRÍGUEZ TAMAYO

Los inexplicables recodos de la naturaleza humana llegan a veces en las representaciones y modos más inusitados, es el caso de los relatos que componen el libro Mujer adentro. Cuentos entre rejas.

“Sometida al rigor de tratar con internos y oficiales de prisión, rememoro ahora, sin tapujos y sin que la tinta de la realidad se agote, ese mundillo al cual muchos llaman El Tanque y, cuyos argumentos de los que se presumen inocentes, serán siempre, historias mal contadas”, aclara la protagonista de la obra, una funcionaria de un centro penitenciario, quien en una suerte de esquela introductoria asume y marca su postura desde la primera página del texto para revelar al lector los intrincados matices de la psicología de convictos retorcidos y desnaturalizados.

El entorno carcelario ha sido llevado al arte en todas las épocas. Baste recordar la extensa lista de filmes en la historia del cine.

También en la literatura universal existen momentos de especial prominencia con anécdotas, memorias, crónicas, firmadas por figuras ilustres que dejaron constancia sobre sus desgarradoras experiencias como presidiarios. En el contexto hispanoamericano tales tópicos cobraron mayor auge con la expansión de las dictaduras que desolaron al Cono Sur entre los años 70 y 80 del pasado siglo.

Aun cuando en Cuba se escribe sobre el tema desde la colonia y nuestra literatura atesora obras cardinales como El presidio político en Cuba, de José Martí, dantesco retrato de las galeras y los seres humanos que las habitaron; y Presidio Modelo, de Pablo de la Torriente Brau, testimonio devastador sobre la cárcel de la otrora Isla de Pinos; sin duda, la temática escasea en los títulos antillanos de más acostumbrada circulación. Son todavía menos frecuentes si refrendan el género novela, en el que hasta hoy goza de especial realce Hombres sin mujer (1938), de Carlos Montenegro, reconocida como una extraordinaria joya de la novelística nacional.

Publicado por la Editorial José Martí en 2016 y 2019, Mujer adentro… viene a sumarse a la nómina de volúmenes que intentan ahondar en las pesadumbres y conflictos de quienes para el resto de la sociedad son solo escoria. El elemento conductor es precisamente la militar y funcionaria de una cárcel cubana del siglo XXI.

Con cierto halo melodramático que frisa en la caricatura y lo paradójico, al concebir estos seis relatos Iliana Núñez Rodríguez y Felipe José Oliva Alicea han borrado las marcas entre el estilo literario de uno y otro, y como una e indivisible pluma, narran historias en primera persona, las cuales constituyen un elemento novedoso en la temática, si se considera que no parten de las vivencias de los reclusos, sino brotan desde la perspectiva del ente reformador, el “otro” encargado de definir las reglas del juego en el microcosmos grotesco y mezquino que es el espacio físico y simbólico de un penal.

Personajes pintorescos y hasta raros, dibujan y desdibujan con ordinario humor y, en ocasiones, ríspido sarcasmo, los días en esta imaginaria y singular instalación penitenciaria. Cada narración penetra en existencias áridas, transidas por el dolor de permanecer privados de libertad, y a pesar de lo agreste de las circunstancias, el lector no se siente increpado ni violentado.

Mujer adentro… más allá de ser el llamado de atención que anuncia la presencia de una fémina en los corredores de un presidio, intenta, además de entretener, lanzar una mirada audaz, desprejuiciada y lucida a los múltiples roles una cubana de estos tiempos.

Iliana Núñez Rodríguez (Matanzas, 1964) es licenciada en Derecho y máster en Ciencias de la Comunicación. Publicó La Princesa Cimarrona (2015), y sus relatos infantiles y para adultos aparecen en distintas antologías. En tanto Felipe José Oliva Alicea (Santa Clara, 1941) es licenciado en Artes Escénicas y músico; cuenta con estudios en Derecho y Literatura. Ha sido laureado varias veces por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y reconocido por su creación literaria en distintas instituciones cubanas y foráneas. Su currículo incluye cerca de una de una docena de títulos. En comunión, ambos escribieron la novela Sarabanda no perdona (Editora Política, 2014).
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Roxana Rodríguez

 
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