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Publicado el 3 Noviembre, 2021 por ACN en Cultura
 
 

El amor a los globos rojos puede llegar más lejos que el entorno de una ciudad (+video)

Tras recibir el gran premio Luces de la Ciudad, La directora del corto, Marianne Portuondo Méndez, confiesa sentirse realmente feliz y, sobre todo, sorprendida con los reconocimientos que obtuvo su obra novel, ya que al momento de realizarla nunca imaginó que alcanzaría tanta connotación
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El amor a los globos rojos puede llegar más lejos que el entorno de una ciudad.

Foto: acn.cu

Por EVELYN RODRÍGUEZ SOCA (Estudiante de periodismo).

Fotos: Perfil de Facebook de la entrevistada

La clausura de la edición XXXI de la Muestra El Almacén de la Imagen, efectuada en la ciudad de Camagüey, trajo numerosas satisfacciones gracias a la cantidad y calidad de obras audiovisuales laureadas por su excelente factura, potencia comunicativa e innovación.

Entre los 63 materiales participantes en el festival, patrocinado por la Asociación Hermanos Saíz (AHS), fue A Camagüey, mi globo rojo, de la joven Marianne Portuondo Méndez, en coautoría con Víctor Pando González, la pieza central del evento tras recibir el gran premio “Luces de la ciudad”, el apartado de Dirección, Mejor Corto, Mejor Música Original y otros tres reconocimientos.

Recrea la amistad entre dos niños que se pone a prueba en tiempos de pandemia, además de contener un fuerte mensaje de preservación y defensa de los valores patrimoniales de la urbe.

La directora del corto, Marianne Portuondo Méndez, declaró a la Agencia Cubana de Noticias que está realmente feliz y sobre todo sorprendida con los reconocimientos que obtuvo su obra novel, ya que al momento de realizarla nunca imaginó que alcanzaría tanta connotación.

“Fue totalmente novedosa para mí la experiencia de dirigir un corto, con la suerte de que tuve un equipo que me asesoró en todos los instantes, y les agradezco también a mis compañeros, porque ellos fueron los verdaderos magos tras bambalinas”, explicó la periodista.

En lo referente a la idea original, Marianne señala que esta surge gracias a una convocatoria de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey, que llevó a conceptualizar el clip y mostrar a nivel internacional el centro histórico de la capital agramontina, y promoverlo como un destino turístico.

“También jugamos mucho con las cámaras y la iluminación, grabamos siempre sobre las seis o siete de la tarde. Por eso quedó registrada una imagen distinta de las calles y de las estructuras arquitectónicas que transitamos cotidianamente, o sea, la belleza escondida de nuestro Camagüey”, agregó.

Por otro lado, según la propia artista, trabajar con niños sirvió para demostrar cómo desde tan jóvenes sienten ya esa atracción por la ciudad, además de inmortalizar en cámara lo difícil y solitario del período de cuarentena.

Sin embargo, el video transmite un mensaje de esperanza a través de los pequeños Valeria Peláez y Samuel Rodríguez, protagonistas del corto, que no se rindieron y buscaron una alternativa para jugar y seguir comunicándose.

El trabajo con niños es casi siempre difícil, relató, pero en este caso fue muy sencillo y hasta divertido, pues ellos tenían la libertad de comportarse como quisieran, precisó.

A medida que ellos interactuaban y hacían simplemente cosas propias de su edad, el camarógrafo tomaba las imágenes y a partir de ahí armamos la trama, aclaró la realizadora.

Las referencias del corto provinieron del largometraje The Ballon Rouge, del realizador francés Alberto Lamorisse, así como el trabajo La niña del globo rojo, del graffitero Bansky, en un diálogo audiovisual donde los infantes representan la inocencia y el globo simboliza la frase “Siempre hay una esperanza”, que aparece en escenas de la película de Lamorisse.

“Ese vínculo que los niños establecen a través del globo era lo que queríamos reflejar sin que fuera una imitación de los originales, pero sí como un homenaje”, manifestó Marianne.

Los méritos de la incipiente trayectoria de Marianne no se detienen con “A Camagüey, mi globo rojo”, ya que su proyecto Lazos resultó vencedor en la categoría de pitching, uno de los momentos más esperados de El Almacén de la Imagen.

Ahora con el financiamiento necesario para realizar su futuro corto de ficción, la joven aseveró que se siente plena, pues tiene la posibilidad de comenzar con este proyecto personal, encaminado a mostrar la violencia de género en todas sus variantes, ya sea física, verbal o psicológica.

La trama, argumentó, se basa en la práctica cotidiana de este tipo de violencia dentro de una familia conservadora, pero da un vuelco en el final, donde se encuentra la manera de ponerle término a los abusos.

Ya comienza a observarse en la obra de Marianne Portuondo una marcada intención de resolver los problemas, lo cual dota de un tinte positivo y universal el panorama general de sus audiovisuales, que pretenden, a través del tratamiento de sentimientos simples, trascender los límites de una ciudad, una provincia y un país.

Con “A Camagüey, mi globo rojo” lo consiguió, no solo gracias a su dirección, sino también al equipo de trabajo, constituido por Mayra González, la asesora de dirección y guión; Víctor Pando, el camarógrafo; Mailen Rodríguez, la editora; y la música original a piano y violín del niño de diez años José Julián Mariño. (ACN).


Fuente: OVPM OWHC OCPM

 

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