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Danza al ocaso

La danza y el paisaje citadino se funden en el sutil manto de colores que se extiende en el crepúsculo sobre el Malecón habanero. El lente de la cámara capta el cuerpo a contraluz de Angélica, Elena, Talía y Milaidy, quienes adoptan ahora un nuevo escenario para desdoblarse en disímiles formas. A veces, cuando abren sus brazos, me evocan a una gaviota que expande sus alas para despegar a la orilla del muelle; o a un pescador sentado horas sobre el Muro a la espera de un pez que pique su vara; o a una pareja de enamorados que van a confesar su amor frente al mar.

Pienso también en el sacrificio y la pasión que se esconde tras las siluetas de las bailarinas, todas seguramente con historias de vida diversas, cada una con un estilo y gusto particular, pero unidas en el amor por el ballet.

Acá les presentamos estas bellas imágenes de cuando la danza engalana la tarde en el “gran sofá” que custodia a la capital cubana.

Texto: Nailey Vecino Pérez

6 respuestas

  1. Kamila.

    Espectacular que colirio para la vista, me encantaron los dos Fotorreportaje del ballet callejero , no pierdan nunca la posibilidad que tienen de publicar cosas tan bellas.
    Gracias a la web de bohemia y al fotorreportero que nos regala están bellas instantáneas que nos hacen soñar.
    Saludos.
    Kami.

  2. Sencillamente ¡maravilloso!
    Las bailarinas derrochan imaginación y maestría en poses que congelan el aliento.
    Jorge Luis sobrepasa su propia alta varilla. Sin duda para la carpeta de concursos de primer nivel.
    El texto de Nailey aporta belleza, atmósfera y metáforas a la poesía de las imágenes.
    Felicidades.

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