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Publicado el 26 Mayo, 2015 por Abelardo Oviedo Duquesne en Deportes
 
 

Eficaz huella en el balonmano

Por ABELARDO OVIEDO DUQUESNE
Fotos: Cortesía del entrevistado y FIHB

Jorge Gerardo junto a Marcos, el Choco, uno de los niños mexicanos que más le ha impresionado

Gerardo es uno de los técnicos cubanos que colaboran con las autoridades deportivas mexicanas y se incluye entre los entrenadores extranjeros más laureados.

¡Vaya paradoja! En 2011 la ciudad mexicana de Guadalajara organizó los Juegos Deportivos Panamericanos. Entonces, Jorge Gerardo Montalvo se desempeñaba allí como jefe del grupo de colaboradores, y al frente de la cátedra de balonmano del estado de Jalisco. En 2014 ocurrieron los XXII Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, del 14 al 30 de noviembre, y él estaba en aquella nación, pero en la ciudad de Monterrey.

Medité un poco antes de enviarle el cuestionario al licenciado en Cultura Física y especialista en Juegos Deportivos. Pensé que optaría de nuevo por guardar silencio acerca de su quehacer. Sin embargo, respondió: “Soy fundador del balonmano en Cuba y antes de ello jugué baloncesto. Formé parte de los colectivos técnicos de la primera especialidad mencionada que asistieron a los Juegos Deportivos Panamericanos efectuados entre 1979-1999; participé en dos campeonatos mundiales: Islandia 1995 y Egipto 1999. Trabajé en la Universidad de Campinas, Brasil. Fui secretario de la Federación Cubana de Balonmano.

“Llegué a Jalisco -aseveró- en el año 2008 y comencé a trabajar con el equipo infantil de varones que ese año concurrió a la Olimpiada Nacional con sede en Monterrey. Unas jornadas luego de la presentación formal, los alumnos y yo nos identificamos plenamente. Pero me llamó la atención un pequeñín morenito, que parecía un cubanito por su jocosidad en el terreno y su agresividad tanto ofensiva como defensiva. Marcos, el Choco, confirmó mi suposición.

“A pesar de sus lesiones, lo considero uno de los jugadores clave en los triunfos. Siempre era objetivo de todos los contrarios, pero no se dejaba intimidar por ningún obstáculo. Su garra y su comportamiento eran similares a los de los balonmanistas y deportistas cubanos.

“A ese equipo nunca lo olvidaré, pues gané tres medallas de oro y una de bronce en los cinco años de participación en el máximo evento nacional: 2008-Nuevo León, 2009-Sonora, 2010-Guadalajara, y 2011 en el estado de México. Fue el equipo insigne del balonmano jalisciense.
“A propósito, discutí el título con los equipos anfitriones y, sin embargo, cuando fuimos al certamen en 2010, cargué con la derrota y terminamos en el tercer lugar.

“El camino para lograr aquellos éxitos no es un secreto. Apelé a la forma de preparación nuestra. Es decir, apliqué entrenamientos basados en una fuerte preparación física; y, además, les desarrollé el pensamiento táctico mediante acciones simplificadas, de fácil comprensión para todos. Esas fueron las razones de tantos éxitos seguidos. Me hubiese gustado llevarlos a Cuba para celebrar un tope con un equipo de su categoría.

“Agradezco mucho a la vida el haber trabajado con aquellos niños, que después pasaron a la categoría cadete. Ellos me regalaron una medalla de oro en mi despedida de su ciudad”.
Jorge Gerardo es uno de los importantes colaboradores del deporte mexicano en la industrializada metrópoli de Monterrey. Dirige metodológicamente el grupo de deportes de conjunto. “No obstante mis nuevas funciones, siempre apoyo a los equipos del estado”, comentó.
La fiesta deportiva regional más antigua tuvo como escenario a la sureña localidad de Veracruz. Como ahora labora en una urbe norteña, Monterrey, en el otro extremo de la nación, necesitaba cerca de un día, a bordo de un ómnibus, para arribar a la ciudad donde se produjo el suceso que reunió a cerca de cinco mil jóvenes procedentes de Latinoamérica y el Caribe.

Pero estuvo atento al desarrollo del encuentro cuatrienal. Sobre el liderazgo en los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe dijo: “Aparecieron sorpresas en las justas de beisbol, balonmano, voleibol y baloncesto masculino. Ello lo explica que ha crecido mucho la actividad deportiva en el área. Y es muy difícil hasta revalidar el título.

“Desde la última década del pasado siglo, la ofensiva en esos deportes tiene otro matiz. Aprecié que por tal motivo los directores técnicos montaron novedosos sistemas defensivos, en pos de garantizar allí el triunfo. Ese criterio técnico se distinguirá mucho más en la edición de los CAC Barranquilla, Colombia, en 2018”, argumentó.

En cuanto a las posibilidades de nuestros jugadores para dominar en las dos lides de balonmano en tierra colombiana apuntó: “Me parece que hemos descendido un tanto el nivel, y que para obtener de nuevo esa actuación necesitamos una preparación con un determinado perfil”.

Los técnicos cubanos trabajan para reeditar aquellas despedidas de los balonmanistas en tres de las últimas citas hemisféricas del pasado siglo

Los técnicos cubanos trabajan para reeditar aquellas despedidas de los balonmanistas en tres de las últimas citas hemisféricas del pasado siglo

México fue una de las naciones que se distinguieron en balonmano durante los años ochenta y noventa. Ahora se menciona de nuevo por los escaños tres y cuatro, logrados, respectivamente, en los clásicos para mujeres y hombres. Acerca del tema Gerardo explicó:

“No percibo un sustancial avance en la clasificación masculina y me parece que, en este cuatrienio, no recuperarán lugares destacados en los venideros Juegos Deportivos Panamericanos”.

Toronto

En el torneo de la máxima fiesta deportiva del hemisferio occidental ocurrirán muchos partidos con elevadas atmósferas. Gerardo comparte esa opinión, pues  asistió a varias de esas festividades. Sobre la nueva realidad deportiva que acogerá Toronto, Canadá, del 10 al 26 de julio, sentenció: “Tres naciones, Argentina, Brasil y Chile, representaron a América en el Mundial celebrado en Qatar durante la primera decena de enero. Argentina, titular en los Juegos Deportivos Panamericanos Guadalajara 2011, avanzó a la ronda de octavos de final. En esa etapa encontró a Francia, a la postre campeón.

La nómina de los sudamericanos también la conformaron balonmanistas pertenecientes a clubes del Viejo Continente. Su perfil sobre la cancha descansó, otra vez, en los buenos artilleros desde la larga distancia, letales combinaciones ofensivas por los extremos y el centro. Los argentinos enseñaron cierta perseverancia para salvaguardar su meta, y las intervenciones de los porteros brindaron alguna seguridad al colectivo.

“Aunque la primera línea de los brasileños, sublíderes en la urbe mexicana, ratificó su habitual  fuerza al ataque, y los jugadores que actúan en países europeos realizaron una intimidatoria defensa mixta, salieron mal parados en la inauguración frente al equipo anfitrión. El segundo rival fue España, campeón defensor. En esa jornada realizaron una táctica débil para el tipo de adversario y salieron del camino hacia las medallas.

“La selección chilena, tercera en los pasados JDP, concurrió a su tercera participación universal. Las anteriores fueron en Suecia 2011 y España 2013. El promedio de talla de los chilenos es inferior al del nivel mundial. Sus habilidades preocupan escasamente en el máximo nivel, pero sí en la capital del estado de Ontario”.

“El primer lugar en Toronto -aseveró Gerardo- lo deben discutir Argentina y Brasil, titular y segundo escaños en la versión Guadalajara 2011. Tendrán mayores opciones los “gladiadores”, pues ahora su juego es superior al de los auriverdes desde el punto de vista técnico-táctico ofensivo y defensivo. Ellos siempre fueron buenos rivales de nuestro equipo en JDP. La renovación efectuada en nuestro país a partir del 2000 les proporcionó adueñarse del principal escaño de América.

“Recuerdo que entonces planificábamos una estrategia para romper el sistema de juego de los albicelestes y, desde el comienzo de los encuentros, surgían muchas acciones bonitas; y, por esa razón, los marcadores nunca favorecieron ampliamente a un bando. Lo mismo sucedía en los cotejos con Brasil.

“Una de las claves de aquellos éxitos de los cubanos fue el nivel de ataque y la concentración a la defensa de los muchachos. Esas cualidades descontrolaban a los sudamericanos, porque carecían de buenos argumentos para salir de las situaciones planteadas por nuestros alumnos”.

Presencias

“Participé como técnico, aseveró, en varias finales de Juegos Deportivos Panamericanos. A mi modo de ver, nuestro principal seleccionado ha pasado por tres ardientes definiciones en ese escenario: La Habana 1991 y Winnipeg 1999, contra Brasil, y Mar del Plata 1995, contra Argentina.

“Uno de los partidos más reñidos fue contra Brasil en Winnipeg 1999. El cotejo se tornó muy tenso, quizás porque habíamos terminado de competir en el mundial de Egipto. Terminamos empatados al concluir el tiempo complementario. Debimos jugar dos tiempos extras y también finalizamos abrazados. Entonces vino la definición por tiros de penalties. Llegamos con un gol de ventaja al último chance de los auriverdes. El desaparecido, y superestelar portero, Vladimir Rivero detuvo el lance dirigido hacia el ángulo superior derecho, que solamente paran guardametas cinco estrellas. Con esa actuación confirmó que sí pertenecían a su dossier las espectaculares paradas efectuadas en la liza universal de Egipto

-. A Gerardo le hubiera gustado traer a la Isla a aquellos pequeñines para un tope con los cubanos

“Me hubiese gustado llevar a Cuba a aquellos pequeñines, para celebrar un tope con un equipo de su categoría”, puntualizó Jorge Gerardo

“La sala de juego se convirtió en un manicomio. Nos sentimos muy contentos por el reconocimiento de nuestro pueblo y de la máxima dirección del gobierno. Nuestro Comandante en Jefe vio el choque por la televisión y enseguida llamó por teléfono para felicitarnos.
“En 1991 la discusión fue también con Brasil. No llegó a la ronda de los tiros de penalties, pero, de nuevo, Vladimir Rivero fue el gran protagonista. Paró un bien colocado tirazo del extremo derecho sudamericano. Esa intervención agradó a los presentes en el repleto Parque José Martí, de la barriada capitalina del Vedado. Y propició que nuestro Comandante en Jefe, presente en la instalación, disfrutara de una decisiva y lujosa jugada del pinareño”.

Los estrategas del balonmano, y algunos directivos de esa especialidad, esconden sus apreciaciones. En cambio, Gerado no. Él revela sus veredictos. Despiertan simpatías los técnicos que prefieren el sol: “El torneo de los panamericanos tendrá una altura competitiva, como poseen los de cualquier rango. Tal vez nuestra selección sorprenda a los entendidos, tras efectuar un considerable esfuerzo. Y, al igual que sucedió en las citas precedentes, estará condenada al fracaso la plantilla que alcance menos de 90 por ciento de sus habilidades en cada fecha. Solo por esa vía un conjunto impone sus criterios en los torneos cortos y adquiere el rango de irreductible”.


Abelardo Oviedo Duquesne

 
Abelardo Oviedo Duquesne