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Publicado el 25 Noviembre, 2015 por Dayán García La O en Deportes
 
 

PALCO 211

Las malas costumbres

Liván Moinelo junto a Víctor Mesa

El zurdo pinareño Liván Moinelo, un gigante en el Premier 12. (RICARDO LÓPEZ HEVIA)

Por DAYAN GARCÍA LA O

EL TEAM DE LAS cuatro letras volvió a perder en un evento internacional y en pocas peñas se produjeron las grandes discusiones de antaño. Hace varias ediciones de la revista advertimos que nos preocupaba sobremanera cierta indolencia de los cubanos al asumir los resultados del beisbol allende nuestras fronteras. Y son varios los casos –según nos enteramos después– de quienes apagaron el televisor antes del noveno inning en el choque decisivo porque no confiaban en una remontada del conjunto que dirigía Víctor Mesa, y peor aún, otros que movidos por localismos sin sentido o desavenencias con algunas individualidades pedían la derrota de los cubanos. Desde hace varios años defendemos la idea de que acostumbrarse a perder es más triste que perder, y que no hay mejor termómetro para saber cuándo está viva la pasión que la polémica en cualquier rincón donde se reúnan más de un cubano o cubana, en cada cola, en las guaguas, o hasta en las consultas médicas, como era antes y no percibimos cuando salimos a la calle a muchos cabizbajos después de que Sudcorea reservara para el Cuba el boleto aéreo a La Habana. Seamos objetivos, la selección de las cuatro letras estaba sentenciada desde su conformación (casi la mejor posible hoy), con una nómina que puede ser la más discreta presentada en un torneo de nivel, y con los truenos que suenan cada vez con más fuerza sobre nuestro pasatiempo nacional. Pero igual uno se aferra a los vestigios que quedan de la ilusión de sentirnos el ombligo del mundo entre bolas y strikes, desde que nuestros supertrabucos le entraban a palos a todo el que enfrentaban para ganar panamericanos, copas intercontinentales, mundiales y olimpiadas. En definitiva, Cuba cedió en la justa en tres oportunidades, ante Canadá y Taipei de China en su grupo, y frente a los sudcoreanos en el cruce, tres nóminas con un beisbol superior al que podía proponer la armada de 28 hombres dirigidos por Mesa. Nuestros peloteros mostraron en cada actuación un sinnúmero de lagunas técnico-tácticas, imperdonables para ese escalón, además de no pocas decisiones de la dirección que nos parecieron desacertadas y hasta caprichosas. Mucho se habló de la pobre ofensiva de la tropa antillana, pero creemos que el “pollo del arroz con pollo” estuvo en la mala disciplina en el plato para discriminar los lanzamientos. Nos cansamos de contar las veces que los cubanos abanicaban sobre envíos malísimos, o en su defecto, hacían pobres contactos con pelotas fuera de los límites establecidos como zona de strike. Por otro lado, hemos visto pocos torneos del conjunto élite con tantas fallas en el corrido de las bases, sobre todo con robos de tercera cuando la situación no brindaba ese tipo de libertades. Nos faltó en un equipo como ese el corrido y bateo. ¿Aún existe esa condición de salir a robo desde primera y el bateador con habilidad extrema empujar la pelota a la banda contraria (en el caso de los derechos)?

¿Qué ajustes hacían nuestros peloteros en el home? Sufrimos con cada swing exagerado cuando se necesitaba poner la bola en juego, o con cada fuera de combate con envíos idénticos en el mismo turno al bate. Nos quedamos con las ganas de tener un abridor en el que confiar para el juego definitorio, como cuando poníamos nuestras esperanzas con los ojos cerrados en el santiaguero Norge Luis Vera, último iniciador de esa categoría que se recuerda en el team Cuba. ¿Con qué nos quedamos del Premier 12? Con un Liván Moinelo gigante desde el montículo a pesar de las 120 serpentinas de la primera presentación, un José Ángel García redimido a destiempo (cuando no es ni la sombra de lo que fue), un Stayler Hernández insoportable madero en mano, un Yosvany Alarcón que se ganó por méritos sobrados el puesto de titular en la receptoría, un Alexander Malleta oxigenado luego de recibir un ultimátum, y un Yuniesky Gurriel que hizo quedar mal a algunos (entre los que me incluyo). Concluyó el Premier 12 para Cuba con la certeza de que aún queda muchísimo camino por recorrer para elevar el beisbol al nivel que merecemos.


Dayán García La O

 
Dayán García La O