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Publicado el 27 Noviembre, 2015 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

TAEKWONDO

No solo enseñar deporte

Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS

Cárdenas con intercambia con atletas.

Roberto Cárdenas: buen estilo de trabajo. (Foto: JULIETA GARCÍA RÍOS)

Salimos esa mañana inolvidable desde BOHEMIA al encuentro pactado con un milagro. ¡No exageramos! Y más en estos tiempos en los cuales se ha debilitado la educación formal (batalla que debemos continuar librando día a día). Nos montamos en uno de los autos de nuestro obsoleto parqueo. En unos pocos minutos pasamos el Túnel de La Habana, bordeamos las instalaciones panamericanas de La Habana del Este, y llegamos al gimnasio del equipo nacional de taekwondo, a pocos metros de la casa conocida por su techo como la de “Los tres picos”. La cita esta vez era con el equipo masculino. Sí, nos atraía una maravilla que ojalá sea imitada por todos.

Roberto Cárdenas, jefe de entrenadores, lo resume todo así:

“Se trata de valores que tratamos de inculcar desde que comenzamos a dirigir el equipo nacional, hace tres años. Tiene que ver con mi conducta personal en la vida. Los entrenadores la han apoyado. Hay mucha vulgaridad en la calle. Queremos demostrar que se puede practicar un deporte de combate y ser consecuentes con ciertos principios. Si a alguno de los deportistas se le escapa una mala palabra, lo cual como somos humanos puede ocurrir, se tapan la boca como si fueran unos niños y dicen: ‘Perdón’. Nosotros también les decimos perdón a ellos si nos equivocamos”, nos comenta lleno de alegría.

“Se viven tiempos difíciles. Se trabaja con pocos recursos, pero por dura que sea la verdad nos gusta decirla. Es que a veces se vive de falsas promesas y mentiras. Ellos siempre van a confiar en sus entrenadores. Si no tienen competencias en todo un año ellos lo soportan. ‘Preferimos trabajar así’, nos dicen. Hay que hablarles a los muchachos siempre con claridad. Hemos llorado junto a ellos como mismo hemos reído. Cuando se ha caído la asistencia a una competencia se los hemos dicho, y hemos buscado la forma de motivarlos. Ellos pueden llegar un día tarde y decir la verdad: ‘Me quedé dormido’. No se le sanciona por ello”, comentó.

“Hay una teoría de un entrenador ruso, hablando desde el análisis del deporte, en la cual opina que el organismo no está preparado para recibir cargas físicas tan altas. Y que el entrenamiento es ciencia y es arte. Es por eso que es importante que los técnicos siempre tengamos en cuenta la paciencia, perseverancia, ser formadores”.

Roberto Cárdenas se enfoca también en el mañana: “El deportista es, por encima de todo, un diplomático de nuestro país, pues nos representa internacionalmente. Y hace falta que cuando se retire pueda dar también una buena imagen”, dijo.

Hay más

Posa para la foto casi todo el equipo nacional.

Casi todo el colectivo. (Foto: ANARAY LORENZO)

En realidad la primera persona con la que hablamos cuando entramos a la instalación fue con Roberto Abreu, otro de los entrenadores, quien se encontraba en ese momento dirigiendo el trabajo en el centro del tapiz, de forma específica con los muy estelares Rafael Alba y Robelis Despaigne, dos figuras cimeras.

“Un principio del equipo masculino de taekwondo es que no se dicen ni malas palabras ni mentiras. Uno gana en confianza con los atletas cuando se les dice siempre la verdad. La mentira puede durar cien años y la verdad la alcanza en un día. Este es un trabajo que llevamos a cabo desde hace tres años, cuando Roberto Cárdenas empezó con nosotros como jefe de la cátedra. Él predica con el ejemplo. Voy a poner una muestra de cómo se trabaja: cuando hay un viaje él va por su responsabilidad; pero los premios que se obtienen son divididos entre todos los miembros del equipo. Ello ha contribuido en la unidad. No sé cómo será en otros deportes. Nosotros lo hacemos así desde hace tres años”, indicó.

Los otros entrenadores son René García, Lázaro Pluma y Roberto Sierra (a cargo del equipo de la reserva).

“¿Qué está prohibido en el taekwondo”?, le fue preguntando al azar a más de un atleta que se encontraban por allí sin conocer el motivo de este trabajo periodístico. Y todos contestaron igual: “Las malas palabras y las mentiras”.

Abreu siguió ilustrando: “Hay algo muy importante: Los atletas son de todos los entrenadores, no existen divisiones para el trabajo. Otro elemento: se evitan los aretes, los tatuajes. El que los tiene está bien, pero se evitan. También los pantalones enseñando la mitad de los glúteos. Que no solo no lo hagan aquí, sino tampoco en la calle, donde hay muchos que los invitan a hacerlo. Se está formando sobre una buena labor y todo eso es ideología. Uno viene a trabajar con otro ánimo”, agregó mostrándose como hombre realizado.

“Hemos logrado el compañerismo. Una victoria es de todos. Aquí no solo se entrena taekwondo, se enseñan principios. Se dice a veces que la juventud está perdida, pero ellos muestran otra cosa”.

García nos dijo que “lo primero es la disciplina, sin ella no hay nada y ellos tienen su derecho a reclamar”, y Pluma, con 27 años en el equipo, reiteró: “aquí no se dicen ni malas palabras ni mentiras”.

Invitación aceptada

Quedaban todavía tres personas con las que deseábamos conversar. Nos ofrecieron que podía ser en el Puesto Médico, sentados en vez de parados (mucho más fácil para realizar los apuntes en el bloc), y con aire acondicionado (para huirle al calor). ¿Hace falta decir que aceptamos la invitación?

Alba, campeón mundial en Puebla 2013, fue el primero: “Es algo que hemos concientizado. Estamos en un Centro de Entrenamiento. Si uno se molesta, se altera, trata de sobrellevarlo. Aquí no suele irse una mala palabra. Ni con las personas que convivimos ni aquí. Y tampoco se dicen mentiras, se ha demostrado que es mejor la verdad”.

Robelis Despaigne entrenando

Robelis Despaigne. (Foto: ANARAY LORENZO)

Despaigne, medallista de bronce olímpico en Londres 2012, nos dijo: “Llevo 10 años en el taekwondo, es un deporte de disciplina, sin malos tratos. Nunca he tenido un altercado. Nos encontramos muy unidos. Cada cual tiene su función. Todo se comparte. Las mentiras siempre salen a flote”.

Maritza Viusá González-Noroña, la reconocida psicóloga, también aportó: “Llevo años trabajando en el deporte. Les he dicho a los entrenadores que tienen el colectivo más disciplinado con el que he estado. Dicen: ‘Buenos días’; ‘Gracias, psicóloga, como me ha ayudado’. Es muy respetada la tríada formada por médico, psicólogo y fisioterapeuta. El colectivo no se caracteriza por las malas palabras. Y se trata de ser lo más claro posible con los atletas. Soy del criterio de que para que la comunicación sea efectiva debe ser clara y directa”.

Llegó la hora de regresar para BOHEMIA. Guardamos el bloc en la mochila. Y con discreción nos dimos un pequeño pellizco para ver si todo no se trababa de un sueño. No lo es. Y por tanto se trata de una experiencia digna de imitar.


Rafael Pérez

 
Rafael Pérez