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Publicado el 7 Marzo, 2016 por Abelardo Oviedo Duquesne en Deportes
 
 

Baloncesto (M). Los hijos de Willy…

El quehacer de los guantanameros en la actual versión liguera ha originado una frase válida de alguna realización cinematográfica
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Willy en pleno apogeo laboral

Willy en pleno apogeo laboral

Por ABELARDO OVIEDO DUQUESNE
Fotos Anaray Lorenzo

Por supuesto, en 2015 el equipo de Guantánamo de baloncesto, clasificación masculina, rubricó una pobre actuación en la Liga Superior (LSB). Solo ganó tres cotejos y cedió en las otras veinticinco salidas.

Entonces imagine que el ambiente allá estaba denso, pues en aquella provincia gusta la disciplina y, además, en la década de los años noventa su representativo arrasaba en la justa elite de la nación.

William Vélez Smith (Willy) ha estado en los dos momentos de la modalidad en su provincia. En una ocasión era directivo. Ahora, un poco más maduro, funge como estratega. Y el conjunto ha regresado a espacios importantes. Los hijos de Willy finalizaron como punteros de la zona oriental correspondiente al pasado Torneo Nacional de Ascenso.
Y ahora, luego de quedar en el octavo escaño en varias contiendas, integran la cuarteta de los grandes del torneo instaurado en 1990.

Que sucedió en la tierra del Guaso, fue la primera interrogante formulada a Willy. Y la respuesta fue inmediata: “Compay, estudiar cómo salir de aquella tragedia. Nunca habíamos recibido tanto golpe. Eso nos tenía mal”.

Y apostilló: Desde hace nueve meses investigamos, detenidamente, lo que nos faltaba para conseguir el propósito. De ese análisis salió la insistencia en el trabajo individual para mejorar el juego desde el perímetro y el interior.

“Es cierto que en la pasada LSB nos faltaba Elvis Pons, un hombre fuerte debajo de los tableros, pero el trabajo de Rafael Favier era menos sereno y convincente. Un equipo avanza poco en una competencia, si el defensa organizador posee una mediana formación media-baja. En esta edición Elvis aporta 20, o más, puntos en cada jornada; y Favier propicia que el equipo juegue con estabilidad”.

El Guantánamo un equipo diferente, en más de un 80 por ciento, al de 2015.  Es tan convincente y laborioso, como los importantes de la cita liguera.

El Guantánamo un equipo diferente, en más de un 80 por ciento, al de 2015. Es tan convincente y laborioso, como los importantes de la cita liguera.

Willy juzgó el rendimiento colectivo: “Todavía no pertenece al primer nivel. Debemos mejorar. Lo importante ha sido que los muchachos asumen cuando es necesario. En las tiradas libres el por ciento es entre 60-65, pero las estadísticas reflejan que siempre anotamos las decisivas. En lances de 3 puntos 28-29%. Estamos conformes.
“Aunque marcamos personal casi todo el tiempo desde la mitad del terreno, solo cometemos 14-15 faltas por juego. Ganamos 10-12 pelotas y perdemos 15-20. Me reservo la explicación sobre el asunto”.

Con apreciable orgullo el técnico dijo: “Cumplimos la meta propuesta antes de empezar y estamos muy contentos porque hemos logrado paridad con equipos grandes. Ninguno de los establecidos nos considera un rival fácil. Hemos perdido choques con ellos, no obstante poseer clara ventaja en el marcador. Pero la desilusión no ha dormido esa noche en nuestro lugar de alojamiento.

Los colegiados siempre forman parte de las conversaciones evaluativas. “Me duele mucho las derrotas por estrecho margen. Ante Ciego de Ávila obedeció a una mala decisión arbitral. La otra a la inexperiencia. Adelantábamos a Villa Clara por cuatro puntos a solo 1.20 minutos del final. Surgió la premura. Y ello nos costó perder la pelota. Andy Boffill ejecutó un disparo acertado y, además, mi alumno cometió falta”.

Willy no tiene una bola mágica, pero sí el olfato requerido para avizorar el resto del camino liguero: “En la semifinal puede pasar cualquier cosa. Nosotros estaremos más relajados, esta vez, porque tenemos poco que perder. Se trata de un equipo con un promedio de edad de 22 años, pero que ya enseñó la fortaleza que produce la unión entre los jugadores. Esa cualidad es esencial para jugar como aquél Guantánamo triunfador”.

Vaya paradoja. Willy tiene muchos hijos. Pero aún no es abuelo: “Compay eso me preocupa, porque luego uno no tiene fuerzas para llevarlos al parque”, descubrió.

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Abelardo Oviedo Duquesne

 
Abelardo Oviedo Duquesne