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Publicado el 9 Marzo, 2016 por Anaray Lorenzo en Deportes
 
 

Las aguas tibias, no tan tibias de María Sharapova

La compañía letona Grindeks, que fabrica meldonio, ha revelado que el tratamiento habitual es de cuatro a seis semanas, dependiendo de la condición de salud del paciente, lo que ha abierto todavía una herida más profunda en este caso.
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Por Anaray Lorenzo

La competitiva Sharapova tiene mucho que perder

Por estos días ocupa los titulares de múltiples publicaciones deportivas el caso de dopaje de la tenista rusa María Sharapova y su infortunio, que ya se metaforiza de muchas maneras; se dice por ejemplo que la brillante y acaudalada deportista -la segunda más joven en ganar Wimbledon, reina en cinco Grand Slam y la ocupante número 26 de la lista de Forbes- está oliendo el perfume del fracaso y es el nuevo ángel caído.

La cuestión salió a relucir luego que la emblemática jugadora dio positivo al Meldoniumen un control antidopaje en el Abierto de Australia. En conferencia de prensa en Los Ángeles Sharapova dijo que lo consumía desde 2006 para combatir la diabetes y que no vio que estuviera incorporado en la lista de medicamentos prohibidos. No fue hasta principios de este año que la Agencia Mundial Antidopaje lo incluyó en esa relación.

“Tenía muchos problemas de salud en ese momento”, dijo. “Me enfermaba muy a menudo (…) y tenía una deficiencia de magnesio y una historia familiar de diabetes, y había señales de diabetes. Ese es uno de los medicamentos que recibí, junto con otros”, agregó.

Sucede que se ha comprobado que Meldonium ayuda en la absorción de oxígeno y en la resistencia, y varios atletas en otros deportes ya han sido sancionados por utilizarla desde su prohibición. Por otra parte, la compañía letona Grindeks, que fabrica meldonio, ha revelado que el tratamiento habitual es de cuatro a seis semanas, dependiendo de la condición de salud del paciente, lo que ha abierto todavía una herida más profunda en este caso.

En este contexto, la tenista de 28 años de edad ha asumido su responsabilidad y planteó su disposición de enfrentar las consecuencias, que podrían ir desde una prohibición de varios años hasta una sanción mínima sin suspensión, si las autoridades creen que se trató de un error involuntario.

La atleta siberiana, por demás sex symbol e icono de la belleza y del deporte, no vaciló –consternada- en pedir que le dieran otra oportunidad de jugar al tenis.

Mucho está en juego en su carrera deportiva. Pero de lo que más se comenta es de la estrepitosa caída de su emporio comercial luego que las firmas Nike, Porsche y Tag-Heuer (fabricante de relojes de lujo) le dieran la espalda. Otras marcas como Head, especializada en prendas de tenis y raquetas, Cole Haan (zapatos y accesorios femeninos), Evian (agua mineral francesa), American Express (banca), Avon y Supoergoop (cosmética) podrían hacer lo mismo.

Serena Williams sigue siendo una espina

No es un secreto que la glamorosa rubia está entre los deportistas mejores pagados con 29,7 millones de euros, muy cerca de Neymar o Rafa Nadal y en el puesto 88 entre las 100 personas más ricas del mundo, de acuerdo con Forbes; sin embargo, nadie puede quitarle su afanoso quehacer en la cancha, lo que la ha llevado a ser la jugadora más emblemática de la Asociación Femenina de Tenis, junto a Serena Williams, su bestia negra, a la que sólo ha podido vencer dos veces en 21 partidos jugados.

Y si se trata de dinero, la número siete del ranking mundial se ha embolsado mucho, raqueta en mano. Es que ese deporte, como el futbol o el basquetbol tiene esa característica. Para que se tenga una idea, la rusita –ya lo he dicho- ha sido reina en cinco Grand Slam, los torneos más importantes del tenis. El primero de ellos lo consiguió con tan sólo 17 años, cuando sometió a Serena Williams en Wimbledon. Era menor de edad y consiguió 1,2 millones de euros. Un año después se llevaba el metal dorado en el US Open, este torneo es el que más dinero reparte a los ganadores. Ahí ingresó un millón de euros y un bono de 1,99 millones más. En 2008 se adjudicó el Open de Australia y con él un premio de 923.000 euros. Cuatro años después, en 2012, su patrimonio aumentó en 1,2 millones de euros al ganar el Roland Garros. En 2014 volvería a repetir el título en el Open Francés e incrementó sus arcas con 1,2 millones más. Sólo los grandes torneos que ha disputado y de los que ha salido vencedora -cinco en total-, representan mucho dinero para la competitiva Sharapova. En concreto, 7,5 millones de euros desde los 17 hasta los 26 años.

Sí. Tiene olfato para los negocios. Es innegable. Sólo el contrato de patrocinio con Nike le proporcionaba nueve millones de beneficio anuales. Así de jugosos serían los otros arreglos. Pero esos ya no cuentan. Como siempre le gustaron los dulces, creó en 2012 su propia empresa, Sugarpova, con una inversión de 500 mil dólares, la cual ahora está valorada en veinte millones.

¡No!, Sharapova es multimillonaria. Descubrimos el agua tibia. Y entonces, ¿por qué ha pedido que le den una oportunidad para seguir jugando?

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Anaray Lorenzo

 
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