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Publicado el 21 Agosto, 2016 por Dayán García La O en Deportes
 
 

Robeysi en lo más alto, igual que el orgullo de Arlen

Robeisy Ramírez y Arlen López, felices por el triunfo.

¡Cuántas horas de esfuerzo y sacrificio se encierran en esas sonrisas con sabor a triunfo!

Por DAYÁN GARCÍA LA O, enviado especial de BOHEMIA

Foto: MARCELINO VÁZQUEZ, enviado especial de la ACN

El llanto de Robeysi Ramírez Carrazana en lo más alto del podio del Pabellón 6 de Río Centro es lo más parecido a la perfecta redención de un elegido, porque el campeón de los 52 kilogramos en Londres 2012 tuvo que sortear duros escollos para ganar los 56 kilos en la Ciudad Maravillosa, aunque a muchos les cueste creerlo.

“Estoy feliz. Sé que muchos esperaban este resultado y otros pensaban que podía pero no tenían confianza plena. Aquí está mi segundo título olímpico”, expresó eufórico Ramírez Carrazana, un verdadero prodigio en el arte de los puños.

El doble campeón bajo los cinco aros a los 22 años  dijo en conferencia de prensa que dedicaba el triunfo a su abuelo Rolando Carrazana. “Está muy enfermo, incluso pensábamos que no iba a disfrutar de este momento, pero gracias a Dios pude regalarle esta actuación. Estoy seguro de que ahora mismo es la persona más contenta del mundo”.

Robeysi, octavo cubano en proclamarse as del boxeo olímpico en par de oportunidades, ganó por votación dividida al estadounidense Shakur Stevenson, un púgil de 19 años que supo ganarse el respeto de los presentes a base de excelentes combinaciones. “Es un peleador de muchos recursos, tiene una buena trayectoria a pesar de su edad, hay que reconocer que trabajó muy bien sobre el ring, pero al final yo lo hice mejor”, agregó.

“Salí a hacer mi boxeo, seguí las indicaciones de la esquina, me dijeron que estaba empatado cuando salí al tercer asalto y entonces lo di todo. La táctica fue no dejarlo acomodarse en la larga distancia, porque se desenvuelve bien desde ahí. La victoria salió ante este maravilloso público, nunca había sentido en el exterior a todos coreando mi nombre. Es una sensación especial”, dijo el boxeador de los pesos plumas, protagonista de la única final olímpica entre Cuba y Estados Unidos desde Atlanta 1996.

Ramírez Carrazana, padre de una niña de 3 años que se llama Renata, contó que en Río de Janeiro tuvo un encuentro con la estrella estadounidense del boxeo profesional Floyd Mayweather, quien elogió su trabajo sobre el ring en la pelea frente al indio Shiva Thapa. “Es increíble. Una figura tan reconocida en nuestro deporte. Me dijo que le había gustado mi esgrima boxística, y que tenía para coronarme como en Londres. Fue un momento emocionante”.

¿Piensa Robeysi en convertirse en cuatricampeón bajo los cinco aros?

Desde que obtuve la primera en Londres todo el mundo decía que por la edad podía serlo, pero no pienso en eso. Lo importante es seguir trabajando todos los días, son cuatro años y  uno nunca sabe lo que va a pasar. Por ejemplo, en este ciclo no estuve nada bien, perdí mucho entrenamiento, fui desplazado de la cabeza de la división, clasifiqué en el último momento y gané el oro. Ahora solo quiero disfrutar mi medalla.

Robeysi, quien ganó la medalla número 36 de los púgiles cubanos en Juegos Olímpicos, liquidó para colgarse el oro al indio Shiva Thapa (3-0), al marroquí Mohamed Hamout (2-1), el chino Zhang Jiawei (30) en cuartos, al uzbeko Akhmadaliev (3-0) en semifinales y por el oro al estadounidense Stevenson (2-1). Cuba terminó su recorrido por el deporte de los puños con tres medallas de oro y tres de bronce.

EL ORGULLO DE LA REINA

Al finalizar la tercera pelea de la jornada sabatina el árbitro eslovaco Rene Just levantó la mano del que llevaba las prendas rojas, y no por esperada, esta decisión dejó de ser lo más grande en la vida de Arlen López, sin dudas el pugilista cubano de mayor crecimiento en los últimos años.

Cuentan desde Guantánamo que hubo una megafiesta en la casa de Reina Cardona, la madre del titular mundial y ahora rey olímpico número 37 del boxeo cubano. “He llamado por teléfono todos los días, imagino la felicidad y el orgullo de mi madre, a ella dedico esta medalla, debe ser la persona más feliz del mundo, es el máximo regalo que le puedo dar”, dijo un Arlen eufórico, en la zona mixta del Pabellón 6 de Río Centro.

El cubano, uno de los que se robó el corazón de la afición boxística, dio volteretas como un niño por el ring para gozar la gloria a lo cubano, y regalarle al público un motivo especial para inundar el recinto con el habitual CUBA, CUBA, CUBA. “Es increíble sentir a la gente tan cerca, como en casa, son muy conocedores del boxeo y muy parecidos a nosotros en su alegría”.

Minutos antes se había coronado campeón Robeysi Ramírez, su compañero de cuarto en Río, una habitación olímpica que catapultó a Cuba hasta los cinco títulos y afianzó a la Isla en sus intenciones de quedar entre los 20 primeros países en el medallero general (hasta el momento lugar 18). “Conversábamos en la habitación todas las noches, analizábamos a los contrarios, nos dábamos consejos,  y siempre nos exigimos que teníamos que ganar los dos”.

El único varón e hijo más pequeño de Reina mostró un amplio arsenal  técnico sobre el cuadrilátero. “Tengo la posibilidad de adaptarme a cualquier sistema táctico, pelear desde las tres distancias, a la zurda o a la derecha. En la final ante el uzbeco Bektemir Melikuziev solo me dediqué a seguir las instrucciones de mis entrenadores, ellos son parte muy importante en mis logros, en convertirme en campeón del orbe y rey olímpico”.

En los Juegos de Río el boxeo cubano se impuso en el medallero del deporte con tres oros e igual cantidad de bronces. “Ese era el objetivo, ganar la cita, y seguir demostrando que nuestra escuela goza de excelente salud. Ahora solo resta encarar el próximo ciclo, seguros de que podemos multiplicar las sonrisas. Gracias a los que confiaron en nosotros”.

Momentos más tarde, Robeysi y Arlen compartieron en la sala de prensa con periodistas de todos lados, voluntarios y fotorreporteros. Todo el que quiso se llevó a casa una foto con los cubanos, un hecho sin precedentes en ese lugar, según contaron unas entusiastas brasileñas, quienes emocionadas con su instantánea solo repetían Muito Legal (muy bueno) y disfrutaban incrédulas de la sencillez de los cubanos.

Así son nuestros campeones.


Dayán García La O

 
Dayán García La O