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Publicado el 5 Agosto, 2016 por Dayán García La O en Deportes
 
 

Sablista Yoandry Iriarte está motivado por la historia

El habanero Ramón Fonst fue el único cubano en participar en la cita de 1900 y se agenció un botín de dos medallas: una de oro y una de plata. Más de un siglo después, otro joven de La Habana, esgrimista, se convirtió en el único clasificado de la Isla a la fiesta carioca, hecho que pudiera significar un giro en la actualidad de este deporte
Yoandry Iriarte.

“Esperen lo mejor de mí, soy de los que no se rinden nunca”, afirma el joven esgrimista, ubicado en la foto a la izquierda. (Pie de foto: juventudrebelde.cu).

Por DAYÁN GARCÍA LA O, enviado especial de BOHEMIA

En los segundos Juegos Olímpicos de la Era Moderna con sede en París, Francia, se comenzó a tejer la historia de Cuba en este contexto. Un joven llamado Ramón Fonst fue el único cubano en participar en la cita de 1900 y se agenció un botín de dos medallas: una de oro y una de plata. Este atleta nacido en La Habana era esgrimista.

Más de un siglo después, otro joven de La Habana, esgrimista, se convirtió en el único clasificado de la Isla a la fiesta carioca, un resultado que, según los especialistas, debe significar un giro de la actualidad de este deporte en el próximo ciclo, a partir de los eventos regionales.

El sablista Yoandry Iriarte  se hizo de uno de los cupos a Río en el torneo continental de San José, Costa Rica, donde Cuba participó con seis esgrimistas, incluidos atletas con mejor ubicación en el ranking que el habanero, en ese momento con el puesto número 137.

“Esta experiencia es inolvidable –dijo a BOHEMIA a la salida de la Villa Olímpica- vivir el sabor de unos Juegos, compartir con atletas de más de 200 países, vivir una ciudad como esta, son muchos los motivos para que piense que estoy soñando”.

Para Iriarte, quien se dirigía a las áreas de entrenamiento, la preparación estuvo a la altura de las exigencias del momento. “Después de clasificar creo que lo más provechoso fue la base de entrenamiento en Italia, la que me dio la posibilidad de tirar con atletas de nivel, medallistas mundiales y olímpicos. Esto me sirvió para darme cuenta de que los mejores son seres humanos, de carne y hueso, y que puedo exigirlos con mi esgrima”.

“Soy consciente de la importancia de mi deporte dentro del movimiento deportivo cubano, por ser la especialidad precursora del desarrollo bajo los cinco aros y, además, porque fueron esgrimistas en su gran mayoría las víctimas del sabotaje al avión de Cubana de Aviación en Barbados en la década del 70, cuyo recuerdo es un motivo que compromete no solo a los cubanos, sino a todos los hombres y mujeres de buena voluntad”.

El sablista no piensa en los pronósticos precompetencia. “Esperen lo mejor de mí, soy de los que no se rinden nunca. Siempre que salgo a la plataforma voy enfocado en la victoria, en busca de una medalla, y eso es lo que espera el pueblo de Cuba”.

A pesar de que actualmente el deporte de los touchés no goza de buena salud en la Isla, se ubica en el quinto lugar del medallero histórico de los Juegos Olímpicos, con una cosecha de cinco preseas de oro, cinco de plata y seis de bronce.

Los últimos resultados de Cuba en este escenario fueron la plata del espadachín Iván Trebejo, en Atlanta 1996, y el bronce del equipo masculino de espada en Sydney 2000.


Dayán García La O

 
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