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Publicado el 17 Agosto, 2016 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

También ejemplo en el Deporte

Todo fue llegando tan rápido que pareciera debido al toque de una varita mágica, pero fue el resultado de las ideas, de los esfuerzos, de una estrategia consecuente

Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS

 
bate-manos-fidelCuando Fidel bajó de la Sierra Maestra, como un campeón de su triunfo más importante, avizoró enseguida los planes que traía para diseñar e impulsar a un verdadero deporte cubano.

Llegó a La Habana, como se recuerda, el 8 de enero. Y en ese mismo primer mes luego de la victoria, pese a lo convulso que resultó, encontró ya el tiempo suficiente para deslizar ideas muy importantes en ese sentido.

En el valioso libro Fidel y el deporte. Selección de Pensamientos 1959-2007, del acucioso periodista Mario Torres de Diego, referidas al tema en enero de 1959, aparecen… ¡18 citas! Y, como ya se dijo, es una selección.

Queremos hoy compartir cuatro con los lectores:

“La actividad del deporte es necesaria para el país”.

No me luce correcto que los héroes del deporte, nuestros campeones, queden después en la miseria. Eso no sería estímulo al deporte”.

“El deporte es fuente de voluntad, constancia, vigor físico y agilidad mental”.

“Venimos decididos a impulsar el deporte a toda costa, llevarlo tan lejos como sea posible, pero para ello es necesario la ayuda de todos: de atletas, de dirigentes, de organismos, de comentaristas deportivos”.

SIN DEMORA

Y de verdad que venía decidido a impulsar el deporte. Los frutos de la nueva política, o en realidad por primera vez de una verdadera política, fueron dando suculentos frutos casi enseguida. Todo fue llegando tan rápido que pareciera debido al toque de una varita mágica, pero fue el resultado de las ideas, de los esfuerzos, de una estrategia consecuente.

Un primer paso muy importante: el 23 de febrero de 1961 fue creado el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder).

Un segundo momento: el 14 de enero de 1962 comenzó la Primera Serie Nacional de Beisbol, una vez eliminada en nuestro país la pelota profesional.

En los Juegos Olímpicos de Tokio 1964 el velocista Enrique Figuerola, con su plata en los 100 metros planos, pasó a ser el primer medallista del deporte revolucionario. La cosecha aumentó en los de México 1968 a cuatro de plata, gracias a dos de las cuartetas del atletismo en el 4×100, y a los boxeadores Enrique Regüeiferos (en los 63.5 kilogramos) y Rolando Garbey (71). En los de Munich 1972 llegó la primera dorada, por obra del pugilista Orlando Martínez (54), que no fue el único título pues a la fiesta se sumaron Emilio Correa (67) y la primera de las tres de Teófilo Stevenson (entonces en más de 81). Hubo también una de plata y cuatro de bronce.

En 1992, en los Juegos Olímpicos de Barcelona, se logró la proeza de terminar… ¡en quinto lugar!, impulsados por 14 medallas de oro, además de seis de plata y 11 de bronce (total de 31). Uno lo escribe y vuelve a emocionarse.

NO SE OLVIDA

Como quisimos agotar en un solo párrafo, muy resumido, el tema olímpico, quedaron por mencionar elementos muy importantes.

Uno de ellos fue la celebración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Juan 1966. El Gobierno estadounidense trató de impedir la participación de la delegación cubana, la cual entonces se apareció en ellos a bordo del barco Cerro Pelado (el centro deportivo de nuestros atletas lleva ese nombre, como lógico homenaje a aquel suceso). Y cuatro años más tarde, en los de Panamá 1970, se pasó hasta nuestros días al primer lugar en la tabla de medallas. En 1982, La Habana, con Santiago como subsede, salvaron la celebración de este importante evento regional.

Y en 1991 la capital celebró los Juegos Panamericanos. Aquí se vivió otro momento espectacular antes del olímpico de Barcelona: ¡140 medallas de oro! ¡Primer lugar por países! ¡Sí, se desplazó a Estados Unidos!

Una foto histórica de aquellos partidos de beisbol tras el triunfo revolucionario. Camilo dijo: “Yo no estoy contra Fidel ni en un juego de pelota”.

Una foto histórica de aquellos partidos de beisbol
tras el triunfo revolucionario. Camilo dijo: “Yo no
estoy contra Fidel ni en un juego de pelota”.

¿Hace falta escribir que Fidel estuvo no solo en las inauguraciones y en los momentos más importantes de esas competencias múltiples celebradas en nuestro terruño en 1982 y 1991? ¿Qué los disfrutó desde la primera línea? ¿Qué les dio ánimo a los competidores?

Se trata de una actividad en la que siempre se ha sentido muy a gusto. Y por eso se le recuerda incluso como practicante desde muy joven de baloncesto, atletismo, beisbol, ajedrez, tenis de mesa, boxeo, pesca… “casi todos los deportes”, diría una vez.

En octubre del año 2006 comentó: “Me siento muy bien física y mentalmente. En eso seguramente ha contribuido el hábito del ejercicio; yo creo que el ejercicio físico no solo ayuda a los músculos, también a la mente, porque el ejercicio influye en la circulación de la sangre, en la llegada de oxígeno a todas las células, incluso a las células cerebrales […]”

QUEDA MÁS

En el libro citado, que abarca hasta agosto del 2007, aparece una compilación de 1 848 frases, hechas públicas en 186 discursos, intervenciones y reflexiones.

Todo ha sido como un engranaje muy preciso. Y un ejemplo de ello, por supuesto, lo encontramos en el Artículo 52 de nuestra Constitución: “Todos tienen derecho a la educación física, al deporte y a la recreación”,

Otra de las ideas de Fidel fue la construcción de un Laboratorio Antidopaje, inaugurado el 13 de febrero de 2001, para proteger al deporte cubano, y también al de otros países, de forma especial de nuestra región. Desde entonces mantiene su acreditación.

José Ramón Fernández, durante años presidente del Comité Olímpico Cubano, escribió en el prólogo del libro del periodista Torres de Diego una idea que parece resumir la fórmula de tanto éxito de las ideas fidelistas en este sector.

“El desarrollo del movimiento deportivo cubano y los magníficos resultados obtenidos en competencias nacionales e internacionales son precisamente un resultado de la masividad de la actividad deportiva, de la calidad de las instalaciones, de la preparación de profesores de Educación Física y de entrenadores y del desarrollo de la medicina del deporte”.

No debe ser tampoco casual un detalle sobre su forma de vestir desde 1959. La más utilizada, por supuesto, es con su traje verde olivo de Comandante en Jefe. La segunda es de forma excepcional con traje, cuando la circunstancia lo ha indicado. Y en la tercera, en los últimos años, con vestimenta deportiva. Es lógico: ¡siempre ha sido un deportista!

Una frase que parece indiscutible la dijo Javier Sotomayor, todavía recordista mundial de salto alto (2.45 metros). La expresó en una entrevista que le realizaron en marzo en El Español.

“(…) Y sí, soy admirador de Fidel Castro. Agradecido por lo que ha hecho por el deporte. Ha sido el máximo inspirador para muchos deportistas, como es mi caso. Hablo en primera persona, pero me atrevo a hablar en nombre de muchos otros”.

 


Rafael Pérez

 
Rafael Pérez