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Publicado el 24 Octubre, 2016 por Dayán García La O en Deportes
 
 

FÚTBOL: Un partido histórico

El DT de la selección estadounidense elogió el juego de los cubanos y se refirió a la capacidad del fútbol para tender puentes entre los pueblos

 

El extremo ofensivo Julian Green (19) participó en los dos goles de la selección estadounidense. (ANARAY LORENZO COLAZO)

El extremo ofensivo Julian Green (19) participó en los dos goles de la selección estadounidense. (ANARAY LORENZO COLAZO)

Por DAYÁN GARCÍA LA O

Sigue motivando comentarios lo que ocurrió en la tarde del pasado 7 de octubre el campo nacional de la mayor isla antillana que acogió el primer choque amistoso entre Cuba y Estados Unidos desde 1947.

En aquella oportunidad de hace casi 70 años los cubanos se impusieron con pizarra de cinco goles por dos, mientras que en la  reciente versión el resultado final fue distinto y los norteños fueron mejores dos dianas por cero.

Sucede que ambas nóminas llegaron al juego con razones muy diferentes: los visitantes envueltos en la preparación rumbo a la hexagonal final de la región de Norte, Centroamérica y el Caribe (Concacaf) rumbo al Mundial de Rusia 2018 y los anfitriones fuera de toda competición al perder la continuidad el pasado 29 de marzo ante la débil Guyana francesa.

En definitiva, los norteños tuvieron que esperar a la segunda parte para que Chris Wondolowski (62´) y Julian Green (71´) sentenciaran el choque. De todas formas, ese resultado, el deplorable estado de la cancha, los dos postes y otras opciones claras de Cuba, tuvieron un papel secundario: quedaban atrás siete décadas de distancias futbolísticas.

El encuentro estuvo matizado por la presencia de cientos de estadounidenses, seguidores de una selección que ya reúne a varios jugadores insertados en Europa, como el propio goleador Green (Bayern Munich) o el joven talento Christian Pulisic (Borussia Dortmund).

Por si fuera poco, la tropa que dirige el otrora estelar jugador alemán Jürgen Klinsmann ha participado en los últimos siete mundiales y en cuatro de ellos ha pasado de la fase de grupo, méritos suficientes para que aquende nuestras fronteras no fueran demasiados optimistas.

En la conferencia de prensa previa el DT local Raúl Mederos dijo que sus pupilos saldrían a dar la cara y no lo decepcionaron. Los muchachos, algunos sobrevivientes de aquella generación del Mundial sub 20 de 2013, se plantaron por más de una hora en la cancha y crearon oportunidades, salidas desde el empuje del delantero Maikel Reyes y del volante Roberney Caballero, este último convertido en un verdadero dolor de cabeza para los laterales estadounidenses.

En el complementario llegaron las ocasiones más relevantes para Cuba. Reyes la tuvo en el 57 y su disparo raso pegó en el palo izquierdo de la portería defendida por Ethan Horvath, en tanto Caballero estremeció de cabeza el poste derecho en el 64.

Caballero, por primera vez en la selección nacional de mayores, expresó que en la medida que avanzó el partido fue despojándose de la presión inicial y siguiendo las indicaciones del banco. “Demostramos que tenemos un amplio margen para mejorar. En lo personal me llevó lindas sensaciones de este encuentro”.

Sobre la falta de gol, el técnico cubano expresó al término del choque que se trabajó duro en los entrenamientos en este sentido. “Desgraciadamente la suerte no nos acompañó. Tuvimos varios palos, fallamos delante de la portería, en el primer tiempo el portero detuvo un disparo de Arichel (Hernández). Tenemos que trabajar con la efectividad del tiro a puerta. En algún momento aparecerán los goles. La mala suerte no nos puede acompañar toda la vida”.

Por su parte, Klinsmann elogió el juego de los cubanos y se refirió a la capacidad del fútbol para tender puentes entre los pueblos. “Para nuestros atletas el aprendizaje va más allá del aspecto deportivo. Siempre se aprende sobre nuevas idiosincrasias y culturas. Tenemos que aprovechar las oportunidades que el fútbol brinda en función de un mayor acercamiento”.


Dayán García La O

 
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