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Publicado el 28 Noviembre, 2016 por Dayán García La O en Deportes
 
 

FIDEL Y EL BOXEO: El mejor maestro

El destacado entrenador de boxeo Alcides Sagarra Carón cultivó una entrañable amistad con el líder histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz, a quien dedicó siempre los triunfos del pugilismo en los más encumbrados escenarios
-. Alcides Sagarra da indicaciones boxísticas a Fidel en uno de sus numerosos encuentros.

Alcides Sagarra da indicaciones boxísticas a Fidel en uno de sus numerosos encuentros. (Foto: juventud.rebelde.cu)

Por DAYÁN GARCÍA LA O

El profesor Sagarra no recuerda con precisión algunas fechas, pero asegura que desde los primeros compases del proceso revolucionario cubano Fidel estuvo completamente ligado al desarrollo deportivo y, en especial, al boxeo.

Sentado en un sofá de BOHEMIA hace algunos meses recorrió con ojos encendidos su relación con el Comandante. Aquellas ideas quedaron en la grabadora tal vez a la espera del momento preciso, este en el que el “Jefe” (como lo llamaba Alcides) continuó desde el mundo de los inmortales el viaje hacia la eternidad.

“Siempre estaba preguntando sobre lo que hacíamos con los boxeadores, nuestros planes de entrenamiento y no fueron pocas las sugerencias que nos daba. Igualmente, estaba pendiente de las cuestiones personales de cada uno, sus condiciones de vida, sus familiares. No paré de aprender de Fidel”, expresó el padre fundador de la Escuela Cubana de Boxeo.

Entre sus muchas anécdotas acerca de la presencia constante de Fidel en la Finca del Wajay (así llaman al cuartel general del pugilismo en la mayor de las Antillas) y muchas competencias, Sagarra destaca aquella de 1991 en el Coliseo de la Ciudad Deportiva, cuando le prohibió a Fidel hablar con sus atletas antes de la competencia. “Tenía la costumbre de bajar a hablar con los muchachos, pero me daba cuenta de que cada vez que aparecía ponía el ambiente tenso. Estábamos en los Juegos Panamericanos y había una disputa cruenta con Estados Unidos por el liderato en la tabla de medallas. Dependía del boxeo si en definitiva Cuba podía hacer historia y ganar los Juegos. Antes del cartel final llegaron varios miembros de la escolta para decirme que el Jefe quería bajar a los camerinos y le mandé a decir que no. ¡Imagínate!”, refirió antes de regalar una sonrisa pícara.

“Automáticamente me mandó a buscar y preguntó por qué no le permitía ver a los atletas. Le dije que no quería que se presionaran, pues debían estar ciento por ciento concentrados para la competencia, y que él lograba emocionarlos mucho. Solo me respondió que respetaba mi opinión y que ganara muchas medallas. Nuestro deporte cumplió y ganamos 11 de los 12 títulos en disputa, con nuestra cosecha Cuba superó a EE.UU”, agregó el octogenario entrenador, una de las figuras imprescindibles en la historia olímpica del boxeo cubano de 73 preseas (37 de oro, 19 de plata y 17 de bronce).

Como si no quisiera acabar nunca de hablar de su amigo, Sagarra recorrió cada encuentro, cada llamada telefónica, cada mensaje intercambiado.

“Recibí mucho apoyo cuando el Mundial de Houston 1999, donde la mafia del boxeo nos estaba quitando las peleas. Contrario a lo que muchos creen, que recibí una llamada telefónica con indicaciones, tuve que decidir qué hacer. Vino el robo de la pelea de Juan Hernández Sierra y en un tiempo breve resolví que aquello no podía continuar. Le dije que se sentara en el ring, me puse a gritarles a los jueces y amenacé con irnos del campeonato aunque nos faltaran dos finalistas. Así lo hicimos, nos retiramos entonando las notas del Himno Nacional. Al llegar a Cuba me dijo que yo había aprendido a tomar decisiones y que fueron muy acertadas. Escuchar aquello me llenó de un profundo orgullo y le dije que había aprendido del mejor maestro: él”.

Durante las tres horas que duró la conversación con Alcides, porque un diálogo con él trasciende el boxeo, una idea siempre estuvo presente. “Fidel es nuestro presidente vitalicio en la Federación Cubana de Boxeo, siempre será nuestro guía, tenemos mucho que agradecerle. Hemos dedicado y dedicaremos todos nuestros triunfos a su ejemplo”, subrayó Sagarra, quien a pesar de retirarse de la vida activa hace algunos años sigue siendo una de las figuras más importante del deporte revolucionario cubano.


Dayán García La O

 
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