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Publicado el 13 Febrero, 2017 por Abelardo Oviedo Duquesne en Deportes
 
 

ATLETISMO: ¿Y ahora qué ocurrirá?

Pocos aseguran que se adjudicarán sus mejores resultados en los principales escenarios de esta temporada

 

Por ABELARDO OVIEDO DUQUESNE

El calendario del deporte rey mantiene en esta primera campaña del cuatrienio la Liga de Diamante, así como los certámenes dedicados a los atletas de heptalón y decatlón. Pero en el verano sucederá otro acontecimiento, porque se realizará el XVI Campeonato Mundial, lid que ocurrirá del 5 al 13 de agosto en el Reino Unido.

Cinco años después de celebrarse los Juegos Olímpicos de Londres 2012 coincidirán otra vez muchos astros que asistieron entonces al estadio olímpico británico. Y porfiaron hace unos meses en Río de Janeiro, en la cita de los cinco aros.

El deporte rey cubano no figura ahora entre los marcados animadores de los altos foros de la disciplina. Atraviesa por una negativa etapa en esta centuria porque sus principales exponentes realizan performances inferiores a las programadas en las justas fundamentales y, por lo tanto, son inseparables amigos de la angustia.

La heptalonista Yorgelis Rodríguez logró récord nacional en la urbe carioca en 2016. (Foto: MÓNICA RODRÍGUEZ)

La heptalonista Yorgelis Rodríguez logró récord nacional en la urbe carioca en 2016. (Foto: MÓNICA RODRÍGUEZ)

Lamentablemente, como se recordará, ninguno de los 43 integrantes del equipo que participaron en la excapital de Brasil accedió al máximo espacio del podio. El seleccionado se adjudicó una medalla de bronce por intermedio de la discóbola Denia Caballero (64.64 metros. Llegó al debate con un resultado superior a los 69.00). La comitiva ocupó el peldaño 36.

Un dúo aventajado del campo y pista en el país lo conforman, a mi modo de ver, Yorgelis Rodríguez y Leonel Suárez. La heptalonista logró en la urbe carioca 6 481 puntos/octavo lugar/récord nacional. Un año antes, en los XVII Juegos Panamericanos de Toronto, Canadá, la guantanamera hizo 6 332 y destrozó el primado de la justa de la también cubana Magalys García (6 290), que databa desde la edición de Winnipeg 1999.

Suárez, el decatlonista santiaguero radicado en Holguín, tiene las siguientes bitácoras en el alto relieve de su especialidad. Olímpica: Beijing 2008-8 527/3o. Londres 2012-8 523/3o. Mundiales: Berlín 2009-8 640. Daegu-8 501. Estuvo ausente en Moscú 2013 debido a lesiones y otros problemas de salud, por lo que estuvo alejado de la ejercitación en algunas temporadas. Prácticamente fue del hospital para la instalación de Río. Pero rubricó su talento con 8 460 unidades. Finalizó en el sexto peldaño.

Según las estadísticas, en este milenio los paisanos acumulan óptimos alcances mundiales en la primera edición del ciclo: Edmonton 2001: 3 de oro-1 de plata-2 de bronce/quinto lugar. París 2003: 1-1-1/onceno. Helsinki 2005: 3-3-0/cuarto. Osaka: 2007 1-2-0/noveno. Berlín 2009: 1-4-1/décimo segundo. En Moscú 2013 (0-1-2) palideció esa aseveración al terminar en el escaño 23.

Río, una confirmación

A nuestros coterráneos, y sus estrategas, les urge erradicar la censurable proyección que los acompaña en este siglo. Con ese lastre ninguna federación puede hacer agudos vaticinios, pues perderían autoridad y credibilidad para los analistas.

Y no es una desusada solicitud. Varios atletas, también jóvenes, de otras naciones signaron en la urbe brasileña rendimientos que confirman la validez de mostrar estabilidad. Tras recorrer la pista, la vallista jamaicana Sherica Williams pasó la línea de sentencia de la etapa semifinal de los 400 metros en 49.83 segundos. Ese es ahora su mejor hacer de por vida. En la despedida confirmó persistencia al detener los relojes en 49.85 y concluyó en la tercera posición.

La estrella de la velocidad en los Juegos Olímpicos de Río resultó también una jamaicana: Elaine Thompson, pues logró dos cetros, al liderar las prueba reina (10.71 segundos) y el doble hectómetro (21.78). Antes lo fue su compatriota Shelly Ann Frasser.

La venezolana Yulimar Rojas era prácticamente una desconocida. La medalla de plata conquistada en salto triple (14.98 metros) es la mejor ubicación lograda por un atleta de ese país en Juegos Olímpicos. Ella superó el bronce alcanzado en ese evento por Arnoldo Devonish en la edición de Helsinki 1952 (15.52). Igualmente, el título ganado por la colombiana Caterine Ibargüen en Río en triple salto fue el primero para su nación.

En tierra de la samba competidores menos expertos desafiaron a reconocidísimos astros, como a Ibargüen, el pertiguista francés Renaud Lavillenic, la saltadora de longitud afroamericana Brittney Reese; Valerie Adams, impulsión de la bala, y la jabalinista checa Barbora Špotáková. Solo Ibargüen prevaleció ante el empuje de los integrantes de la nueva hornada. Los otros fueron víctimas, por el orden, del brasileño Thiago Braz da Silva (6.03-Récord Olímpico), Tianna Bartoletta (USA-7.17), de Michel Carter (USA-20.63) y la croata Sara Kolak-66.18 metros.

Ambicioso binomio

Unas jornadas después de la clausura de los Juegos Olímpicos sucedieron lides en el Viejo Continente. Dos campeonas olímpicas, Anita Wlodarczyk (lanzamiento del disco) y Ruth Jebet (tres mil con obstáculos) fueron todavía más ambiciosas, pues quebraron las plusmarcas de sus especialidades.

Wlodarczyk logró la marca de 82.98 en la séptima edición de la lid que honra la memoria de su coterránea Kamila Skolimowska. La cota supera en 69 centímetros la plusmarca anterior (82.29) que estaba en su poder tras el desenlace de Río.

Durante la duodécima parada de la Liga de Diamante, la africana Jebet plantó bandera en París, al detener los relojes en 8:52.78. La representante de Bahréin (natural de Kenya) pulverizó los 8:58.81 minutos que había logrado la rusa Gulnara Galkina en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.

La campeona de origen kenyano más joven del encuentro celebrado en tierra sudamericana tenía una marca personal de 8:59.75. Hasta dónde puede llegar la muchachita (17 de noviembre de 1996) y la Wlodarczyk es un enigma.

Pero ninguna de las barreras rubricadas en la Ciudad Maravillosa, y en las mencionadas reuniones atléticas, han sido homologadas. Solo el resultado de los análisis antidoping practicados a esas luminarias permitirá emitir, hasta dentro de ocho temporadas, una aseveración categórica. Ese es el límite permisible para que se hagan valer esos exámenes.

 

La más brillosa constelación

La más relevante actuación cubana en una liza del planeta sucedió en Atenas, Grecia, en 1997. Allí obtuvieron cuatro oros, una plata y un bronce, por intermedio de Javier Sotomayor/salto de altura 2.37; Iván Pedroso/salto de longitud 8.42; Yoelbi Quesada/salto triple 17.85; Ana Fidelia Quirot 1:57.14; y Norberto Téllez (plata) 1.44.00 segundos/800 metros. Aliecer Urrutia (bronce) salto triple/17.64 metros. Cuba terminó en el tercer peldaño.

 


Abelardo Oviedo Duquesne

 
Abelardo Oviedo Duquesne