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Publicado el 15 Abril, 2017 por Abelardo Oviedo Duquesne en Deportes
 
 

BALONCESTO (M): Ningún pronóstico fue certero

Esta vez, ni los vaticinios de los más reconocidos expertos tuvieron expresión alguna en la final de la Liga Superior de Baloncesto para caballeros
Siempre fue acentuada la pugna por los rebotes.

Siempre fue acentuada la pugna por los rebotes.

Por ABELARDO OVIEDO DUQUESNE

FOTO JOSÉ LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Así son los pronósticos. Ninguno de los pareceres coincidió con el desenlace de la Liga Superior de Baloncesto, clasificación masculina. Ahora los principales elencos son los de Pinar del Río y Matanzas. Porque tanto los de Ciego de Ávila y Capitalinos, líderes en la versión precedente, fueron abatidos en la ronda semifinal y excluidos de la discusión del cetro.

Los vueltabajeros subieron, por primera vez, a la colina dorada; mientras, los de la Atenas de Cuba, regresaron a la postemporada y obtuvieron lujoso rendimiento. El camino fue áspero pero lo alcanzaron con justeza y maestría. La divisa de los pinareños de Andrés Hernández y Pedro Covarrubias fue su quehacer ordenado a la ofensiva en todo momento, así como la  disciplina para ejecutar las variantes defensivas.

La mejor actuación de la temporada la protagonizaron esos jugadores que en varias oportunidades  quedaron con la miel en los labios, fulminados por Artemisa. Llegaron a los debates silenciosos. Pero luego asustaron, intimidaron y dominaron.

Además de una ilimitada perseverancia para luchar por la victoria, los jovencitos del Matanzas supieron responder a las exigencias de un estratega (Allen Jemmott) que, en medio de su debut, debía complacer la añoranza de todos -y no todos- los pobladores de la Atenas de Cuba.

Los villaclareños fueron demoledores en el contra-ataque en apertura de la cita; y sus tiradores desde la media distancia exhibieron la eficacia de los considerados nocivos. Luego sus jugadores importantes perdieron el ritmo competitivo. Ta vez por el exceso de descanso.

Como no tenían fondo para enfrenar los retos, Capitalinos volvió a naufragar. Prevalecerá esa historia mientras sus hombres altos respondan escasamente a las expectativas.

Los baloncestistas yumurinos le reglaron a  su estratega una victoria ante Villa Clara de 3×1 derrotas en la semifinal. Los marcadores: 97×94-91×80-63×76-78×74). Mientras, los de la Princesa propiciaron similar bienestar mediante las pizarras:70×62-54 x 64-75 x 72-65 x 56 puntos.

Las exposiciones de Pinar del Río y Matanzas por el máximo pergamino cautivaron en cada jornada de la definición total. Ambos comenzaron a gran altura su andar por la máxima escala del deporte en la nación. Y convencieron. Y revivió la confianza en ellos en sus respectivos territorios. Serán, sospecho, unos contendientes avispados en la próxima temporada. Por el nivel revelado, ofrecerán mayor emotividad a la justa desde sus primeros compases. Y mostrarán a los otros elencos de la nación que es posible crecer, no obstante los deslices previstos e imprevistos.

Plusmarquistas y laureados.

Santiago de Cuba, y los resultados de la cuarta fecha inaugural, abrieron el libro de las plusmarcas de la cita. La urbe oriental fue la primera anfitriona del evento  bajo el nuevo formato. En esa jornada, la historia fue así: Matanzas-Guantánamo (88-49) Camagüey-Pinar del Río 79 x 84 (TIEMPO EXTRA). Ciego de Ávila-Santiago de Cuba 90 x 95 (DOS TIEMPOS EXTRAS). Capitalinos-Villa Clara 95 x 105 (DOS TIEMPOS EXTRAS).

De igual manera emergieron nuevos rostros en los liderazgos individuales: Anotador: Esteban Martínez (SCU-596 puntos). Rebotes y tapones: Joel Cubillas (VCL-198/42). Asistencias: Neisler Abreu (VCL-78). Tiros de 3 puntos: Lázaro Sánchez (MAT) y Elvis Pons (GTM) 46-18-39 por ciento. Robo del balón: Yosiel Monterrey (PRI-90). Pérdida del balón: Dainier Martínez (CAV-71). Faltas: Davisley Granados (CAV-70). El comportamiento de Guantánamo, cuarto peldaño en 2016, despertó el mayor escándalo. Terminó en el octavo lugar de la preliminar. No saboreó la victoria, ni clasificó para la postemporada.

El combinado de Pinar del Río, los nuevos campeones, signaron un encantador límite. En las tardes-noches  definitorias ganaron todas las primeras mitades de los cotejos: (1ro-28 puntos/MAT 18), (2do-35/MAT 28). (3ro-34/MAT 29). (4to-32/MAT 22). (5to-34/MAT 32). (6to-63/MAT 53). Y llegaron a la definición total con dos chances para desafiar la cuesta y adjudicarse la cima.

Otros límites los protagonizó Osmel Oliva. El refuerzo llevó el mayor del conjunto en ataque al llevar más de 20 unidades en los duelos más comprometedores de la despedida. Tras la ceremonia de premiación dijo al semanario Guerrillero: “En los primeros partidos de la final estuve un poco errático a la ofensiva, porque pensé que estos juegos serían un poco más fáciles, pero el sicólogo me dijo que yo podía dar más”.

El técnico debutante Andrés González declaró: “Me han sucedido cuatro grandes cosas en mi vida: ser hijo de quien soy, haber concebido a mis hijas, llegar al equipo Cuba y por último esto que estoy viviendo ahora. Creo que es lo más grande que he logrado en mi carrera deportiva”.

El quinteto ideal lo integraron los villaclareños Yoel Cubillas y Andy Bofill, el matancero Yuriskel Molina, el santiaguero Esteban Martínez y el pinareño Yosiel Monterrey. Osmel Oliva resultó el jugador más valioso.

La especulación es amiga inseparable de los eventos sociales. Urge cuidar el perfil de la LSB. La incompetencia podría lastrarla y quitarle toda la emoción que forja, y genera, por causa de los mano a mano en los diferentes escenarios.

Esa observación invita a pensar. La realidad exige que los silbantes sean más cuidadosos en cada fecha. Ellos son también son actores en pos de añadir más calidad del espectáculo, aún incompleto por sus recintos carecer de todo el equipamiento para la corrección técnica.


Abelardo Oviedo Duquesne

 
Abelardo Oviedo Duquesne