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Publicado el 26 Abril, 2017 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

GUSTAVO EPIFANIO ROLLE FERNÁNDEZ

El padre de la lucha cubana

En marzo de 1959 conoció al deporte que iba a marcar su existencia

Trabajando en la mesa de su casa. Foto: ANARAY LORENZO COLLAZO

Cuando se enamora es para toda la vida. En marzo de 1959 conoció al deporte que iba a marcar su existencia. Y lo reinventó de tal forma que hoy lo llaman “El padre de la lucha cubana”. Unos meses después, en septiembre, Gustavo Epifanio Rolle Fernández (más conocido sin el segundo nombre) se hizo novio de Berta Isabel Llanio León (en realidad Rebeca). Hoy llevan un matrimonio excelente de casi 55 años. Y también una familia muy linda.

En el pasillo de su casa una placa del año 2007 otorgada por la comisión nacional de lucha, y el organismo deportivo, lo califica como tal.

-¿Por qué?

-Pienso por los años que llevo en nuestro deporte, desde marzo de 1959, porque he trabajado mucho con mis compañeros. Empecé en el otrora Casino Deportivo, hoy Cristino Naranjo. Me he mantenido desde entonces. Fui profesor de muchos de ellos, y mis relaciones humanas han sido buenas. Siempre hay un descabellado, pero si no el mundo no fuera mundo.

El saludo de Fidel tras el regreso de una competencia. Foto: CORTESIA DEL ENTREVISTADO.

En febrero pasado se efectuó la edición número 50 de los tradicionales torneos internacionales Granma-Cerro Pelado: “Los comencé a pensar en 1966. Y los logramos ya en 1967. Al principio nos costó mucho trabajo. El Inder no lo veía en ese momento como un deporte con perspectivas. Me siento muy contento con esas competiciones. Y sus 50 años: han ayudado mucho al desarrollo de la lucha”. Nos lo dijo casi todo para esta entrevista mientras aprovechaba los momentos previos a la discusión de las medallas, en el majestuoso coliseo de la Ciudad Deportiva.

Un entretelón: no contento… ¡dejó de asistir a estos durante tres años (2013, 2014 2015)! Claro que se le extrañó y no podía entenderse su ausencia. El padre de la lucha cubana y de esos torneos no estaba allí. Luego de encontrarse ya jubilado había sido contratado como metodólogo de la comisión nacional. Y un día triste, creyéndose casi sin opción, entendió que debía pedir la baja. Luis de la Portilla, comisionado desde el último noviembre, lo rescató a él (es el director técnico nacional, aunque no cobra por ello), al muy destacado entrenador Filiberto Delgado (a cargo ahora de la preselección femenina) y al medallista olímpico y mundial Wilber Sánchez (también metodólogo de la comisión nacional, a quien luego de cumplir una misión en el exterior le dieron la tarea, en definitiva no cumplida, de irse para las montañas a enseñar y hacer allá un colchón de “virutas de café”). ¿Nos ponemos más en guardia para que no ocurran cosas así?

Un inicio curioso

“Mi primer vínculo con nuestro deporte fue gracias a mi cuñado, esposo de mi hermana, quien me llevó a ver juveniles de la modalidad pancracio. Le dije: ‘Soy capaz de hacer todo eso’. A los pocos días, en un periódico, vi una convocatoria a la cual asistí. No lo sabía: pensé que era para la pancracio, y en realidad se trataba de la libre, la que no conocía. En ese momento solo se practicaba en tres lugares de La Habana: Cojímar, el gimnasio Dependiente, y el Atlético de Cuba. En 1961 gané medalla de oro en el campeonato provincial de La Habana. Enseguida integré la preselección que se preparaba para los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Kingston 1962, aunque no asistí a ellos. En 1964 me mandaron a estudiar lucha en la Unión Soviética”.

Es Licenciado en Cultura Física y Deportes, con la categoría de Especialista en Luchas para el Alto Rendimiento.

-¿Los tres momentos más alegres?

-La medalla de oro mundial de Raúl Cascaret, en el estilo libre, en Budapest 1985. La de bronce de Bárbaro Morgan, en el de México 1978, que fue la primera que conquistamos. Y ahora cuando ganamos la grecorromana en los Juegos Olímpicos de Río 2016.

-¿Los tres más tristes?

Se queda por primera vez pensativo: “No los he tenido”.

-¿Y hobbies: lecturas, películas, mascotas?

-Solo pienso en la lucha, solo hablo de lucha.

Una precisión: Lo apellidan por un error Rollé (con la fuerza de la pronunciación en la é). En realidad es Rolle.

Cuando se hicieron novios Gustavo tenía 17 años de edad, y Rebeca 16. Así estuvieron tres años antes de casarse. Este agosto tendrán su aniversario 55. Era inevitable entonces, al notarse con lástima que hoy no suelen abundar casamientos tan estables, que se le hiciera una pregunta:

(Crédito de la foto: ANARAY LORENZO COLLAZO).

Sentado junto a su esposa (derecha en la foto) y su hija (Judith Rolle Llanio). Detrás: El nieto (Gustavo Rolle Hernández), la esposa del nieto (Daisy Griñán Colón) y la biznieta (Gema Rolle Griñán); uno de sus hijos (Gustavo Rolle Llanio) y su esposa (Tomasa Torres Franco), el novio de la nieta y la nieta (Jorge Sánchez Villar y Gretel Rolle Hernández).

-¿Cómo lograr un largo matrimonio?

-Ser comprensivo el uno con el otro. Nunca le he dicho una mala palabra. Ni ofendido. Ni en un disgusto la he tocado ni con la punta de un dedo. Ni ella a mí. Hubo un momento en que toda la familia de ella se fue para Estados Unidos, donde ya tenía varios parientes. Ella no titubeó: ‘Yo me quedo con Gustavo’. Nuestra hija después se enfermó, de esquizofrenia, y se consolidó a su cuidado-  explicó dándose cierto tiempo para hilvanar ideas.

“Tenemos tres hijos, dos varones, y, como ya dije, una hembra. El mayor es varias cosas, incluida técnico en Fisioterapia. El del medio vive en el exterior, es Máster en Fisiatría. Y también tenemos cuatro nietos y una biznieta. Nunca he tenido queja con mis hijos, tenemos una excelente relación, son buenas personas. Me siento un hombre realizado. En lo laboral, familiar, social. Estoy feliz con mi familia. Y con los resultados de mi trabajo. Me relaciono bien con los compañeros, tanto a nivel nacional como mundial”.

Entretelones familiares

Rebeca, la esposa, opinó: “Ahí tenemos a un buen esposo, un buen padre, y fue un buen hijo. Una persona muy dedicada a su trabajo, y que nunca ha abandonado ni a su casa ni a sus hijos, a quienes educó por el camino del bien. Hablo con el corazón. ¿Les digo la parte mala? Mejor lo dejamos ahí”, dijo ya sonriendo. “Es cierto, me quedé sola cuando mi familia emigró, en 1965, a riesgo de que me saliera o no un buen marido. Ah, después de que se jubiló ha comenzado a fregar, a limpiar. Cuando lo hace se pone muy majadero, muy meticuloso, no hay quien le pase por donde lo hace”.

Era inevitable que a ella le hiciéramos la misma pregunta realizada antes a él:

¿Cómo lograr un largo matrimonio?

-Cooperando de ambas partes. Las mujeres tenemos que poner mucho de nuestra parte para sobrellevar cosas. Él se iba por razones de trabajo y me quedaba sola durante meses. Yo mantenía mi regla. Y así fuimos creciendo. A mis hijos los crie solita. Fui profesora de Educación Física durante 14 años, desde 1979 hasta 1993, cuando nuestra hija enfermó. Por cierto, yo le pedía un mono deportivo para dar las clases. Y me respondía: ‘Si nadie los tiene por qué lo vas a tener tú’. Ni me fajé ni me peleé. Seguí sin mono”.

La nieta, Gretel Rolle, se sumó: “Quisquilloso para el trabajo”.

Gustavo (hijo) nos comentó: “Tengo una frase escrita sobre el matrimonio, es del budismo. Una mujer es el arco que impulsa a la flecha, que es el hombre. Mi madre ha sido el arco, él la flecha”. Nos aportó otro elemento: “En esta casa todo tiene una razón” (por cierto: han tenido 16 permutas, y hace 16 años viven muy cerca del cine Mónaco, en la Víbora). “Esa tetera que se encuentra encima del refrigerador se la regaló un exluchador, quien entonces, no sé ahora, era el jefe de la guardia personal de Vladimir Putin, el presidente de Rusia”.

Los compañeros

(Crédito de la foto: CORTESIA DEL ENTREVISTADO).

En su época como luchador (a la izquierda en la foto).

Pareció que Luis de la Portilla, comisionado nacional, estaba preparado para la pregunta. Y cuando contestó le alabamos, en broma y en serio, que se había parecido a Gabriel García Márquez. “Sí, Gustavo está considerado por todos como el padre de la lucha cubana. El hombre que soñó con estos resultados. Él predijo que llegaríamos a ganarles a los soviéticos. Y lo miraban con escepticismo, como si estuviera loco. Hoy le dicen: ‘Tenías razón’. Por todo eso y por más. Ha sido capaz de hacer la reingeniería de la lucha cubana en dos momentos. Al principio y después, cuando desapareció el campo socialista. Creó una cadena que tributaba al Alto Rendimiento”.

Rodolfo Alfonso Poppy, otro histórico, comisionado provincial en la capital durante casi 35 años, metodólogo y entrenador a niveles nacionales, opinó: “Siempre ha sido muy organizado. Lo recuerdo con sus papeles allá en el centro de entrenamiento Cerro Pelado. No imponía. Traía sus ideas, le gustaba discutirlas y aprobarlas en el colectivo. Al principio no podíamos ganar una pelea en las competencias fuertes. Quedábamos eliminados enseguida por la mañana. No llegábamos a la tarde y mucho menos a la noche. En medio de ello nos hablaba de que íbamos a lograr podios mundiales y olímpicos. Hubo quien se preguntó: ‘¿Está borracho?’”.

José Ramos, otro histórico, lo ratificó: “Así era. El reto era nada más sobrevivir hasta la noche. Él hablaba de grandes medallas”.

Otra radiografía

Pregunta inevitable: -¿Gustavo, por qué fuiste director de Alto Rendimiento?

-Me llamaron para darme esa responsabilidad. No la quería. Mi deseo era seguir como comisionado de lucha. La acepté y no me fue mal. Cuba terminó en primer lugar, con 140 medallas de oro, en los Juegos Panamericanos de La Habana 1991. Quinto, con 14 títulos, en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Y, como ha sido tradicional, primera en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Ponce 1993, con un total de 364, de ellas 227 de oro.

Entró en 1965 a las filas de la Unión de Jóvenes Comunistas. Y desde 1967 hasta nuestros días en las del Partido Comunista de Cuba. A los 19 años se encontraba defendiendo a nuestro país cuando la invasión por Playa Girón. “Primero había estado en la lucha contra bandidos. Y apenas llegado de ella solo pude dormir en mi casa un día, pues mi citaron para esa nueva misión. Recuerdo, por ejemplo, el vuelo de unos aviones con insignia cubana, como saludando. Dieron la vuelta y nos empezaron a bombardear. La juventud dijo: ‘Hay que luchar hasta el final’. Y recuerdo también el cerco que le hicimos a los bandidos, la rendición de ellos”.

Le gusta la investigación, los proyectos en el campo de los libros. Ahora prepara uno con información desde el año ¡1920!

Ha participado en 11 Juegos Olímpicos, más de 40 campeonatos mundiales, y ha estado en 43 países. A Estados Unidos ha viajado 22 veces. No quiso, debido a vínculos familiares, pedir la ciudadanía española. “Cuba es el mejor país del mundo para vivir”. No muestra interés en volver a trabajar en una misión en el exterior: “Tengo 75 años”.

Hace poco, por un error periodístico, se difundió que había fallecido. El teléfono de la casa casi no dejó de sonar a cualquier hora con llamadas desde los puntos más diversos del planeta. Él, cuando analizamos el asunto, le restó importancia con una sonrisa, como entendiendo un poco ese desliz. Gustavo (hijo) aprovechó y dijo: “Al menos pudo comprobar estando vivo el alcance de su legado”.

Él también lo resume todo quizás un poco a lo Gabriel García Márquez: “Mi amor ha sido eterno”.

Como entrenador: Realizó un trabajo muy destacado desde la base hasta el equipo nacional del estilo libre. Esa función la ejerció, como jefe del colectivo, de 1965 a 1982. En ese período se alcanzaron las primeras medallas de oro en Juegos Panamericanos (incluido el triunfo por países), y también en mundiales.

Como directivo: Comisionado Nacional de Luchas (1982-1990). Presidente de la Federación Cubana (1982-2008). Presidente del Comité Panamericano (1990-1995). Miembro del Buró de la Federación Internacional (FILA), como responsable del departamento de Ciencia y Técnica (1990-2012). Director de Alto Rendimiento del Inder (1990-1995), etapa de los mejores resultados de Cuba. Director de Programación Deportiva (1995-1997). Metodólogo de la Comisión Nacional de Luchas, de 2000 a 2005, y de 2008 a 2012, como Director Técnico Nacional. (De 1997 a 2000 prestó colaboración en Venezuela, y de 2005-2008 en Guatemala).

Reconocimientos Nacionales: Medalla al Mérito Deportivo. Diploma al Honor Deportivo. Medalla Mártires de Barbados. Reconocimiento como el Padre de la Lucha Cubana. Internacionales: Botón de Oro de la FILA. Entrenador emérito de ella. Orden de oro al mérito Deportivo de la FILA.


Rafael Pérez

 
Rafael Pérez