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Publicado el 16 Mayo, 2017 por Dayán García La O en Deportes
 
 

Insuficiente, pero necesario

El torneo beisbolero para menores de 23 muestra carencias y matices lejos de la calidad a la que aspiramos, pero al parecer llegó para quedarse

Por DAYÁN GARCÍA LA O

  • El zurdo camagüeyano Dariel Góngora ha sido el mejor pitcher de la primera mitad del torneo sub 23. (zonadestrike.wordpress.com)

    El zurdo camagüeyano Dariel Góngora ha sido el mejor pitcher de la primera mitad del torneo sub 23. (zonadestrike.wordpress.com)

    EL NACIONAL SUB 23 es necesario en el esquema de beisbol que se avizora en nuestro escenario. Por esto defiendo a capa y espada la competición, que ahora no puede mostrar sus juegos en total plenitud, pero que poco a poco, a golpe de sufrimientos, estadios vacíos y casi nula atención de los aficionados del país, irá creciendo, ganando lugar y adeptos, como la vitrina predilecta para nuestros mejores talentos. Ya se jugaron más de la mitad de los desafíos para cada equipo y si algo salta a la vista es la diferencia de poderes con respecto a la serie élite de la pelota cubana. Santiago de Cuba, Camagüey, Villa Clara, Matanzas y Artemisa son los que comandan sus respectivas zonas en busca de los cuatro cupos semifinalistas, dos por cada región. Sin embargo, equipos de desempeños sobresalientes en la versión 56 del clásico mayor como Granma y Ciego de Ávila, campeón y subtitular, no han podido carburar con sus jóvenes figuras y se alejan de los puestos de privilegio. Los más ganadores a medio curso son santiagueros y camagüeyanos con igual balance de 15 triunfos y solo cinco reveses. Los indómitos, campeones defensores, siguen mostrando que el renacimiento de buenas actuaciones para el territorio en el máximo nivel se puede esperar de un momento a otro, picadas de avispas que se extrañan en el tejido beisbolero nacional. Camagüey, finalista en la primera edición del sub 23, ha venido dando pasos agigantados y ya se ubicaron entre los seis animadores de la fase decisiva de la campaña 56. Analicemos los números colectivos de la competencia, los de la tierra del tinajón cuentan con un cuerpo de pitcheo capaz de mantener después de 20 juegos el promedio de carreras limpias en 1.87, sobre todo con el aporte del zurdo Dariel Góngora, dueño de cinco victorias sin reveses y con 0.82 carreras limpias permitidas por cada nueve entradas. Con el bate en la mano, Villa Clara movía los hilos: 293 de average, 190 hits y 104 carreras anotadas, pero si este último renglón es definitorio entonces las 124 veces que algún santiaguero ha pisado el home se llevan las palmas. La defensa, aunque mejoró en los últimos compases, ha sido la bestia negra de muchos planteles, solamente dos (Santiago de Cuba y Ciego de Ávila) suman menos de un error por encuentro, y en la otra senda los de la capital del país han cometido la friolera de 40 pifias (exactamente a un promedio de dos por choque). En la recta final reserva algo de emoción la búsqueda de los play off. Al menos en esta primera parte, el rey Santiago de Cuba ha mostrado fuertes credenciales de no querer vender su corona, o en su defecto, entregarla a un precio bastante alto.

  • POR SI FUERA poco, en este curso sub 23 se propinó un peculiar cero hit, cero carrera. Para aumentarle el suspense al suceso se combinaron varios factores: lo sufrió el equipo más ganador y uno de los más bateadores de la justa, y lo gozó un conjunto que tiene números negativos. Para mayor morbo pasó a los libros como un choque de cinco entradas porque apareció la lluvia como mejor aliada del pitcher derecho tunero Reinier Pérez, quien maniató el 27 de abril en el estadio Julio Antonio Mella a Santiago de Cuba. La hazaña de Pérez lo llevó a retirar a 15 hombres, con cinco ponches, dos boletos e igual cantidad de wild pitch. Pérez, con la venia de la naturaleza, consiguió el tercer juego de este tipo en series sub 23 y el número 62 de la pelota cubana. El iniciador de estas faenas fue Carlos Maciá, con el Almendares, el 13 de febrero de 1887, en un juego ante los llamados Carmelitas del Fe que concluyó con victoria almendarista de 39 carreras por cero. Los dos juegos anteriores que finalizaron con esta labor monticular entre menores de 23 años fueron a la cuenta de un cuarteto de lanzadores artemiseños el 11 de agosto de 2014 y del zurdo Santiaguero Ediasbel Valentín ante Granma el 21 de julio de 2015. Ya que estamos recordando hay que hacer mención obligada a los tres exponentes que lo han conseguido más de una vez en nuestra historia, el derecho Aquino Abreu, único de forma consecutiva los días 15 y 16 de enero de 1966 ante Occidentales e Industriales; Juan Pérez Pérez con tres oportunidades y Rogelio García con un par de triunfos con esta característica.

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