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Publicado el 30 Junio, 2017 por Dayán García La O en Deportes
 
 

Solo espejismos

El equipo cubano quedó lejos de la actuación de 2016 en la Liga Independiente Canadiense Americana
El pinareño Vladimir Baños no pudo ser el líder del staff que necesitaba el equipo cubano. (radiorebelde.cu)

El pinareño Vladimir Baños no pudo ser el líder del staff que necesitaba el equipo cubano. (radiorebelde.cu)

Por DAYÁN GARCÍA LA O

  • COMO DE Gregorio Samsa al cucarachón, de Kafka, o del Doctor Jekyll a Míster Hyde, de Robert Louis Stevenson, así cambió el desempeño de la selección de la mayor isla antillana en el periplo por varias ciudades canadienses y norteamericanas. En un trabajo anterior nos preguntamos si después de ganar tres de los primeros cuatro desafíos, los discípulos de Róger Machado protagonizarían una película diferente, y al menos en el sentido más literal de la idea, lo consiguieron, pero en la dirección inversa. En el cierre de esta edición, los cubanos concluyeron su andar con balance de cinco triunfos y 16 descalabros, bien distante de lo conseguido en 2016 cuando acumularon 11 sonrisas y nueve reveses. Sucede que el team Cuba hizo aguas derrota tras derrota y después de aquellas esperanzadoras tres victorias consecutivas solo marcaron en dos encuentros. Revisando las estadísticas de la selección antillana, resaltan que la ofensiva se comportó dentro de los parámetros permisibles a simple vista, con average colectivo de 290 y 82 carreras anotadas en 21 partidos, pero solo cinco jonrones y la falta de oportunidad lastraron lo conseguido con el bate en la mano. Para que usted tenga un ejemplo, nóminas locales como los capitales de Québec (303), los Campeones de Ottawa (288) y las Águilas de Trois-Riviéres (277) consiguieron niveles de productividad más elevados con números similares. Lo mejor por Cuba recayó en el máscara tunero Yosvani Alarcón con más de 400, en tanto para más de 300 compilaron Juan Carlos Torriente, Guillermo Avilés, Jefferson Delgado y Yordanis Samón. Un hecho llamativo de la alineación cubana fue que un pelotero que estaba en forma como Alarcón ocupaba un puesto bajo en la tanda. Por debajo quedaron dos de los más talentosos peloteros del patio y piezas fundamentales en las aspiraciones de Cuba de estar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020: Yoelquis Céspedes y Víctor Víctor Mesa. El granmense promedió 260 gracias a 19 jits en igual cantidad de partidos, mientras que el ahora industrialista quedó en 215 con 17 imparables. El líder en hit del equipo fue Samón (26), en tubeyes Alarcón consiguió 7, solo dos peloteros dieron un triple y cinco de ellos se llevaron la cerca en una ocasión. Un departamento que sí naufragó dentro del desastre de la actuación cubana fue el pitcheo. Bochornoso promedio colectivo de efectividad de 6.67 de promedio de carreras limpias (pcl) e individualidades para el olvido, como las de Yoanni Yera (8.23 pcl), Dachel Duquesne (9.00 pcl), Alaín Sánchez (10.96 pcl), Vladimir Baños (6.92 pcl) y Ulfrido García (6.23 pcl), quienes debían con su experiencia guiar a los más jóvenes. Solamente escaparon de la debacle el taponero avileño Liomil González (una carrera limpia permitida en nueve entradas) y el pinareño Frank Luis Medina (2.59 pcl). Por supuesto, en estos escandalosos guarismos una vez más el descontrol llevó la voz cantante, con 99 boletos en 21 partidos.
    tampoco perdemos la costumbre de esperar la definitiva recuperación de nuestro principal pasatiempo nacional deportivo

    Con estos truenos, la afición del país no espera buenos dividendos en el tope bilateral ante universitarios de Estados Unidos, equipos que históricamente han demostrado tener más calidad que los actuantes en la liga independiente de los países norteños. En definitiva, la tropa de Róger Machado dejó los terrenos bien fríos para sus homólogos juveniles que por estos días intervienen en la liga de Québec, con el objetivo de engrasar su maquinaria rumbo al torneo del orbe de la categoría. Y pensar que ante las tres victorias consecutivas en el inicio del andar del equipo grande ya nos afilábamos los dientes con un accionar diferente, pero para no perder la costumbre de los últimos tiempos en cuanto a béisbol se refiere, fueron solo espejismos. Aunque tampoco perdemos la costumbre de esperar la definitiva recuperación de nuestro principal pasatiempo nacional deportivo.


Dayán García La O

 
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