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Publicado el 2 Julio, 2017 por Prensa Latina en Deportes
 
 

Alemania derrota a Chile 1-0 y gana la Copa de Confederaciones

actualidad.rt.com

Por Alejandro Martinez Martinez, enviado especial

San Petersburgo, Rusia, 2 jul (PL) La selección chilena pagó hoy bien caro su error cometido ante Alemania en la final de la Copa Confederaciones de fútbol Rusia-2017, que perdió con marcador por 0-1 en el estadio de San Petersburgo Arena.

El partido más promocionado durante los últimos días, no hizo quedar mal a los más de 52 mil espectadores presentes en la instalación para presenciar un choque de trenes, entre los dos mejores equipos del certamen, cuyo juego mantuvo en vilo a todos durante los 90 minutos de juego.

En el inicio del encuentro, luego de concluir el himno nacional a capela como ya ha sido costumbre en este torneo, los chilenos arrancaron el partido con un ritmo frenético, al compás del coro de gradas de Chi…Chi…Chi…, le…le…le, que hacía presagiar una verdadera paliza a unos germanos que no podían hacerse con la esférica.

Los de la Roja de América tenían pleno dominio del balón con unos índices estratosféricos y varios tiros a puertas en apenas 15 minutos de partido, pero un error, por muy infantil que sea, ante la maquinaría alemana se paga caro y esos eran los riesgos a correr con este impetuoso ritmo.

Seguramente, Juan Antonio Pizzi advirtió a sus jugadores sobre las pifias ante los teutones, pero como hay que caerse para saber caminar, el mediocampista Marcelo Díaz no aprendió la lección y regaló una esférica imperdonable cerca del área, bien aprovechada por los campeones del mundo.

De tal manera, la joven perla alemana Timo Werner madrugó a Díaz en su intento de salida e hizo un pase a su compañero Lars Stindl que lo dejó frente al arco para solo empujarla y poner el marcador por 1-0 a los 20 minutos de juego, cuando los suramericanos eran los dueños absolutos del partido.

Los de La Roja de América no se amilanaron y mantuvieron su paso acelerado en busca de la red rival, cuyos promedios de 12 disparos fueron muy superiores a los cinco realizados por los germanos, a diferencia que estos fueron más efectivos al enviar dos de estos a puerta, por tres los de Pizzi.

También los representantes andinos se marcharon al descanso con un superior 63 por ciento de posesión del balón, ante un pobre 37 de sus rivales, quienes aguantaron el vendaval y la pequeña ventaja en el marcador.

La segunda mitad inició también con gran dominio de los chilenos, quienes no cejaron en buscar rápidamente el empate, ante un incesante apoyo del público que no ha dejó de empujar durante todo el torneo como un jugador más sobre el césped.

A medida que avanzó el encuentro y el marcador permanecía inalterable, la temperatura en la cancha sobrepasaba los 17 grados Celsius de la ciudad de San Petersburgo, con roces, discusiones, empujones, codazos, de todo comenzó a ofertarse en la cancha, con gran preponderancia para los suramericanos.

Los minutos avanzaban y el nerviosismo hacía presa de los vestidos de carmesí, quienes en ocasiones se vieron imprecisos en los pases y las recepciones del balón, ante la premura de lograr al menos el tanto de la calma y llevar el encuentro a la prórroga, como hicieron los portugueses ante los mexicanos en el desafío del bronce.

El desespero los llevó incluso a actuar contra toda lógica posible, sobre todo en ocasiones con centros aéreos al área poblada de torres alemanas, con un 99 por ciento de posibilidades de dominar ese tipo de envíos.

También los condujo, con toda la justificación permisible, a realizar disparos desde cualquier distancia, puesto que la prioridad era empatar a toda costa, fuese como fuese, pero el tiempo resultó su peor enemigo, y en Rusia avanza velozmente.

Nuevamente, Chile no anota en una final, por tercera vez consecutiva. En las dos anteriores vencieron en las Copa América (2015) y del Centenario (2016), siempre en tanda de penal frente a Argentina, con igualdad en ambos casos por 0-0, pero al parecer la tercera fue la vencida.

Con esta victoria, Alemania consiguió su primer campeonato en este evento con una escuadra renovada, sin sus principales figuras, pero con unos jugadores de excelente progresión y llamados a reemplazar a todos los veteranos campeones del orbe en un futuro no muy lejano.

Asimismo, mantuvo su invicto sobre los chilenos, ahora con balance de cinco éxitos y un empate, además de romper la hegemonía suramericana durante las tres ediciones precedentes, de total dominio brasileño.


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