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Publicado el 21 Julio, 2017 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

TAEKWONDO

Crónica de una muerte anunciada

Otro descalabro, ahora en el Campeonato Mundial, refuerza una idea urgente: debemos sacar las lecciones y cuidar más a este deporte
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Rafael Alba. (Foto: ISMAEL FRANCISCO).

Rafael Alba. (Foto: ISMAEL FRANCISCO).

Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS

Si Gabriel García Márquez no hubiese sido también periodista quizás no podía perdonarlo. ¡Pero lo fue! Lo cierto es que a sus colegas, cuando nos viene en gana, nos apropiamos del título de uno de sus libros más conocidos. En este caso para referirnos a la pálida intervención reciente de los cubanos en el Campeonato Mundial de Taekwondo, en el condado sudcoreano de Muju (24 al 30 de junio). En realidad era eso: Crónica de una muerte anunciada. Un anuncio de lo que podría ocurrir había sido ya puesto en blanco y negro en las páginas de BOHEMIA, en una entrevista con Rafael Alba, nuestro mejor competidor durante los últimos años. Una entrevista, sin alarmismos, de las que ayudan en la vida: “Al pan, pan, y al vino, vino”.

Habló de dificultades en la preparación. “Estoy entrenando para ver cómo sale el mundial […]. Lo hago ahora un poco más fuerte, y tratando de suplir algunos déficits anteriores”. Y de la ausencia de roce internacional dijo, por poner un ejemplo no personal: “Robelis Despaigne, medallista olímpico y mundial, no puede hacerlo desde hace como año y medio”). Mencionó la utilización de un sistema electrónico obsoleto. Llegó más lejos: mostró preocupación con respecto a todo el ciclo olímpico, incluidos los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2018, los Juegos Panamericanos 2019, y los Juegos Olímpicos de 2020: “Sinceramente no sé cómo podrá salir, como están dándose las cosas. Es un camino engorroso y empedrado […]”, nos dijo entonces. Y, sobre Muju, tenía razón.

Era el primer mundial del nuevo ciclo olímpico (como lo fue el de Puebla 2013). Cuba asistió ahora con ocho competidores (también como en Puebla). Pero la diferencia fue enorme. Entonces se terminó en histórico segundo lugar por países, escoltando a los casi invencibles sudcoreanos, gracias a nuestro acumulado de dos medallas de oro, y tres de bronce. Una señal muy prometedora -¿por encima de nuestras posibilidades reales?-, que de alguna forma se ha ido eclipsando poco a poco.

Nombres y… datos

Robelis Despaigne. (Foto: ESCAMBRAY.CU).

Robelis Despaigne. (Foto: ESCAMBRAY.CU).

La comitiva esta vez la integraron cuatro muchachas: Glenhis Hernández (división de los 73 kilogramos), Yania Aguirre (49), Yamisel Núñez (53), Yislena Lastre (62). Y cuatro varones: Rafael Alba (87), Robelis Despaigne (+87), José Ángel Cobas (80), Fermín Quesada (63). Ninguno de ellos, como es conocido, pudo subir al podio. A lo ya dicho por Alba se puede unir una causa más: los descensos en el ranking, por no competir, llevan a tener que enfrentar a los rivales más fuertes durante los primeros combates.

Las campanas del periodismo habían alertado desde unos días antes que valía la pena estar pendientes. En Muju se iban a establecer las participaciones records de 971 concursantes de 183 países. Los anteriores eran de 928 taekwondistas y 142 naciones, en Copenhague 2009 (en la capital danesa la cubana Taimí Castellanos Estrada ganó medalla de plata). Era la edición número 23, después de aquella primera en Seúl, la capital sudcoreana, en el año 1973.Y la séptima vez, de esas 23 ediciones, que se disputaba en aquella nación (casi la tercera parte). ¿Hace falta recordar que son los padres de este deporte proveniente de un arte marcial? ¿O que habían ganado 167 de las 312 coronas repartidas, y un total de 232 de las mil 248? Le sigue España, pero la distancia entre ellos es mayor que la existente entre La Habana y Seúl: los ibéricos acumulan 22 y 109 (contra 167 y mil 248). Ahora los sudcoreanos conquistaron cinco de las 16 coronas.

En medio de esos datos resulta inevitable introducir a Cuba, y en ello no se puede olvidar que este milenario arte llegó de forma oficial a nuestra tierra como quien dice ayer: 10 de enero de 1987 (y de forma no oficial un año antes). Pero ni la falta de tradición, de condiciones, del roce necesario con los mejores exponentes, impidió algo trascendental reflejado en los archivos antes de que se tirara la primera patada en Muju: Lugar 14 entre los 67 países que habían podido ganar al menos una presea, con tres de oro-tres de plata-ocho de bronce (total de 14). Increíble. Y quizás preocupante, por la confianza que podía crear en que los resultados seguirían llegando…

Hora de levantarse

Glenhis Hernández. (Foto: JUVENTUDREBELDE.CU).

Glenhis Hernández. (Foto: JUVENTUDREBELDE.CU).

También se había alertado sobre algo trascendental: en suelo asiático no todo sería cuestión de números, sino también de calidad: la inscripción de todos los campeones olímpicos de Río 2016: 29 de los 32 medallistas.

Hay algo todavía peor a que lo ocurrido en Muju haya sido una crónica de una muerte anunciada. Es el segundo año consecutivo de un descalabro. No se olvida que para los Juegos Olímpicos de Río 2016 solo se pudo clasificar a un representante (Rafael Alba). Es evidente que en ello hubo errores estratégicos: todos los huevos se depositaron en una sola canasta (un clasificatorio). Y de ella solo Alba pudo salir con pasaje.

Lo que estaba en juego era muy importante. El taekwondo entró de forma oficial en el programa de los Juegos Olímpicos en Sydney 2000 (oro de Ángel Volodia Matos y plata de Urbia Meléndez). A partir de entonces siempre se habían ganado medallas en ellos: Atenas 2004 (plata de Yanelis Labrada), Beijing 2008 (bronce de Daynellis Montejo), Londres 2012 (bronce de Robelis Despaigne). Pero, como ya se sabe, la racha quedó rota ahora en Río 2016.

Al preguntarnos si era tan difícil evitar tal error, nos lleva a otra idea: hace falta, sin desconocer que el mundo de hoy es difícil y cambiante, que no tengamos que seguir sacando tantas nuevas enseñanzas.

“Las medallas del taekwondo han sido la que menos le han costado al movimiento deportivo cubano”, me dijo una vez Ramón Arias, artífice de los éxitos de las muchachas, y jefe de entrenadores hasta antes de los Juegos Olímpicos Río 2016.

Hablando de enseñanzas ya de cara al futuro, para que no se repitan lamentables errores. Hay una que le ha costado mucho: mantener, en cualquier circunstancia por difícil que sea, el autocontrol, el respeto a determinadas normas, y más en un deporte proveniente de un arte marcial. A estas alturas, por el tiempo transcurrido, preferimos recordar los hechos y no los nombres. En los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 se agredió a un árbitro (suspensiones de por vida para un atleta y su entrenador). Y en una de las premiaciones de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz 2014 una de nuestras competidoras hizo un mal gesto con un dedo (sanción inicial de un año), justo cuando se encontraba en su mejor momento, y está pendiente de volver o no.

Aunque hoy escribimos con cierto dolor, podemos ser optimistas y pensar que el taekwondo se va a recuperar. Sí, pero sin olvidarnos que se debe cuidar más.

MEDALLAS DE CUBA EN MUNDIALES (14)

Oro (3):

Gessler Viera Abreu (67 kg-Beijing 2007).

Glenhis Hernández Horta (73-Puebla 2013).

Rafael Alba Castillo (87-Puebla 2013).

Plata (3):

Juan Alfredo Escobar (83-Hong Kong 1997).

Yanelis Labrada Díaz (51-Garmisch-Partenkirchen 2003).

Taimí Castellanos Estrada (67-Copenhague 2009).

Bronce (8):

Nelson Sáenz Miller (+83-Hong Kong 1997).

Daynellys Montejo Poll (51-Madrid 2005).

Yaimara Rosario Ferrer (55- Beijing 2007).

Yania Aguirre Crespo (49- Puebla 2013).

Yamisel Núñez Valera (53- Puebla 2013).

Robelis Despaigne Sauquet (+87-Puebla 2013).

Rafael Alba Castillo (87-Cheliábinsk 2015).

Robelis Despaigne Sauquet (+87- Cheliábinsk 2015).

 

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Rafael Pérez

 
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