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Publicado el 14 Julio, 2017 por Dayán García La O en Deportes
 
 

Hay que salir a flote

La pelota cubana vive el peor momento de su historia y asumir esta realidad es el primer paso para volver a los momentos estelares que tanto hemos disfrutado

Por DAYAN GARCIA LA O

  • El experimentado lanzador tunero Yoelkis Cruz fue de los pocos aspectos positivos de Róterdam con 0,52 de promedio de carreras limpias en 17,1 entradas. (cubadebate.cu)

    El experimentado lanzador tunero Yoelkis Cruz fue de los pocos aspectos positivos de Róterdam con 0,52 de promedio de carreras limpias en 17,1 entradas. (cubadebate.cu)

    DEBERÍA ACOSTUMBRARME, pero no lo consigo; no en el béisbol de mis pasiones, no en el deporte que mi abuelo adoraba y que me enseñó a amar entre tantas loas y títulos de los años 90. Me parece que la mejor manera de honrar su memoria es no declararme nunca perdedor y aferrarme a la esperanza de un mañana, pero no hay margen para mantener hoy expectativas altas, al menos es más saludable poner los pies en la tierra. Dos selecciones cubanas regresaron con las manos vacías y un sinnúmero de decepciones de los tres eventos internacionales de este verano: la liga independiente canadiense americana, el tope frente a universitarios de los Estados Unidos y el torneo de Róterdam. De la experiencia en la tierra de la hoja de maple comentamos en la sección anterior de los desvaríos del pitcheo, de la falta de bateo oportuno, de la trifulca del último partido que dejó un forfeit y una pésima imagen ante la opinión pública. También adelantamos que con esos truenos la oportunidad ante los estudiantes estadounidenses sería más exigente, y con tres victorias consecutivas los locales aseguraron ganar el tope, sin que importaran mucho las dos victorias del adiós de los dirigidos por Róger Machado. De esta forma, después de que estos duelos se reanudaron en 2012, los universitarios del norte aumentaron la diferencia de cuatro triunfos a dos. Estados Unidos y su joven tropa, con varios jugadores que en un futuro inmediato darán de qué hablar en las Grandes Ligas, ganaron por barrida la versión de 2013 en su patio, y fueron mejores que los cubanos con cerrada pizarra de 3-2 en 2015, 2016 y ahora en 2017, o sea, tercera ocasión consecutiva que los de USA se llevan el crédito del enfrentamiento bilateral. Cuba barrió a sus rivales en 2014 y ganaron el dual meet de 2012 (3-2). En los últimos seis desafíos entre ambas naciones los del norte acumulan 16 victorias por 14 la armada cubana. Una rápida radiografía al tope deja números nada alentadores, los bates cubanos estuvieron con un espasmo de 194 de average, con 33 ponches en cinco partidos (matemática elemental: casi siete por encuentro) y 31 indiscutibles (seis dobles, un triple y un jonrón para anémico slugging de 263). Desde el montículo, la realidad cambió un poco si se compara con lo que traía el equipo de la Liga Can Am: 3.45 de promedio de carreras limpias, los bateadores contrarios conectaron para average de 251, con 30 ponches y 14 boletos en 44 entradas y un tercio de labor. Si entendemos que los juegos se ganan al producir carreras, entonces al sumar los 21 encuentros de la Can Am y los cinco del duelo bilateral, la principal selección de las cuatro letras anotó 103 veces y sus rivales pisaron el home en 166 ocasiones. En definitiva el periplo por el norte americano fue de siete triunfos y 19 reveses, un performance capaz de cortar las alas al más tozudo optimista. Y si con eso no bastara, una selección alternativa regresó de Róterdam con lo que puede calificarse como el peor momento de un team de las cuatro letras en suelo de tulipanes. Los dirigidos por el villaclareño Vladimir Hernández culminaron en el último lugar entre las cinco nóminas invitadas. La historia comenzó a toda vela, con triunfos consecutivos sobre Curazao (3-2), Japón (8-4) y Taipei de China (7-6). Lo que vino después fue pura debacle, derrota en el último juego de la clasificatoria ante Holanda (1-6), fracaso frente a Japón (2-5 en 10 entradas), risible desenlace adverso ante Curazao (3-5) y otra caída ante los locales holandeses en la batalla por el cuarto puesto (1-3). Reflexiono, ganarle 3-2 a Curazao y perder ante este rival en la pelota es tan doloroso como fue el Maracanazo para los brasileños en 1950. Que en el torneo a tus lanzadores le promedien contrarios de esa envergadura más de 300 (316 exactamente), o que tus propios bateadores queden en 258 de average, es tan frustrante como tener que analizar y escribir con objetividad de béisbol en la actualidad cubana. Ya veremos qué ocurre en lo que se avecina. Al menos se divisa una tabla de salvación, y es que seis nóminas (dos americanas) jugarán béisbol en los Juegos Olímpicos de Tokio, una competencia donde históricamente nuestra pelota ha dejado más de una huella. Debemos jugar en ese escenario de manera que despierte la pasión por el team Cuba sacándonos del lugar donde estamos hoy.


Dayán García La O

 
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