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Publicado el 24 Julio, 2017 por Dayán García La O en Deportes
 
 

BOXEO

La copa medio llena

Los Domadores no pudieron retener el título de campeones de la Serie Mundial en duelo ante los Lobos de Astaná
Cubanos y kasajos dirimieron una de las finales más reñidas de las series mundiales. (worldseriesboxing.com)

Cubanos y kasajos dirimieron una de las finales más reñidas de las series mundiales. (worldseriesboxing.com)

Por DAYÁN GARCÍA LA O

En el boxeo pasa parecido que con la pelota, somos eternos inconformes con cualquier resultado que no sea levantar el trofeo o llevarnos al cuello la medalla de oro. Y así ocurrió con los Domadores, equipo que quedó por debajo de las expectativas de los aficionados al pugilismo tras caer cinco victorias por seis en el duelo final de la séptima serie mundial.

Sucede que repetir la corona de la pasada edición pudo ser la antesala perfecta para el reto mayor que se avecina entre el 25 de agosto y el 2 de septiembre: el Campeonato Mundial con sede en Hamburgo (Alemania), al que Cuba llegará con la condición de líder por naciones en la versión precedente de Qatar 2015, gracias a cuatro títulos, dos subtítulos y un tercer lugar.

En definitiva, la velada final comenzó distorsionada por la directriz del organismo rector del deporte que obligaba al país sede a cubrir todos los gastos del cartel, y ante la imposibilidad de Cuba de cumplir con semejante mandato se perdió la calidad de local y el espectáculo que representa para el público conocedor cubano disfrutar en el Coliseo de la Ciudad Deportiva de los dos mejores elencos de la justa.

Con ese hándicap de cumplimentar todos los combates en casa del rival, los domadores no cumplieron los pronósticos precompetencia y cedieron en la pelea de desempate, que en esta fase se reservó para la división de los 52 kilogramos. Esto por supuesto, llenó de dramatismo la decisión, en la que algunas torres se derrumbaron.

Una vez más quedó por debajo el campeón mundial de los 49 kilogramos Yohanys Argilagos, quien cedió en la primera pelea. Luego sucumbió el matancero Javier Ibañez (56 kg), en tanto llegaron tres triunfos consecutivos para Cuba: Andy Cruz (64), Arlen López (75) y Erislandy Savón (91). Por supuesto, que ganar 3-2 el formato C1 presagiaba una victoria fácil para los antillanos, una vez que este apartado fue el más inestable en la actual temporada, y más cuando el otro subgrupo inició con fácil triunfo del espirituano Yosvany Veitía (52).

Lo que vino después ni el mismísimo Mandrake el mago lo podía imaginar: derrotas de los pinareños Lázaro Álvarez (60) y Roniel Iglesias (69) que emparejaban las acciones, mientras que Julio La Cruz devolvió las esperanzas con su triunfo en los 81 kilos, pero no respondieron ni el elegido YoandyToirac (+91), ni la carta bajo la manga Frank Zaldívar (52), y los lobos de Astaná levantaron el trofeo de campeones, al derrotar por segunda vez a Cuba en estas instancias.

El sabor amargo que dejó esta actuación pasa por diversas miradas. Sigo pensando que la escuela de boxeo en la mayor Isla antillana tiene suficientes efectivos para darle agua al dominó y confiar en segundas y terceras figuras en cada una de las divisiones, por encima de lo que significan las insuficientes escaramuzas en algunas divisiones.

Nuestros principales especialistas, después de un año olímpico con todo lo que eso significa desde el punto de vista mental y físico, no pararon prácticamente la actividad por la serie mundial y otras competiciones como el clasificatorio continental que repartió los cupos al torneo del orbe.

Puede que los boxeadores cubanos sean los más vistos del planeta. Preguntémonos cuántos kasajos que participaron en la discusión de la corona en la serie estarán defendiendo los colores de su país en el campeonato del mundo. Y esto es la verdadera fortaleza de un deporte, más la potencia colectiva que la calidad individual de algún exponente, y de la primera condición a nosotros aún nos sobra.

Pero todo no es gris cuando uno se detiene a pensar en que son dos títulos e igual cantidad de subcampeonatos en cuatro presentaciones en estas lides, o en el segundo lugar por países en los olímpicos de Río 2016, o simplemente en las 71 medallas de oro mundiales o en los 37 oros olímpicos, regresa la satisfacción y la confianza en el buque insignia del deporte cubano.

En Hamburgo este equipo buscará poner otra vez el mundo a sus pies, o mejor, a sus puños. Por ello, ante esta derrota con Kazajistán, me sumo al grupo de los que ven la copa medio llena.


Dayán García La O

 
Dayán García La O