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Publicado el 18 Febrero, 2018 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

HISTORIAS DEPORTIVAS

No somos un balón

Un vistazo a las copas mundiales de fútbol celebradas en años terminados en ocho
Una foto histórica: el equipo cubano de 1938.  (Crédito de la foto: Autor no identificado).

Una foto histórica: el equipo cubano de 1938.
(Crédito de la foto: Autor no identificado).

Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS

Nuestro planeta se transformará muy pronto. No se trata de un pronóstico de la astronomía: El 14 de junio va a adquirir, una vez más, toda la forma y el aspecto de un balón de fútbol. Ese día, por supuesto, se inicia la tan esperada Copa Mundial de Rusia 2018.

Y mientras llega el pitazo inicial hoy proponemos una nueva incursión por el laberinto de curiosidades deportivas. Les echamos ya antes un vistazo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en años terminados en ocho (como el almanaque que ahora tenemos colgado en nuestras paredes). Le toca el turno entonces a las siempre muy seguidas copas mundiales de fútbol.

Va a ser prudente, en medio del disfrute, mantenernos atentos. Lo decimos recordando unas ideas de Fidel: “Entre juego y juego de la Copa Mundial, las diabólicas noticias se van deslizando poco a poco, de modo que nadie se ocupe de ellas”, afirmó una semana después de comenzada la de Sudáfrica 2010.

No se olvida tampoco que la de Argentina 1978, a la cual volveremos, fue montada bajo los designios del militar y dictador Jorge Rafael Videla (1925-2013), presidente de facto por una Junta Militar. El Gobierno trató de demostrar que en el país existía libertad. Videla tuvo suerte: la selección local ganó el mundial, y él fue aprovechando los buenos resultados para intentar demostrar que el pueblo apoyaba a la dictadura. En el estadio Monumental se habían reunido 7 483 espectadores. Y una buena parte de ellos, una multitud enardecida, lo aclamó cuando le entregó el trofeo a la selección de casa. Como si nada pasara. ¿Pero lo aplaudían a él o al equipo?

1938: ¡Un equipo cubano!

¿Recuerdan todos los lectores que hubo un once cubano en la primera Copa celebrada en un año terminado en ocho?

Ocurrió en la tercera versión, en Francia 1938, realizada tras las de Uruguay 1930 y la de Italia 1934, ganadas en ambos casos por los anfitriones. Los italianos, por cierto, aprovecharon la cita que nos ocupa, para ganar la segunda de sus cuatro coronas.

Esa ha sido la única participación de una selección cubana en un mundial de mayores, y la primera de una nación caribeña. Sí, no olvidamos, se nos hizo una invitación tras los desacostumbrados retiros de Colombia, El Salvador, Costa Rica y Surinam.

(Es necesario recordar también, fuera de este tema, que los cubanos han participado en este deporte en dos Juegos Olímpicos: los de Montreal 1976 –se logró empate a cero con Polonia–, y Moscú 1980, en los cuales llegó a cuartos de final).

En Francia 1938 hubo 15 equipos divididos en cuatro grupos (Austria tras haber clasificado no compitió), y la final dejó el triunfo de Italia sobre Hungría, por 4-2 (primera mitad de 3-1).

¿Les fue mal a nuestros compatriotas? No lo parece: terminaron séptimos. Los antecedieron: 1. Italia, 2. Hungría, 3. Brasil, 4. Suecia, 5. Checoslovaquia y 6. Suiza. Por detrás quedaron: 8. Francia, 9. Rumania, 10. Alemania, 11. Polonia, 12. Noruega, 13. Bélgica, 14. Países Bajos, 15. Indias Orientales Neerlandesas.

Primero empataron 3-3 con Rumanía. Luego, en un partido de repetición, la vencieron 2-1. Suecia los goleó en cuartos de final (0-8). En definitiva archivaron tres puntos, una victoria, un empate, una derrota, cinco goles a favor, doce en contra (pesó mucho ese 0-8), diferencia de menos 7, rendimiento de 50 por ciento.

Y la pregunta es inevitable: ¿Cuándo volveremos a una Copa?

1958: Llegó Pelé

Pelé: para unos el mejor de la historia. Para otros: Maradona. (Foto: el-aji.com).

Pelé: para unos el mejor de la historia. Para otros: Maradona.
(Foto: el-aji.com).

Los brasileños, reyes del fútbol, no habían podido ganar. La historia cambió en la quinta, celebrada en Suecia 1958. Se dieron el lujo incluso de golear a los de casa en la final, con marcador de 5-2. Una fiesta de la samba balompédica.

En aquel partido el jovencito Pelé (o Edson Arantes do Nascimento), de 17 años, marcó dos goles, que lo dejaron segundo al sumar 6 durante la competencia, junto al alemán Helmut Rahn, escoltando de lejos al francés Just Fontaine, quien anidó 13 veces.

La tropa de Pelé, Vavá, Zagallo y compañía, fue contundente: cinco victorias, un empate (a cero con Inglaterra), 16 goles a favor, cuatro en contra, más 12 de diferencia, rendimiento de 91.7 por ciento.

Y se convirtió en la primera en ganar un mundial fuera de su continente (lo hicieron otra vez 44 años después en Asia, en el de Japón-Sudcorea 2002).

Pelé, considerado por muchos el mejor jugador de todos los tiempos –otros muchos creen que es Maradona-, sumó después otras dos coronas: Chile 1962 y México 1970 (Inglaterra ganó como local entre una y otra la de 1966).

1978: A tiempo extra

Kempes contra Holanda en la final de 1978.  (Foto: taringa.net).

Kempes contra Holanda en la final de 1978.
(Foto: taringa.net).

Vaya casualidad. Argentina nunca había sido campeona cuando organizó la de 1978 (oncena edición). Y lo fue, como ya escribimos. Ese fue, por cierto, el regreso a América de la competición, luego de la de Chile 1962.

Ahí en 1978 llegó el balón Adidas Tango, dotado de mayor impermeabilización, el cual se mantuvo durante cinco mundiales.

El partido final resultó de “rompe corazones”. Los gauchos se pusieron delante (1-0) en el minuto 38, gracias a Mario Alberto Kempes, líder goleador, con seis. Así se fueron al descanso tras los primeros 45 minutos. Y faltaban solo ocho minutos para el momento del último pitazo cuando a los 82 llegó el empate de los europeos, obra de Dirk Jacobus Willem Nanninga. Hubo que ir entonces al alargue, en el cual apareció otra vez Kempes (a los 105) y Daniel Bertoni (a los 115), para el definitivo 3-1. Entonces… como si nada pasara.

1998: Convulsiones

Francia se convirtió en 1998 en el tercer país en organizar dos (los otros habían sido México e Italia). Quiere decir –repasemos la curiosidad–, que ha acogido dos de las cuatro celebradas en años terminados en ocho. Y aprovechó en casa aquella decimosexta porfía para triunfar por primera y única vez.

Lo hizo a todo lo grande, desarmando en la final con goleada de 3-0 a los brasileños, favoritos para defender su título. Zinedine Zidane sentenció el rumbo desde la primera mitad, con par de goles de cabeza, conseguidos en los minutos 27 y 45+1. Llegó todavía un tercero, a los 90+2, logrado por Emmanuel Petit.

Hubo mucha polémica alrededor del astro sudamericano Ronaldo (Ronaldo Luís Nazário de Lima), autor de cuatro goles, y proclamado el mejor jugador. Horas antes de la final sufrió en el hotel una serie de convulsiones que pusieron en duda su participación. “Estaba más amarillo que nuestra camiseta”, dijo su también muy famoso compañero Roberto Carlos da Silva. A pesar de ello fue dado de alta. En el juego tuvo un choque en el aire con el portero Fabien Barthez. El árbitro no marcó falta a favor de Ronaldo.

Croacia, en su primera asistencia tras la desintegración de Yugoslavia, finalizó tercera, y uno de sus jugadores, Davor Šuker, terminó como líder goleador, con seis.

Fue una competencia llena de tarjetas rojas: 21, récord hasta ese momento, modificado después por las 28 en Alemania 2006. Es decir: ocho años después en las canchas hubo más “leña”.

Último minuto

Los pronósticos se van disparando mientras más nos acercamos a Rusia 2018. Un colega de nuestra revista, Giovanni Martínez, muy seguidor del fútbol, se inclina por una semifinal entre Francia y Brasil. La otra a cargo de Argentina y Alemania. “No me atrevo a dar los ganadores en ellas. Tampoco cuál será campeón”.

Cuando lo escuchamos nos vino a la memoria otro vaticinio, ya publicado en BOHEMIA, en el cual se afirma que “el horóscopo chino nunca falla”. En esa línea se recuerda que 2018 es Año del Perro (comienzo el 16 de febrero y sucede cada 12 años), y que en ellos siempre han ganado o Brasil o Italia. Los sudamericanos lo hicieron en Suecia 1958, México 1970, Estados Unidos 1994. Y los europeos en Italia 1934, España 1982, Alemania 2006. ¡Ahora ellos no clasificaron! El dato es muy pintoresco: si el horóscopo chino no falla, Brasil ganará por sexta ocasión. Y seguro veremos entre nosotros muchas camisetas verde-amarillas… Quizás hasta algún que otro baile de samba.

Esperemos. Y vamos a disfrutar esa copa como merece. Sin olvidarnos de que, en realidad, el mundo no es un balón de fútbol.


Rafael Pérez

 
Rafael Pérez