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Publicado el 1 Junio, 2018 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

A propósito del Día de la Infancia

¿Aparecerá Capablanca?

Un importante espacio también para los niños
Una vista del Buscando a Capablanca. (RICARDO LÓPEZ HEVIA/GRANMA)

Una vista del Buscando a Capablanca. (RICARDO LÓPEZ HEVIA/GRANMA)

Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS

Había que ver la alegría en sus rostros… Y la utilidad que el ajedrez deja no solo en sus vidas de hoy, sino también en las de mañana. Una fiesta que involucró de forma directa a 160 niños. Ellos, con todo entusiasmo, fueron los protagonistas del torneo Buscando a Capablanca, que por segundo año consecutivo se realiza dentro del memorial a nuestro campeón mundial (de 1921 a 1927).

Eran de veras impresionantes los datos que rondaban los tableros en el céntrico hotel Habana Libre, a donde por suerte regresó esta edición número 53, todavía sin definición cuando escribimos esta nota. Hace un año, en Varadero, participaron 68 niños, incluido uno no cubano. Esta vez, entre los 160 ya mencionados (más del doble a los de entonces), se encontraron, además de los de casa, representantes de España, México, Costa Rica, Panamá.

Una excelente idea que se encuentra en la frecuencia, de la importancia que le concedieron al ajedrez Fidel y Che. Y nos pareció importante escuchar a algunos de los participantes…

Nos encontramos a uno con un nombre revelador: Leinier (sus apellidos son Navarro Herrera), cienfueguero de 12 años de edad: “Mi mamá me lo puso. Le gustó el nombre del destacado ajedrecista cubano Leinier Domínguez. No lo conozco. Mi primera meta es ser Maestro Fide. El año pasado terminé con plata en sub 12. No lo esperaba. Ahora será difícil repetirla: hay jugadores mucho más fuertes”.

Y eso es una buena noticia dentro de la buena noticia…

Las partidas de ellos son por la mañana; por la tarde tienen la posibilidad de ver a los más encumbrados, incluidos los que tienen la suprema categoría de Gran Maestro, por la que sueñan.

Derek González Hernández, de 10, llegó desde el municipio de Remedios, en Villa Clara. “Es la primera vez que participo. Me seleccionaron por ser uno de los tres de la preselección de mi provincia. Quiero llegar a ser Maestro Internacional, no… ¡Gran Maestro!”. Un entretelón: Hace poquito más de medio año, en octubre, comenzó su andar entre reyes, damas, caballos… “Mi maestro, Augusto de la Caridad García, me enseñó. Y por eso pude llegar hasta aquí”.

Ha recorrido un camino más largo Milagros Gómez Gómez, santiaguera de 11: “Llevo tres años jugando. Mi mamá lo practicaba y quiero ser como ella. Poco a poco llegaron los resultados: por ejemplo, quedé tercera en el nacional categoría sub10”.

Ana Laura Fernández, cienfueguera de 11, lleva cinco dando jaques. Y fueron tantos que en 2017 terminó subcampeona nacional sub10. “Todo ha sido posible gracias al esfuerzo de mis padres, profesores y compañeros”.

Karen Torres Silvera, granmense de 10 años, merece haber sido convocada, debido a sus buenos resultados: campeona en 2017 del grupo infantil Papalote, dentro del torneo Céspedes, y también de la primera convocatoria al Buscando a Capablanca.

“Mi hermana estaba en el ajedrez. Sus profesores me embullaban. Yo les decía que no, porque no me gustaba. En segundo grado les dije que sí, pues comenzó a interesarme. Para mí es muy importante haber participado en esta edición. Es un gran torneo internacional. Lo sigue todo el mundo. Es un éxito en mi carrera ajedrecística. Espero ganarlo”.

Ah… para adornar la fiesta había unas piezas gigantes de ajedrez, y no son pocos los niños a los que se les veía atraídos por ellas.

Los infantes, en los momentos en que no se encontraban frente a los tableros, conversaban de ajedrez y de otros temas; jugaban con celulares; hacían chistes y fomentaban nuevas amistades…

Se encontraban atentos, también, desde la perspectiva de sus edades, a cuanto ocurría en el Capablanca. Veían cómo en el grupo Élite se acercaba a la corona el estadounidense Samuel Shankland, el de más alto Elo, con un 2701 logrado en abril, cuando dominó el campeonato nacional de su país, y sobrepasó por primera vez la barrera de los 2070. Llegó con un estilo muy incisivo, sin buscar tablas, tratando de ganar todas sus partidas.

Los conocedores de entretelones seguro estarán extrañando la no presencia esta vez de un asistente acostumbrado muy querido aquí. Sí, el Gran Maestro ucraniano Vassili Ivanchuk, simpatizante de Cuba, quien en 2016 ganó por séptima ocasión un Capablanca. Antes lo hizo en 2005, 2006, 2007, 2010, 2011 y 2012.

Es hasta hermoso el nombre de esta competencia dentro del torneo: Buscando a Capablanca. Y casi no hace falta escribirlo: hay algo más importante que hallarlo. Se trata, vamos a recordarlo, de los beneficios que el ajedrez ha dejado ya en estos niños.


Rafael Pérez

 
Rafael Pérez