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Publicado el 30 Junio, 2018 por Dayán García La O en Deportes
 
 

BÉISBOL

Un tesoro para la Isla

Los pineros ganaron el primer título de su historia en un evento beisbolero de carácter nacional

Por DAYÁN GARCÍA LA O

  • El equipo sub 23 de la Isla le dio el mejor regalo a su afición. (YULIET PÉREZ CALAÑA)

    El equipo sub 23 de la Isla le dio el mejor regalo a su afición. (YULIET PÉREZ CALAÑA)

    DESPLAZADA LA ATENCIÓN por el empuje del Mundial de Fútbol, la final de la Serie Nacional de Beisbol para menores de 23 años resultó histórica para las dos nóminas contendientes. Debutantes en la discusión del primer lugar en esta categoría, Las Tunas e Isla de la Juventud brindaron tal vez la mejor de las finales de este tipo de competencias. El resultado final hizo temblar la segunda isla más grande del archipiélago cubano aquel sábado 23 de junio de 2018. La afición de los piratas, una de las más fieles y comprometidas del país, dejó a un lado los partidos de fútbol (en esa fecha jugaba Alemania) y repletó el estadio Cristóbal Labra para vivir con intensidad cada out, cada carrera, cada acción, hasta fundirse en un abrazo colectivo, en un grito, y en las humeantes caldosas y los machos asados que pulularon en cada esquina de Nueva Gerona, según reportes desde ese lugar. Pienso ahora en peloteros como Carlos Llanes, Gervasio Miguel, Alexander Ramos, Michel Enríquez y otros que defendieron los colores del municipio especial. Los equipos de la Isla siempre se han dedicado a desbaratar pronósticos de los más entendidos, es habitual que naveguen (literal y metafóricamente) contra viento y marea. Son incontables los viajes dobles para los beisbolistas pineros, en ómnibus recorren todo el país, mientras que en catamarán entran y salen de su terruño, una travesía desgastadora que escenifican una y otra vez. Tony Lozada, comentarista deportivo de la emisora pinera Radio Caribe, me comentó en una oportunidad que los jugadores que llegan a la Isla para integrar sus nóminas se quejan al principio de la rigurosidad del entrenamiento en esos parajes, y esto tiene que brindar sus frutos. La Isla de la Juventud en el torneo sub 23 se agarró de lo épico, clasificó con un cierre de mil quilates tras los partidos suspendidos por la lluvia y en los que todas las miradas se dirigían a matanceros y pinareños. Luego vinieron de abajo en la semifinal para silenciar el estadio Cinco de Septiembre y acabar con las ilusiones de los más ganadores de la etapa eliminatoria. Por cierto, también los tuneros remontaron la semifinal oriental ante los favoritos granmenses, por si fuera poco las dos provincias que discutieron la final de la Serie Nacional número 57. En la final hubo de todo, pero la tensión no desapareció ni un instante. Partidos parejos, remontadas, joyas de pitcheo, defensa hermética, control descomunal de los serpentineros, innumerables jugadas tácticas, todo eso se vivió, claro sin que nos ciegue la pasión y dejemos de ver las carencias de la actualidad. Las individualidades, en equipos como el pinero, a veces se sacrifican ante el empuje colectivo, pero en esta oportunidad sería imperdonable no referirse a los serpentineros Jonathan Carbó –con dos victorias claves en la final–, Yainel Alberto Zayas, Raúl Guilarte y Raúl Alejandro González. En el caso de los dos primeros seguramente tendrán grandes responsabilidades en la serie de mayores a las órdenes de Jose Luis Rodríguez Pantoja, en tanto que con Guilarte, líder en salvamentos con 14 (cuatro en los play off), ya apareció el perfecto escudero y relevo del taponero histórico de este terruño, Danny Aguilera. También hay que destacar la continuidad que mantienen provincias como Las Tunas y Granma, lo que obliga a pensar en que deben seguir dando pelea en series nacionales en el futuro mediato. Y aunque quedaron en el camino, se mostró una generación de cienfuegueros con condiciones reales para que regrese la euforia a los parciales de los elefantes, aquellos que gozaron hace un quinquenio con aquel equipo vestido de bronce. Ganó la Isla al final, en trepidantes encuentros que provocaron un mar de emociones entre los que fueron al estadio, y aquellos que no tuvieron otra opción que verlo de forma diferida por la televisión. El sábado 23 de junio de 2018 será una fecha difícil de olvidar en el municipio especial, porque en esa jornada fueron muchísimos los que cambiaron el fútbol por el béisbol, las gambetas por las bolas y los strikes, y consiguieron el merecido premio de sentirse ¡CAMPEONES!


Dayán García La O

 
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