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Publicado el 16 Julio, 2018 por Giovanni Martinez en Deportes
 
 

Claves para entender el ruso

Francia alzó la Copa por segunda vez en su historia
Los últimos mundiales han tenido campeones europeos, Italia ganó en 2006, España en 2010, Alemania en 2014 y Francia en 2018. La pugna entre América y el Viejo Continente se ha desnivelado notoriamente (9-12). (Foto: Getty Images)

Los últimos mundiales han tenido campeones europeos, Italia ganó en 2006, España en 2010, Alemania en 2014 y Francia en 2018. La pugna entre América y el Viejo Continente se ha desnivelado notoriamente (9-12). (Foto: Getty Images)

Por GIOVANNI MARTÍNEZ

A pesar de que Rusia había organizado una infinidad de juegos en su geografía, incluso Olimpiadas, por vez primera tramitó una Copa Mundial de Fútbol.

Durante un mes el lenguaje del más universal de los deportes pareció modificarse en la enredada cita de la nación más extensa del orbe. Este, sin lugar a dudas, no fue un torneo común.

La mayoría de los pronósticos apuntaban a una final entre Alemania y Brasil. Además, España y Argentina se pintaban para ubicarse entre los cuatro grandes, como también el campeón, Francia.

De los semifinalistas en esta edición de Rusia, –todos europeos– solo los galos eran candidatos para colarse en la anhelada instancia, antes del pitazo inicial el 14 de junio. Sin embargo, se vieron acompañados de naciones que no aparecían en el papel como aspirantes al trono, o al menos, no todas de un golpe.

Hablamos de Bélgica, Inglaterra y la finalista Croacia, escuadras fuertes sí, pero muy pocos podían ubicarlas –previo a la competencia– por encima de los históricos.

¿Favoritas?

Kylian Mbappé: segundo jugador más joven que anota en una final mundialista. (Foto: as.com)

Kylian Mbappé: segundo jugador más joven que anota en una final mundialista. (Foto: as.com)

Los rusos son muy hospitalarios y les encanta recibir visitas en casa. Para los huéspedes siempre hay una taza de té y un plato de dulces.

Sin embargo, esto no sedujo a los teutones, pues fueron los primeros –de los señalados– en recoger las maletas una vez terminada la fase de grupos. Otras escuadras importantes también se despidieron en las siguientes instancias, Argentina y España, por ejemplo, lo hicieron en octavos de final.

Los albicelestes cayeron ante una Francia que por velocidad le generó un sinfín de problemas a una defensa que se anunciaba desde el inicio como muy lenta. En la intrigante Kazán, de mezquitas e historia milenaria, el intrépido jovencito Kylian Mbappé fue también un enigma para la envejecida zaga de los sudamericanos.

Los españoles, por su parte, se ahogaron en su mal juego ante la escuadra de Rusia. Si bien no era el pronóstico de ningún especialista, es oportuno recordar que los ibéricos no avanzan en mundiales de fútbol. La historia no miente y suele pesar en este deporte. Así que estuvimos en presencia de la España de siempre, pues a pesar de ser una selección que conquistó seguidores en Cuba y el mundo después de titularse en Sudáfrica 2010, aquel fue solo un resultado aislado.

En 1990 y 2006 fueron eliminados en octavos, mientras que en el 34, 86, 94 y 2002 en cuartos. No participaron en los años 30, 38, 54, 58, 70, 74 y abandonaron el Mundial en la primera ronda durante las lides del 62, 66, 78, 82 (jugado en España), 98 y 2014.

Previo al título que firmó Andrés Iniesta con aquel golazo en tiempo extra frente a Holanda, la mejor actuación de la roja había sido un cuarto lugar, conseguido en Brasil 1950, cuando perdieron el partido por el tercer puesto frente a Suecia, en aquella legendaria cita que significó el segundo lauro para Uruguay, inmortalizado como el Maracanazo.

Por tal motivo, la selección absoluta de España no conserva una tradición ganadora que le avale en estas convocatorias, aunque sí una excelente nómina, pero resulta que en versiones anteriores la ha tenido aún mejor y tampoco ha brillado.

El pentacampeón Brasil sí posee una historia dorada, y en cambio, cedió ante Bélgica en cuartos de final. La verdeamarela había elevado su nivel en cada partido, pero volvió a decaer frente a los diablos rojos, una escuadra con talento en todas las líneas, que aun sin ser favorita se plantó dura en la cancha y tras una ventaja de dos goles, fue áspera y dejó pocos espacios a los del gigante sudamericano.

La estrella de la canarinha, Neymar, se reafirmó como el Jorge Perugorría de Brasil. Un gran actor con pocas opciones en tiempos de videoarbitraje. Además, dejó medio balón de oro en Rusia.

Así podemos resumir la inesperada trayectoria de los favoritos: Alemania terminó en fase de grupos, España y Argentina en octavos y Brasil en cuartos de final.

Las cuatro escuadras abandonaron territorio ruso mucho antes de lo previsto y continuaron en Mundial, pero desde casa, frente al televisor.

Minutos de coraje

La afición croata presenció los partidos más duros y largos del Mundial. (Foto: es.sports.yahoo.com)

La afición croata presenció los partidos más duros y largos del Mundial. (Foto: es.sports.yahoo.com)

Sin esos históricos, gran parte del show se lo robó Croacia, selección que, antes de la final, acumulaba más horas de juego bajo el cielo ruso que ninguna otra.

Tres partidos consecutivos con prórroga y dos de ellos decididos en penales: Dinamarca en octavos de final y en cuartos frente a los locales. Mientras, en la semifinal remontaron un duro choque a los ingleses en el alargue. Si sumamos, los balcánicos sacaban un partido extra y un día menos de descanso antes de disputar la Copa. En cambio, los franceses habían liquidado a sus tres rivales de las fases decisivas en solo 90 minutos.

Todo estaba listo para que los incansables guerreros del mar Adriátrico intentaran hacer realidad su sueño, pero la magia fulminante de les bleus fue un indiscutible despertar y con goles de Mandzukic en propia puerta (primer autogol de una final mundialista), Griezmann de penal –VAR mediante–, Pogba y Mbappé, hicieron vibrar de alegría a toda Francia y concluyeron una actuación casi perfecta bajo el cielo ruso, al conseguir un total de seis victorias y tan solo un empate, registrando así un porcentaje de efectividad del 88 por ciento en la competición.

Kylian Mbappé recibió el premio de mejor jugador juvenil del certamen y con menos de 20 años ha empezado a escribir su nombre con letras doradas en la historia del fútbol mundial, pues se convirtió, gracias a su gol contra Croacia, en el segundo jugador más joven en anotar en una final de Copa del Mundo. El crack del PSG lo hizo con 19 años y 207 días. Solamente Pelé, durante el Mundial de Suecia 1958 lo supera, ya que en aquella final contra los anfitriones anotó en dos ocasiones y consiguió la gesta con 17 años y 251 días.

En tanto, el director técnico Didier Deschamps se convirtió en el tercer hombre en ganar el trofeo como jugador y entrenador, sumándose al brasileño Mario Zagallo y al alemán Franz Beckenbauer.

De este modo Francia se consagró como bicampeona del mundo, tras 20 años de espera, desde 1998.

VAR, la gran estrella

Gracias al VAR la tasa de injusticias disminuyó considerablemente. (Foto: abc.es)

Gracias al VAR la tasa de injusticias disminuyó considerablemente. (Foto: abc.es)

Así como se lee, ni Lionel Messi, ni Cristiano Ronaldo. En todo caso Kylian Mbappé y Luka Modric, quienes recibieron premios individuales. El astro del Real Madrid no alzó la Copa, pero lo hecho en territorio ruso le bastó para ser seleccionado como el mejor de la lid, aunque realmente el Video Assistant Referee (VAR, por sus siglas en inglés) o simplemente videoarbitraje, se convirtió en el gran protagonista de Rusia 2018.

“El VAR no está cambiando el fútbol, sino que lo está haciendo más limpio, más honesto, más transparente y más justo”, dijo Gianni Infantino, presidente de la FIFA.

Y no es menos cierto. Muchas dianas llegaron por intermedio de este grupo de árbitros que, sentados frente a varios monitores, indicaron objetivamente al colegiado –quien sudaba correteando en el terreno– la verdad de las jugadas, acciones que normalmente no consiguen apreciar a simple vista debido a la velocidad en que ocurren. Tras el aviso, el principal sonaba su silbato y se dirigía hacia un televisor cercano al terreno, para luego de unos segundos, en comunión con el resto de los jueces, tomar una decisión.

Pero claro, todo no está resuelto, queda el problema inevitable de la interpretación humana. Un mal árbitro lo seguirá siendo, los partidos de Inglaterra ante Túnez en la fase de grupos y más adelante en octavos frente a Colombia fueron claros ejemplos.

El VAR no hace desaparecer el error humano, más bien lo acota a dimensiones menores, pero se probó que cuando el colegiado decide con ayuda de la tecnología, lo hace mejor. Su uso permitió que la tasa de injusticias descendiera considerablemente.

Y así nosotros también bajamos el telón. La fiesta de Rusia nos contagió fácilmente. Todos la sentimos en la piel, como reza el tema de David Blanco y Laritza Bacallao.

Hoy Qatar 2022 se ve lejos, le anhelaremos sobremanera en los siguientes cuatro años, tiempo suficiente para seguir soñando fútbol. Fantasías que siempre se hacen realidad ante nuestros ojos gracias al mejor equipo, que no será necesariamente el campeón, sino el que prefieras. Por el momento, la historia moderna del más universal de los deportes se ha escrito en ruso y fueron los galos quienes mejor la interpretaron.


Giovanni Martinez

 
Giovanni Martinez