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Publicado el 29 Julio, 2018 por Dayán García La O en Deportes
 
 

Guerra perdida en Plaza de la Paz

La selección cubana concluyó con plata en la modalidad de baloncesto 3x3, conocida en Cuba popularmente como guerrilla
Guerra perdida en Plaza de la Paz.

Clenia (27) fue un baluarte de juego para el equipo Cuba, con promedios cercanos a los 15 puntos por partido. (Foto: JOSÉ TITO MERINO).

Por Dayán García La O, enviado especial de BOHEMIA

Barranquilla, Colombia.- Un escenario eminentemente urbano como la afamada Plaza de la Paz se ha convertido por estos días en el epicentro del deporte de las canastas en la edición 23 de los juegos regionales más antiguos del mundo.

La música a altos decibeles, las jugadas espectaculares, los donqueos que provocan la algarabía del público, hacen del baloncesto 3×3 un espectáculo en toda la extensión de la palabra.

Una cancha sintética fue montada en el Centro de la Plaza de la Paz, un lugar construido frente a la Catedral Metropolitana María Reina para recibir en 1986 al Papa Juan Pablo II. El sitio es un lugar con wifi libre para que los jóvenes se reúnan para disímiles actividades y durante cuatro días se volvió un altar al baloncesto urbano, el deporte más popular en los barrios.

En esta cancha Cuba debutó en el 3×3 en un evento internacional con su equipo de mujeres y dominó a su antojo la etapa clasificatoria, aunque después cedieron en la final ante Venezuela. Esta medalla de plata deja un sabor amargo por lo mostrado por el conjunto durante toda la justa, incluso con una victoria en su grupo ante las propias venezolanas-

Resulta que Clenia Noblet, Yusleidy Miranda, Eilén Gilbert y María Pérez se creyeron campeonas antes de que se acabara la competencia y jugaron en la discusión del título como si fueran unas escolares, dejando a un lado el plan táctico propuesto y brindando al contrario la posibilidad de hacer su juego.

La derrota de Cuba fue de 16-21, pero lo más trascendental es que las venezolanas consiguieron seis triples, precisamente lo que tenían que defender las antillanas. Sin dudas el exceso de confianza y la indisciplina táctica dieron todas las ventajas a las de la vino tinto, quienes desplegaron un juego rápido que liquidó desde afuera todo lo que quiso.

De esta forma, con el sabor que deja una plata cuando el oro estuvo tan cerca, el cuarteto de cubanas pasará a la historia como el iniciador de un camino que puede desembocar en mejores dividendos para esta disciplina deportiva, incluida ya en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Argentina y en los Olímpicos de Tokio 2020.


Dayán García La O

 
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