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Publicado el 14 Julio, 2018 por Redacción Digital en Deportes
 
 

Díaz-Canel inauguró el Salón del Deporte Cubano (+Video)

En la actividad se encontraban también Olga Lidia Tapia Iglesias, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido; José Antonio Torres Iríbar, primer secretario del PCC en La Habana; Reynaldo García Zapata, presidente del poder popular en la capital; y el Dr. C. Antonio Becali Garrido, titular del INDER, junto a una parte de la delegación que asistirá a los Juegos Centrocaribeños de Barranquilla

Por Jose Luis López

Díaz-Canel en el Salón del Deporte Cubano/ Jit

((Foto: Calixto N. Llanes/ Jit)

Miguel Díaz-Canel Bermúdez, miembro del Buró Político y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, dejó inaugurado este viernes el Salón del Deporte Cubano, instalado en un área del Coliseo de la Ciudad Deportiva capitalina.

En la actividad se encontraban también Olga Lidia Tapia Iglesias, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido; José Antonio Torres Iríbar, primer secretario del PCC en La Habana; Reynaldo García Zapata, presidente del poder popular en la capital; y el Dr. C. Antonio Becali Garrido, titular del INDER, junto a una parte de la delegación que asistirá a los Juegos Centrocaribeños de Barranquilla, que se inaugurarán el venidero día 19.

Díaz-Canel en la inauguración del Deporte Cubano/ Jit

(Foto: Calixto E. Llanes/ Jit)

Hacía mucho tiempo que se estaba gestando crear un salón donde se recogiera toda la historia del deporte cubano, la cual comenzó en momentos en que el talento del deportista no contaba con el apoyo de los gobiernos que imperaban, tanto en la época colonial, como la llamada República, expresó Díaz-Canel.

El mandatario cubano comentó que con el triunfo de la Revolución, y como una idea concebida por nuestro Comandante en Jefe de convertir el deporte en derecho de todo el pueblo, también se gestó, dentro de la Revolución, una revolución en lo que sería la cultura y el quehacer deportivo cubano.

Planteando el desarrollo del deporte como un elemento del estilo de vida más saludable para las personas, y con un concepto de deporte para todos, también llegamos, por idea de Fidel, a una concepción del deporte de alto rendimiento, aseveró.

Díaz-Canel firma el libro del Saón de la Fama/ Jit

(Foto: Calixto N. Llanes/ Jit)

Díaz-Canel destacó que durante todos estos años de Revolución el deporte cubano ha sido una de las conquistas y expresión de alegría y confirmación de valores patrios y humanos de nuestro pueblo. Es el deporte una de las actividades que más regocijo y más momentos de alegría habrindado a la población, afirmó.

En los actuales tiempos del deporte como mercancía, de la corrupción administrativa y del flagelo del doping, la Revolución Cubana, en un país con escasos recursos económicos y financieros, ha tratado de seguir manteniendo la moral y la dignidad de su deporte, aseguró Díaz-Canel.

También hemos sufrido el éxodo de un grupo de nuestros mejores atletas, como parte de la provocación subversiva que el imperialismo trata de imponer a nuestros deportistas, buscando una falta de compromiso con su Revolución, sentenció.

Díaz-Canel firma el libro de visitantes del Salón de la Fama/ Jit

(Foto: Calixto N. Llanes/ Jit)

Pero lo más importante son los que están aquí, los que salen al terreno con el valor de la dignidad y el compromiso, con el agradecimiento al pueblo que hace posible que se mantenga el deporte en las dimensiones que lo tenemos y también con el deseo de conquistar lauros y medallas de manera modesta, explicó el mandatario.

Antes de dejar inaugurado oficialmente el Salón del Deporte Cubano, en un área del coliseo de la Ciudad Deportiva, el Presidente cubano invitó a entrenadores y directivos de los distintos deportes a expresar sus compromisos de cara a la cita que se avecina.

También se realizaron reconocimientos a organizaciones y artistas encargados de la construcción del Salón, entre ellos el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, el Ministerio de Cultura, la UNEAC y la Empresa de Galerías de Arte Génesis.

Diplomas especiales recibieron Rolando Rodríguez Hasty, como creador de un museo en su casa del municipio holguinero de Antilla, y Santos Toledo Argudín, principal creador de esta obra. (ACN)

Nuestros triunfos son los del pueblo

Palabras de Tomás Herrera Martínez, presidente de la Comisión Nacional de Atención a Atletas, en el acto de inauguración del Salón del Deporte Cubano.

(Foto: Calixto N. Llanes/ Jit)

(Foto: Calixto N. Llanes/ Jit)

CON INMENSA alegría pronunciamos estas palabras en la inauguración del Salón del Deporte Cubano, en nombre del Movimiento Deportivo Cubano y en el coliseo de la Ciudad Deportiva, escenario de numerosos  eventos que han llenado de orgullo a nuestro pueblo.

La historia del deporte cubano contó siempre con jóvenes que saltaron sobre las barreras de su época e impusieron su voluntad individual y su talento en las competencias internacionales.

Fue la lucha del hombre sin recursos, cuyo tesón y calidad le condujeron a ingresar entre los grandes de nuestro deporte aficionado. Hubo, sí, grandes campeones como Ramón Fonst y José Raúl Capablanca, pero fueron genios que pudieron consagrarse a su disciplina. Eran excepciones. La norma era la derrota.

Eran tiempos en que el Andarín Carvajal reunía en las calles de La Habana, con limosnas públicas, los recursos para asistir a la Olimpiada de San Luis, en 1904; para regresar victorioso entre los finalistas de las carreras de fondo y ganar su sustento de portero de hotel o de cartero en navidades; y para morir, olvidado, bajo el puente de la Lisa, en un barrio marginal llamado Llega y Pon.

Eran los tiempos de Ángel García, cuidador de parques, quien atravesaba a pie la ciudad desde su empleo en La Habana hasta Marianao, para hacer sus entrenamientos. Y guardaba los centavos del pasaje para café con leche, por encontrarse cesante por obras públicas a su regreso del triunfo.

La realidad cubana de entonces obligaba a los jóvenes a buscar el sustento para sus hogares desde muy temprano y el campo de entrenamiento apenas era un sueño. En ese momento se buscaba hacer de la Patria, Patria.

Con  la llamada “República”, atletas como Julio Antonio Mella, Pablo de la Torriente Brau, Jorge Agostini, José Ramón Rodríguez, Marcelo Salado, Ormani Arenado, José Antonio Echeverría, Machadito, Giraldo Córdova Cardín y otros fueron más atletas de la libertad que del músculo.

El pueblo no contaba con las condiciones necesarias para practicar el deporte, la educación física y la recreación sana. Más de un millón de personas eran analfabetas, existía la discriminación racial y de otra índole, y se hacía difícil ganarse honradamente la vida, desenvolviéndose en un ambiente de miseria y explotación.

El profesionalismo hizo y deshizo ídolos. El dinero sobornó y corrompió a hombres e instituciones, de los cuales algunos alcanzaron la opulencia, pero casi todos murieron en la miseria.

La educación física estaba estampada en los presupuestos de los antiguos ministerios de educación, pero nunca se materializaron, aunque se recogían demagógicamente en grandes programas y solo en algunas escuelas de la burguesía se practicaba.

Con el triunfo de 1959, el 19 de marzo de 1962 se erradicó el profesionalismo deportivo en Cuba, vehículo de corrupción y obstáculo para la extensión del genuino espíritu de la Revolución. Quedó abolida, también en este sector, la explotación del hombre por el hombre.

No volvería nunca más un atleta cubano a pasar por semejantes vergüenzas. Sus triunfos serían los del pueblo, sus esfuerzos los del pueblo, que peldaño a peldaño le aplaudirían su tesón, sabedor de que con ellos estaba bien representado.

La inmensa obra que se inaugura hoy recoge los antecedentes del deporte en Cuba, el desarrollo alcanzado hasta la fecha, que es producto de la obra revolucionaria que ha puesto en el centro de su atención al ser humano, a su felicidad, salud y bienestar. Se trata de la concreción del pensamiento de nuestro querido Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

«El fin número uno es promover con el desarrollo del deporte el bienestar y la salud del pueblo y el fin número dos, buscar campeones», aseguró el Comandante en Jefe en una histórica alocución.

No ha sido fácil escalar los lugares que hoy ostentamos. No ha sido fácil formar figuras como Stevenson, Juantorena, Linares, Savón, Ana Fidelia, Mireya, Sotomayor, Mijaín, Cepeda, Julio Cesar La Cruz y tantos otros.

Pero sobre todo no fue fácil lograr que todos ellos emanaran no solo de las condiciones excepcionales de un hombre o mujer, sino de una política de promoción justa, que garantice la continuidad de los resultados relevantes en los escenarios más rigurosos del planeta.

Nuestros atletas y glorias del deporte son ejemplos en el reforzamiento de los valores compartidos por la sociedad cubana, expresadas en su patriotismo, dignidad, humanismo, solidaridad, honradez, combatividad, valentía, firmeza y responsabilidad.

Fomentar la identidad y nacionalidad cubanas será uno de los objetivos esenciales de esta institución, que abrigará el intercambio vivo con la historia como principal legado para las presentes y futuras generaciones.

Hace unos días fuimos agazajados por el pueblo de Santiago de Cuba y contraímos el compromiso en el Cementerio de Santa Ifigenia ante nuestro Apóstol José Martí; el Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes; la madre de todos los cubanos Mariana Grajales; y nuestro invicto Comandante en Jefe.

Alcanzamos así la primera medalla de oro de nuestra delegación, que con lealtad y firmeza contrajo además el compromiso que ratificamos hoy ante Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de los Consejos de Estados y de Ministros, y ante todo nuestro pueblo: no cejar en el empeño de lograr el primer lugar por países en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018.

¡Viva el deporte como derecho y deber de nuestro pueblo!

¡En Barranquilla, Todos Somos Cuba!

¡Hasta la Victoria Siempre!

(Tomado de Jit)


Redacción Digital

 
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