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Publicado el 5 Octubre, 2018 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

JUDO: las heridas mejoraron

¡Pero falta mucho!
Iván Silva (a la izquierda), en la foto en Bakú, aportó la primera medalla. (Crédito: JOEL GARCÍA).

Iván Silva (a la izquierda), en la foto en Bakú, aportó la primera medalla. (Foto: JOEL GARCÍA).

Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS

Algunas heridas, viejas y recientes, había sufrido el prestigioso judo cubano antes de llegar hace unas semanas a Bakú. Varias de ellas ni siquiera estaban cicatrizadas: las de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018 (19 de julio al 3 de agosto). Y el reto ahora en la capital azerbaiyana era nada más y nada menos que un Campeonato Mundial (20 al 27 de septiembre).

¿Se acuerdan los lectores de lo acontecido hace poco en la ciudad colombiana? Vamos a recordarlo: “Les hemos inculcado a nuestros dos equipos que a Barranquilla vamos por todas las de oro”, nos dijo a los periodistas unos días antes de la partida Rafael Manso, presidente de la Federación Cubana. Es decir, por 16 eventos individuales y dos por equipos. ¿Y quiénes son los de más posibilidades?, se le preguntó. “¡Todos!”.

Aquel propósito parecía confiar al máximo en las posibilidades de nuestros protagonistas, y disparar la confianza en la necesidad de aportar títulos a una delegación que aspiraba a mantener el primer lugar alcanzado en todas las ediciones a las que había asistido desde Panamá 1970 (no se logró esta vez ante el gran empuje de México).

La realidad sobre los tatamis resultó diferente a cómo se veían las cosas antes desde La Habana: los cubanos, en un descenso, ganaron ocho medallas de oro (cuatro de los varones en la competencia individual, dos de las chicas, y las dos por equipos). La cuenta es muy sencilla: cinco doradas menos que hace cuatro años en los de Veracruz 2014.

Vamos a repetirlo: con esas heridas llegó ahora el judo cubano al Campeonato Mundial…

Un sueño cumplido

¿Se acuerdan de aquella vieja frase humorística voceada en los cines cuando existía algún fallo: “Chicho, suelta la botella”? Nos viene ahora a la mente porque en Bakú se fueron cambiando los rollos de la película y no aparecía la primera medalla cubana. Ello pudo ir creando cierta impaciencia en quienes no recordaran un elemento imprescindible: nuestras mejores posibilidades no debían ser en las primeras jornadas.

Entonces, en día quinto de sus ocho, fue que llegó el momento deportivo más importante en toda la vida de Iván Silva (división de los 90 kilogramos), quien salió del tatami con una medalla de plata, y la inconformidad de que en realidad quería y se veía ya con aptitudes para la de oro.

Iván Silva, judo/ CubaSi

(Foto: CubaSi.cu)

No podemos seguir escribiendo sin detenernos en el caso de este matancero de 22 años de edad, quien antes había competido en los mundiales de Astaná 2015 y Budapest 2017. Los apuntes marcados con asteriscos en su expediente no eran muchos: bronce en el mundial juvenil de Abu Dabi 2015 y oro en el Gran Premio de Almaty 2016. Ah… y ya a otro nivel: su reciente medalla de oro en los ya mencionados Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018.

Lo más importante no era nada de eso: es que se había visto muy beneficiado de poder entrenar junto con el villaclareño Asley González, de 29 años de edad, el mejor judoca cubano en los últimos años, como lo demuestran sus medallas de plata en los Juegos Olímpicos de Londres, la de oro en el Campeonato Mundial de Río 2013, antes bronce en el de París 2011.

(Un paréntesis obligatorio sobre Asley González. Ha estado perseguido por las lesiones. Ánimo. En Bakú, donde Cuba dobló el número de competidores en la división de los 90 kilogramos, sufrió una fractura del bíceps femoral que le impidió continuar y quedó séptimo).

“Soñé, busqué y luche mi medalla de plata”, le dijo emocionado Silva en Bakú al colega Joel García.

Esa presea de plata, por si sola, ya mejoraba los pálidos desempeños cubanos de los mundiales de 2015 y 2017, tema al cual volveremos más adelante.

Siempre Idalys

Idalys Ortiz (a la derecha), siete veces medallista mundial, en su pelea por la de oro contra la japonesa Sarah Asahina.

Idalys Ortiz (a la derecha), siete veces medallista mundial, en su pelea por la de oro contra la japonesa Sarah Asahina. (Foto: IJF).

Quedaban todavía otros compatriotas por ponerse los judoguis y sus cintas, entre ellas una mujer muy segura como Idalys Ortiz (más de 78 kilogramos), de 28 años de edad, la judoca cubana más laureada al menos en los últimos diez años. Ha sido una garantía con sus tres medallas en Juegos Olímpicos: bronce en Beijing 2008, oro en Londres 2012, plata en Río 2016. En campeonatos mundiales tiene ahora siete medallas: las de oro en Río 2013 y Chelíabinsk 2014, la todavía calientica de plata en Bakú, y cuatro de bronce.

Un apunte obligatorio: Ortiz estuvo un año y medio sin entrenar, por razones personales, y todavía tiene deudas con los entrenamientos.

Esta vez a Sarah Asahina, medallista de plata en Budapest 2017, casi no le alcanza la condición de japonesa (¡son los padres del judo, volvieron a arrasar ahora en Bakú!) para que Ortiz terminara con la de plata y no con otra de oro. El combate fue muy agotador y tenso. El tiempo reglamentario transcurrió sin que hubiera decisión.

“En la Regla de Oro, obviamente, me salió el tiempo de vacaciones y me sentí un poco cansada por el rigor de la competencia”, le dijo al ya citado colega.

Antes, entre sus cuatro victorias, en su primera salida, le había cortado el camino a la sudcoreana Kim Minjeong, primera del ranking.

Maylín del Toro terminó quinta.(Foto: PRENSALATINA.CU).

Maylín del Toro terminó quinta.(Foto: PRENSALATINA.CU).

Nuestro país llegó a colocar a una cuarta figura entre los siete primeros: Maylín del Toro (63), ahora quinta, a quien muy bien pudiéramos ver más arriba.

Hora inaplazable

Resumiendo: Cuba, apuntalada por esas dos medallas de plata, quedó octava en Bakú. La antecedieron Japón (siete de oro-cinco de plata-cuatro de bronce), Sudcorea (dos-cero-una), Francia (una-una-dos), Georgia (una-una-una), Irán (una-cero-una), Ucrania (igual balance) y España (una-cero-cero).

La faena de ahora resultó mejor que aquella pálida con un bronce cada vez en Astaná 2015 y Budapest 2017 (Ortiz y Kaliema Antomarchi), donde se ocupó los lugares 15 y 16.

Ah… pero en Bakú tampoco se pudo lograr subir a lo más alto del podio, lo cual no ocurre desde que Ortiz lo hiciera en el de Chelíabinsk 2014, donde se conquistaron también otras tres preseas (es decir: una cantidad superior a la de ahora): la de plata de José Armenteros (100), y los bronces de María Celia Laborde (48) y Onix Cortés (70).

¿Le damos un vistazo a los dos últimos juegos Olímpicos? Una de oro y dos de plata en los de Londres 2012 (Ortiz, Asley González y Yanet Bermoy). Y un descenso a solo una de plata en los de Río 2016 (otra vez Ortiz… ¡siempre Ortiz!).

Sí: es la hora inaplazable de apoyar más a nuestro segundo mejor deporte, después del boxeo, en cuanto a resultados en juegos olímpicos y en campeonatos mundiales. Vamos a repetirlo: ¡Es la hora inaplazable!


Rafael Pérez

 
Rafael Pérez