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Publicado el 2 Diciembre, 2018 por Dayán García La O en Deportes
 
 

Béisbol

Espuelas afiladas

Un colorido diferente han dado los gallos de Sancti Spíritus a la temporada 58 del béisbol cubano

Por DAYÁN GARCÍA LA O

  • El derecho espirituano Pedro Álvarez ha sido uno de los lanzadores con mayor progresión de un año a otro. (escambray.cu)

    El derecho espirituano Pedro Álvarez ha sido uno de los lanzadores con mayor progresión de un año a otro. (escambray.cu)

    SIN HACER MUCHO ruido, casi inadvertidos desde el inicio de la campaña, los espirituanos han sido pieza fundamental en la orquesta que se ha escuchado en la actual campaña beisbolera. Las aguas del río Yayabo han bañado a legiones llegadas desde otros territorios y ya la afición de la central provincia sueña con el mejor de los regalos posibles en el mundo deportivo cubano: el título de campeones nacionales. La odisea comenzó en serio cuando se incluyeron in extremis en la batalla por el comodín, que los paró al lado de Santiago de Cuba, equipo que muchos consideraban favorito para llevarse el pergamino. Pero las huestes de José Raúl Delgado rompieron todos los pronósticos con dos victorias consecutivas y se incluyeron entre los seis animadores de la segunda etapa. Por si fuera poco, el veleidoso reagrupamiento los ubicó en la cuarta posición con balance adverso de siete ganados y ocho perdidos, y desde ahí comenzaron a gestar una casi épica actuación, con un líder como Frederich Cepeda que ya no le queda nada por demostrar con el bate en la mano y una adecuada, intencionada y bien aprovechada selección de refuerzos. ¿Cuáles son las claves individuales y colectivas de Sancti Spíritus para soñar con el campeonato? Vayamos por partes, en el momento en el que redacto los gallos habían cumplido un calendario de 26 juegos en la segunda parte y su performance de 16 victorias y 10 reveses hablaba por sí solo del cambio radical que protagonizó la novena de este territorio, finalista en 2002 y campeona nacional en el lejano año 1979. Los aportes individuales, fundamentalmente en la segunda fase, vienen de la mano de la ofensiva de hombres regulares en la nómina como el propio Cepeda, Orlando Acebey, Duniesky Barroso, Geyser Cepeda, o Yunier Mendoza, todos con amplitud por encima de 300 en la campaña. A ello se suman con el bate en la mano los dos refuerzos que pidieron como jugadores de posición: Dayán García (333) y Sergio Barthelemy (321). Desde el montículo, resaltan las ocho victorias de Yoén Socarrás, o la consagración definitiva de Pedro Álvarez con siete sonrisas y solo tres descalabros, o la seguridad por detrás de Yaniesky Duardo con nueve salvamentos. Con el aporte de los refuerzos José Ángel García (una victoria y seis salvados), Yariel Rodríguez (tres triunfos) y Alberto Bicet (dos desenlaces positivos). En lo colectivo han sido muy regulares los números de los yayaberos. En la ofensiva compilan 298 (terceros y por encima de la media de 296), desde el box acumulan un promedio de carreras limpias de 3.80 (segundos y por debajo de la media que es de 4.19) y con el guante accionan para 973 (terceros y por encima de la media de 971). Con estos truenos nadie se atrevería a ubicar a los gallos fuera de las semifinales del campeonato, aunque aún falte bastante, solo una debacle en el último tercio provocaría que se partieran las espuelas que traen bien afiladas.

  • EL PAPEL DE los emergentes en un juego de pelota a veces no es entendido en toda su magnitud por directores, especialistas, periodistas y aficionados. No son pocos los ejemplos de equipos ganadores que han tenido una excelente profundidad en su banca para que determinados jugadores asuman responsabilidad ofensiva en cualquier momento de juego, especialmente a la llamada hora de los mameyes. Ya que le dedicamos este comentario a Sancti Spíritus, en este rol de la serie 58 el gallo Yoandy Baguet marchaba como el mejor bateador emergente. Baguet, que juega todas las posiciones del infield (excepto la primera), responde más de la mitad de las veces que ha sido llamado en esta función. El espirituano había conseguido nueve indiscutibles en 16 veces al bate para 563 con un doblete y cinco remolques. Después, con una muestra de turnos considerable, marchaban el tunero Denis Peña con cuatro hits en nueve turnos (444) y el industrialista Yoandry Urgellés con seis imparables en 20 veces al bate (440). Nada, que responder a la hora buena es una asignatura que parece que aprobó muy bien este curso el espirituano Baguet.

Dayán García La O

 
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