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Publicado el 4 Diciembre, 2018 por Giovanni Martinez en Deportes
 
 

 La gran final, como nadie la imaginó

Boca y River en igualdad de condiciones para disputar el superclásico aplazado
Una rivalidad sin límites. (Foto: goal.com)

Una rivalidad sin límites. (Foto: goal.com)

Por GIOVANNI MARTÍNEZ

Son diferentes. Los argentinos y su gran pasión por el más universal de los deportes lo han dejado bien claro. En nuestro continente, y principalmente en ese país, el fútbol se vive de otro modo.

Los lamentables incidentes que acontecieron el pasado 11 de noviembre, cuando varios hinchas de River Plate lanzaron piedras y petardos al autobús del Boca Juniors, causando heridas en varios de los jugadores, obligaron a la suspensión del superclásico por la Copa Libertadores, que se debió celebrar en el Monumental, la casa de River.

Por tal motivo y después de muchas vueltas, finalmente se determinó que el partido se celebrará el próximo domingo 9 de diciembre, pero fuera del país sudamericano. El Santiago Bernabéu, la cancha del conjunto blanco de la capital española, el Real Madrid, será en definitiva la sede.

De esta manera, los boletos están divididos entre ambas aficiones, así que River, desde el inicio, pierde la ventaja de la localía, tras haber conseguido empatar en la ida, jugada en la Bombonera, con un eléctrico 2-2, y peor aún, pues los goles de visitante no valen doble, así que el marcador está exactamente igualado. Del mismo modo, se conoció que en muy pocas horas expiró el cupo limitado de entradas que había acordado el club merengue con la Conmebol, para beneficiar a sus socios, o sea que, como era de esperar, habrá butacas neutrales o quién sabe de qué color.

Como es lógico, las críticas han arremetido desde todas partes, fundamentalmente desde Argentina, pues resulta inconcebible para la mayoría que un partido tan importante para dos clubes de tal magnitud, tenga que jugarse fuera de la nación sudamericana, e incluso del continente. Sin embargo, la capital española deberá ser una buena sede, pues, además de garantizar la seguridad, tanto de jugadores como de hinchas, es la urbe que más argentinos alberga allende las fronteras del país latinoamericano.

Por lo pronto, esta finalísima se anuncia como un choque en el que seguramente se van a golpear muchísimo, debe ser sin dudas un partido caliente y áspero desde el mismo arranque, teniendo en cuenta todo lo acontecido en suelo argentino, y por supuesto, sumando la histórica rivalidad que sostienen estos dos grandes de Sudamérica.

Ambos clubes se han enfrentado en 248 partidos oficiales, de ellos, 88 han sido victorias para Boca, 81 de River, y 79 han terminado en empate. Además, esta será la primera vez que se verán en una final de Copa Libertadores, la competición más importante a nivel de clubes en América.


Giovanni Martinez

 
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