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Publicado el 20 Diciembre, 2018 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

Taekwondo, como el Titanic

Diálogo con Iván Fernández Quirós, nuevo federativo de ese deporte, que pudiera dar otras sorpresas

 

Tamara Robles (a la izquierda) aportó una de las tres de oro del femenino, ninguna de ellas vaticinada, en Barranquilla 2018. (ahora.cu)

Tamara Robles (a la izquierda) aportó una de las tres de oro del femenino, ninguna de ellas vaticinada, en Barranquilla 2018. (ahora.cu)

Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS

Hace dos años el taekwondo cubano nos recordó el trágico hundimiento del barco Titanic. Hubo sobrevivientes y también “pérdidas” (al menos tres nuevas figuras pasaron a puestos muy importantes: comisionado nacional, jefes de entrenadores de los equipos femenino y masculino). Todo ello ocurrió poco antes y después de los Juegos Olímpicos de Río 2016. Esa historia es conocida, lo nuevo es que el 2018 dejó señales esperanzadoras.

“No me hagas esa comparación”, nos dijo tras quedarse callado ante la pregunta, quizás sorprendido, pero luego sonríe, Iván Fernández Quirós, nuevo federativo desde abril del año pasado, un entusiasta cinta negra y séptimo Dan en taekwondo.

“Habíamos pensado en una medalla de oro, como la de Ángel Volodia Matos, en los de Sydney 2000. Pero hubo muchos problemas técnicos y organizativos, y para Río solo se pudo clasificar a Rafael Alba; al final sin medalla, por un plan táctico erróneo del entrenador y del atleta. El uzbeko Dmitriy Shokin, de estatura baja en comparación con la del santiaguero: 193 centímetros contra sus 202. No pensamos que eso representara un verdadero obstáculo, aunque en realidad le había ganado una vez antes. Bueno, sí, en realidad lo que ocurrió fue como el Titanic”.

Y se impone sin demora un recordatorio. Este deporte, proveniente de un arte marcial de origen coreano, entró por primera vez en el programa de los Juegos Olímpicos en los de Sydney 2000. Los cubanos ganaron medallas en ellos, y también en los tres posteriores (Atenas 2004, Beijing 2008, Londres 2012), en racha muy destacada, trunca ahora en los de Río 2016.

Una muy justificada alegría, sin olvidar la diferencia en la calidad entre una competencia y otra, se vivió en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018. Los resultados se mantienen frescos en la memoria: seis medallas de oro-una de plata-dos de bronce=nueve, un desempeño mejor al logrado en Veracruz 2014, donde se terminó con 3-4-2=9.

“La preparación la realizamos casi completa en casa. Solo fuimos al clasificatorio, porque de no hacerlo no podíamos asistir a ellos. Otra cosa: las principales competencias se realizan en Europa, Asia y África, y ellas otorgan puntuación para el ranking mundial. Por razones de presupuestos nos es difícil asistir a ellas. Nosotros, de forma extraoficial, realizamos una base de entrenamiento de tres meses en Perú, para la cual tuvimos el apoyo del presidente de la federación de taekwondo de ese país, Yoao Tanaka Yamasato, un amigo de nuestro deporte”, dijo también en sus declaraciones para BOHEMIA.

Repasando y…

Gliehis Castillo fue otra que sacó la cara. (mundotaekwondo.com)

Gliehis Castillo fue otra que sacó la cara. (mundotaekwondo.com)

“En la base en Perú estuvieron Gliehis Marubenis Castillo Revilla, de la división de los 62 kilogramos, y a la postre campeona en Barranquilla; José Ángel Cobas del Valle, de los 74, coronado bicampeón centrocaribeño en Barranquilla; Rafael Alba Castillo, 87, igualmente coronado bicampeón centro caribeño en esta edición colombiana; Robelis Despaigne Sauquet, +87, igual a los anteriores, y, por último, un 68, Rogelio López Rodríguez, que en definitiva no asistió a esa cita en suelo colombiano”.

Ellos trabajaron con Phillippe Pinerd, especialista de origen centro africano nacionalizado francés y entrenador de equipos como Francia, Bélgica y en una de las más importantes universidades de Corea del Sur. Es uno de los mejores, con currículo amplísimo en medallas mundiales y olímpicas: “Actualmente trabaja con Perú, en el pasado ha colaborado con nosotros trayendo equipos nacionales de primera línea con los que ha laborado y en ayuda metodológica. Ahí pudimos utilizar la tecnología dos de Daewoo, topamos con un segundo equipo de Irán, también muy fuerte al ser una de las potencias, y con los de la sede”.

Agregó que “muy cercanos al compromiso en Barranquilla realizamos otra base en La Loma, en San Luis Potosí, México, ideal para ello, pues se encuentra a más de mil seiscientos metros sobre el nivel del mar.

“Esa fase se realizó junto a Ireno Fargas, el español bicampeón mundial como atleta y excelente entrenador de talla mundial. Allí asistieron Yania Aguirre Crespo, 49, quien se fue en blanco en Barranquilla, al igual que Yamicel Nuñez Valera, 57; Glenhis Hernández Horta, 73, fue subcampeona; Yasel Quesada Guzmán, 68, sin medallas, y en análisis de pronósticos post competencias se decide darle baja técnica de la selección; Erlandis Mustelier Serrano, 80, quedó en bronce. Solo tuvimos eso. Y aquí en casa eventos como los abiertos de fin de mes, la Copa Cardín”.

Planes ambiciosos

El año próximo habrá campeonato mundial: “Tenemos muchos planes”, se permite adelantar sin saber cómo será la preparación.

Arlettys Acosta (a la izquierda) tampoco estuvo en los vaticinios de que sería campeona en Barranquilla 2018. (acn.cu)

Arlettys Acosta (a la izquierda) tampoco estuvo en los vaticinios de que sería campeona en Barranquilla 2018. (acn.cu)

Y también los Juegos Panamericanos de Lima 2019: “Soñamos con tener una buena ruta crítica camino a ellos, para llegar con la mejor preparación posible. Queremos cuatro títulos, uno más que en Toronto 2015: dos de oro en el masculino, dos en el femenino, más, sin incluir el sexo, una de plata y una de bronce. Alba no debe perder con nadie, y tampoco Cobas con el dominicano.

“Pero lo primero será ganarse el derecho a asistir, lo cual será durante un torneo clasificatorio, a desarrollarse del 8 al 10 de marzo en Santo Domingo. Los boletos los obtienen los seis primeros de cada división, y nueve en las dos más pesadas. Pensamos partir para allá dos semanas antes, y luego quedarnos para el Abierto”.

Todavía se mantienen los ecos del más reciente campeonato nacional, concluido el pasado día dos de noviembre en la ciudad de Camagüey, con el triunfo de Santiago de Cuba, que ganó cuatro medallas de oro.

Un dato interesante es que hubo miembros de la preselección nacional que perdieron discutiendo el bronce con atletas de provincia: “Ésas son gratas sorpresas, porque nos demuestran que la proyección en todo el país marcha bien”.

Y por primera vez se compitió en un campeonato nacional cubano de adultos en la modalidad de Poomsae, en la cual nuestro país no se presentó en Barranquilla, y en la que se materializó también el dominio de los mexicanos. “Ella empezó a aparecer en nuestro escenario competitivo en 2017, pero en las categorías pioneril, escolar y juvenil. Se trata de combates imaginarios, con un respaldo filosófico coreano. Se basa en elementos como trasfondo que tienen en cuenta el fuego, la tierra, las montañas… Es complicadísimo”, dijo.

Y también puso los puntos sobre las íes: “La principal amenaza para el taekwondo cubano es la carencia de tecnología de punta. No tenemos nada. Estamos ciegos en ella”.

No obstante, se le notó feliz cuando repasó el año 2018: “Tuvimos un renacer como el Ave Fénix tras un slump en resultados. Llegamos a disputar cinco finales en el Abierto de México. Y en Barranquilla se ganaron más de oro que nunca antes… Tenemos un colectivo formado por patriotas. Mi sueño personal es volver a ganar una medalla en Juegos Olímpicos, y si fuera dorada sería mi sueño máximo”.

No puede quedarse fuera de la entrevista hablar más de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020: “Claro que soñamos. El propósito, que no es el pronóstico, es ganar más de una medalla, en el caso, claro está, de que podamos clasificar a más de un atleta.”

Fernández, quien se apasiona cuando habla de taekwondo, y a veces lo hace a gran velocidad, se desempeñó durante 14 años como comisionado en la exitosa provincia de Camagüey, donde vivía hasta que realizó misión internacionalista en Venezuela. Luego, se enroló en estudios de maestría en gerencia deportiva en la capital cubana. Lo cierto es que quiere impulsar al taekwondo. Y parece que puede hacerlo…

Ya habíamos escrito que hace dos años el taekwondo cubano nos recordó al famoso barco Titanic. Ahora va una verdad de Perogrullo: la nave parece marchar segura. Pero se impone apoyarla con recursos en un viaje siempre difícil… ¡cuidarla de otro posible hundimiento!


Rafael Pérez

 
Rafael Pérez