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Publicado el 1 Abril, 2019 por Dayán García La O en Deportes
 
 

Béisbol

Sin perder la brújula

La comisión nacional diseñó una preparación que desde la distancia parece la adecuada para intentar recuperar el cetro panamericano y conseguir la clasificación olímpica en el Premier 12
El primer grupo de preseleccionados se reunió desde principios del mes de marzo en el Estadio Latinoamericano. (MÓNICA RAMÍREZ / Jit)

El primer grupo de preseleccionados se reunió desde principios del mes de marzo en el Estadio Latinoamericano. (MÓNICA RAMÍREZ / Jit)

Por DAYÁN GARCÍA LA O

  • SIN PEDIR PERAS AL OLMO, sin vendarnos los ojos, conscientes de que la calidad de nuestro béisbol no es la de antaño, visualizamos con buena fe la estrategia que concentra a un grupo de alrededor de 60 peloteros y su preparación para los principales compromisos del año, bajo la égida de un mentor que sabe lo que es ganar en todos los niveles, pero que más allá de lo deportivo, tiene el aura propia de aquellos que aglutinan, motivan y convencen. Pero más allá de los méritos de Rey Vicente Anglada, ya mencionados en la edición anterior, queremos analizar varios aspectos favorables de la preparación prevista para el grupo, que incluye una fase de altura en México, similar a la que ocurría en tiempos de bonanza en las décadas de los 80 y los 90. Los que llevan varios años como aficionados al deporte nacional recordarán aquellos entrenamientos en condiciones de altura que multiplicaban después los rendimientos a nivel del mar, y que la contemporaneidad ha querido minimizar, o mostrar como algo del pasado. Pues al parecer la dirección técnica de la comisión nacional movió los hilos para remembrar aquellos momentos en los que a nadie le quedaba duda de que el team de las cuatro letras iba a ganar los juegos continentales y que se incluiría en la fiesta bajo los cinco aros. Las condiciones han cambiado, es cierto, hacia adentro y hacia afuera, pero cambiar de ambientes, poner en forma el físico en las condiciones citadas, ver otros escenarios y otros lanzadores, suponen una apuesta ganar-ganar para nuestros beisbolistas. Por ende, aprovechar casi todo el mes de abril en la altura es de las mejores noticias que hemos recibido en cuanto a la faena del grupo escogido. También hay que apuntar que en esta etapa, el año anterior, se llevó a cabo la vilipendiada serie especial, que al parecer quedó como una opción no saludable para los propósitos a conseguir. Del mismo modo, el regreso al circuito de la Liga Independiente Canadiense Americana de un equipo de alrededor de 29 jugadores, con un rigor de 19 partidos en 21 días, dicta un rumbo correcto, en materia de acumulación de partidos de calidad, pero sobre todo, de enfrentar a lanzadores de nivel. El periplo norteamericano, previsto entre el 14 de junio y el 3 de julio es la antesala ideal para que el equipo enfrente como visitante entre el 3 y el 7 de julio el tope frente a universitarios estadounidenses, ya con más calidad desde la lomita de los martirios. Igualmente se conoció de la intención de topar con clubes mexicanos de la liga de verano a finales del mes de mayo, oportunidades que deben condicionar el ambiente propicio para que desde el 26 de julio la tropa de Anglada luche por el título en la capital peruana. Esencial resulta que para el Premier 12, en noviembre, no solo contarán los preseleccionados para los panamericanos, sino que ya tienen iguales opciones todos los jugadores que participen en la serie nacional. Hay que destacar que hace mucho tiempo que una dirección del equipo Cuba no tenía tanto contacto con la prensa, por lo que es del conocimiento público las ideas de conformación del equipo, la aspiración de llegar a un colectivo versátil, con flexibilidad, con argumentos y variantes. La concepción de que no hay jóvenes, ni viejos, que solo hay rendimiento y forma deportiva, tiene a todos esperanzados y en vilo para ver el resultado final. Desde la distancia solo podemos decir que el mecanismo y el camino son los correctos, pero, ¿el fin justificará los medios?

Dayán García La O

 
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