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Publicado el 5 Julio, 2019 por Rafael Pérez en Deportes
 
 

Béisbol

Es rey, pero ¡no mago!

Y no confundamos el pollo del arroz con pollo

Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS

Bésbil, Cuba, Anglada/ PL
(Foto: prensa-latina.cu)

• ANSIEDADES. ¿Había razones para preocuparse por los resultados en los nueve primeros juegos del equipo cubano en la Liga Can-am? El balance luego de tres subseries era negativo de cuatro victorias y cinco derrotas, después mejoró ya a 6-5. No creemos existieran motivos para inquietarse, porque lo de veras importante era la preparación de cara a los Juegos Panamericanos de Lima (26 de julio-11 de agosto). Lo que pasa es que en otros momentos, décadas atrás, nos acostumbramos a un escenario con menos exigencias. Ello se debió a varias razones. Una de ellas es que fueron engrandecidos desenlaces ante los respetados conjuntos universitarios estadounidenses (de nivel, pero no dedicados ciento por ciento al béisbol), y otros de menor rango. En el error participamos muchos, incluidos dirigentes deportivos y periodistas. Después cambió el panorama, nuestro beisbol bajó el nivel y algunas de las causas fueron que la economía golpeó; crecieron las deserciones, se admitió la entrada de profesionales en los eventos y muchos países crecieron en calidad. Pero en muy buena medida se mantuvo la costumbre de triunfar siempre. Y a veces, como sentencia el refrán, “perdiendo se gana”. Rememoremos algo más de aquella etapa: a pesar de los rivales inferiores, casi siempre no se le daba participación a determinados jugadores, lo cual afectaba el estado anímico de algunos, y detenía su posibilidad del desarrollo. Se afirmaba que ante los contrarios más inferiores los habituales deseaban aprovechar la oportunidad para subir sus averages

•LEYES DEL UNIVERSO. Quizás nadie duda que el cuadro hoy sea diferente por todo lo ya dicho. Queremos detenernos en una figura muy importante: la del nuevo director. El ex segunda base Rey Vicente Anglada, un rey muy explosivo, tuvo faenas gloriosas llevando las riendas de los equipos Industriales y también del Cuba. Luego dejó la batuta (la de la selección se la quitaron sin explicación). La del banco azul la retomó en la última campaña debido a una situación beisbolera compleja en la capital. Dijo que volvía por solo un año. Y se quedó por un pelito a punto de poder clasificar al equipo para la final. ¿Estaba descartado para volver al mando del Cuba?, deben haberse preguntado muchos en medio de inevitables especulaciones. La respuesta la dio el Universo, que siempre pone las cosas en su lugar. Ha vuelto con objetivos ambiciosos. El primero de ellos es ganar los Juegos Panamericanos, lo cual ha dicho es posible. Lo fue por última vez en los de Río 2007 (él como director), pues no se consiguió ni en Guadalajara 2011 ni en Toronto 2015. Entonces fuimos relegados, en este mismo orden, hasta las medallas de bronce por Canadá y Estados Unidos (no competirá ahora). Pues bien: Anglada, siempre valiente, y apelando a su carisma, decidió confiar en los jóvenes, probarlos, pulir su equipo pensando en Lima, sin miedo a críticas por los resultados en la Liga Can-am. Y entonces también hay que reconocerle que como siempre no le tembló la mano, no tuvo miedo a las críticas. Nuestra selección se encuentra en muy buenas manos. Hay objetivos ambiciosos para después de Lima (la complicada clasificación hacia los Juegos Olímpicos de Tokio 2020). Y es muy justo que ahora pongamos el parche antes de que salga un posible grano: Es rey, pero ¡no mago!

Raúl González es uno de los jugadores más importantes de la selección cubana. (Foto: PHIL SELIG)
Raúl González es uno de los jugadores más importantes de la selección cubana. (Foto: PHIL SELIG)

Rafael Pérez

 
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