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Publicado el 28 Septiembre, 2019 por Prensa Latina en Deportes
 
 

'El próximo seguiremos por más'

‘No estoy contento ni satisfecho, pero es una medalla de bronce para mi país’, dijo Echevarría en Doha

Juan Miguel debió tragar en seco, sabiendo al menos que no se quedaba con las manos vacías y tenía un bronce mundial como premio de consolación Sin embargo, 'todo el mundo esperaba la de oro, incluido yo, pero no pudo ser', reconoció sin miramientos'
El cubano Juan Miguel Echevarría, luego de la prueba de salto largo, en la que obtuvo el bronce, en el Mundial de atletismo de Doha, el 28 de septiembre de 2019 AFP

El cubano Juan Miguel Echevarría, luego de la prueba de salto largo, en la que obtuvo el bronce, en el Mundial de atletismo de Doha, el 28 de septiembre de 2019 AFP/ rfi.fr

Por Raúl Alejandro Del Pino Salfrán, enviado especial PL

Doha, 28 sep.- Después de haber vivido tantas alegrías a la corta edad de 21 años, el saltador cubano Juan Miguel Echevarría experimentó hoy la amarga sensación de la derrota y la fría decepción de irse a casa sin el premio prometido.

En una disciplina como la longitud, los vientos pueden cambiar de rumbo en un pestañazo, o lo que es lo mismo, en los escasos segundos que dura una carrera de impulso antes de elevarse al aire y caer lo más lejos posible.

En la tercera noche del Mundial de Atletismo en Doha sucedió justo así, cuando un jamaicano poco mediático de nombre Tajay Gayle voló hasta los 8.46 metros en el mismo comienzo de la final y dejó boquiabiertos a todos los presentes, incluido a sí mismo y al favorito Echevarría.

‘No me presionó, pero sí sentí que la competencia iba a estar buena’, explicó ante la interrogante un atípicamente tranquilo Echevarría en la zona mixta del Khalifa International Stadium.

Por mucho que el cubano intentó disimular ese acto de magia, ni él ni su entrenador esperaban que alguien fuera capaz de llegar tan lejos, sobre todo cuando el día anterior las marcas clasificatorias habían sido bien discretas.

‘La competencia no tuvo el mismo nivel que ayer, todo el mundo se superó, mejoraron sus marcas, y estuvo bastante fuerte’, reconoció el campeón mundial bajo techo de Birmingham 2018.

Pero su vecino caribeño demostró que se encontraba en la mejor noche de su vida y en su cuarta oportunidad en el cajón de salto, plasmó un fantasmagórico 8.69 que decretó -prematuramente- el punto final de la prueba.

Juan Miguel debió tragar en seco, sabiendo al menos que no se quedaba con las manos vacías y tenía un bronce mundial como premio de consolación, pues el estadounidense Jeff Henderson también estuvo envuelto en su mejor presentación del año y se apropió de la plata con 8.39.

Mas la temporada del cubano no puede calificarse de mala, luego de ganar anteriormente el tour de invierno bajo techo, los Juegos Panamericanos de Lima y la Liga del Diamante, además de su primera medalla en un certamen del orbe al aire libre.

Sin embargo, ‘todo el mundo esperaba la de oro, incluido yo, pero no pudo ser’, reconoció sin miramientos’.

Cualquiera que lo ve desde lejos, a través de la televisión, pudiera pensar que, tras una decepción de tal magnitud, el muchacho natural de la ciudad cubana de Camagüey lo menos que querría sería explicar qué pasó.

Pero la mirada de veinteañero, todavía con rasgos adolescentes, opacó por un momento a sus nuevos aretes y abrió pasó a su versión.

‘No estoy contento ni satisfecho, pero es una medalla de bronce para mi país, espero que todos hayan disfrutado el espectáculo’, expresó con modestia.

Casi a la medianoche de Doha y con el campeón Gayle a pocos metros rodeado de periodistas, un foco perdido dejó entrever una expresión de cansancio mezclada con tristeza, una verdad que constataron sus siguientes palabras.

‘Ha sido un año bastante largo, nunca había llegado hasta estos meses, siempre terminaba en julio o agosto. Ahora espero descansar, relajarme un poco y el próximo seguiremos por más’. Seguidamente, dejó todo el protagonismo a su vencedor de esta noche y fue a sentarse tranquilo en un rincón a la espera de la conferencia de prensa.

En ese instante, la expresión de niño lo fue abandonando por esa otra del que ya conoce el sabor de la derrota y decidió que no desea probarla nunca más.


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